¿Cómo de peligrosas son las bebidas energéticas?

Hoy en día los jóvenes tendemos mucho a recurrir a las bebidas energéticas y al café para mantenernos despiertos. Unos cuantos disfrutan el simple hecho de consumir esta bebida por su gran variedad de sabores, pero muchos otros la consumen para mantenerse despiertos cuando están en época de exámenes. Lo más frecuente es escuchar a los adultos decir: «No bebas tantas bebidas energéticas, es malo para tu salud». Muy a mi pesar no se equivocan ni un poco, este tipo de bebidas tienen un impacto en nuestro sistema nervioso más grave del que pensamos.

Estas bebidas suelen están hechas mayormente de una mezcla de cafeína, azúcar, y otros estimulantes como la taurina o el ginseng. A pesar de que están diseñadas para aumentar el estado de alerta, los especialistas han observado que lo hacen interfiriendo con los ritmos naturales del cuerpo. El exceso de cafeína puede provocar insomnio, irritabilidad, nerviosismo e incluso sensaciones de despersonalización. A nivel cardiovascular, pueden suponer el riesgo de sufrir arritmias, taquicardias o dolor torácico. Esto último es especialmente relevante para las personas con antecedentes cardíacos.

Por si no fuera suficiente, los jóvenes suelen mezclar las bebidas energéticas con alcohol. Esta combinación suele «ocultar» los efectos del alcohol lo cual hace que la persona siga consumiendo alcohol sin ser consciente de ello. El resultado puede ser un mayor riesgo de intoxicación, daños hepáticos, cardiovasculares y una tendencia a involucrarse en conductas peligrosas.

Los expertos hacen un llamamiento a la cordura y explican que es necesario cuestionar la idea de que estar siempre alerta es lo normal o deseable y recalcan el hecho de que el cuerpo humano tiene mecanismos naturales para indicar cuándo necesita descanso. Ignorar estas señales, señalan los expertos, puede tener consecuencias graves para la salud física y mental, especialmente en las etapas de desarrollo.

Más información en: https://uchile.cl/noticias/226428/bebidas-energeticas-un-riesgo-para-la-salud

La poderosa razón por la que no debes volver a congelar los panes del supermercado

No se prohíbe la recongelación, pero no debes hacerlo si el pan ha estado varias horas a temperatura ambiente.

Congelar pan es una solución práctica y común para evitar el desperdicio de este alimento. Sin embargo, cuando se trata de panecillos que ya han sido descongelados previamente, la duda es la siguiente: ¿se pueden volver a congelar al llegar a casa?

Esta cuestión ha generado debate en redes sociales gracias a un vídeo de María Marín, periodista e influencer, conocida como @cenasparapeques. En su publicación, muestra distintos tipos de pan de supermercado que, aunque se venden como frescos, en realidad han sido previamente congelados.

¿Qué pasa si vuelves a congelar un pan ya descongelado?

En su publicación, Marín no prohíbe la recongelación, pero desaconseja hacerlo si el pan ha estado varias horas a temperatura ambiente. Según explica, no se trata solo de una cuestión de sabor o textura, sino de seguridad alimentaria: la exposición prolongada al calor favorece el desarrollo de microorganismos, que pueden quedar “atrapados” en una nueva congelación y afectar a la calidad del alimento.

Este tipo de advertencia coincide con lo que señalan las autoridades sanitarias. La AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) y organismos como la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) coinciden en que no se debe recongelar un alimento que haya estado a temperatura ambiente durante más de dos horas.

Pero, ¿qué dicen los expertos?

La congelación interrumpe el crecimiento de bacterias y otros microorganismos, pero no los destruye. Una vez que el alimento se descongela, esa actividad microbiana se reactiva, especialmente si permanece fuera del frigorífico. Además, el proceso de recongelación puede formar nuevos cristales de hielo que dañan la estructura interna del alimento, afectando su textura, sabor y valor nutricional.

Por ello, la recomendación general es clara: no recongelar un alimento crudo o cocinado que ya ha sido descongelado, salvo que se haya mantenido en refrigeración constante o se haya cocinado entre medias.

¿Hay excepciones? Sí, pero muy concretas. Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), los alimentos descongelados parcialmente o completamente pueden volver a congelarse solo si aún contienen cristales de hielo o si no han superado los 4,4 ºC. En estos casos, el alimento puede perder algo de calidad, pero su consumo seguiría siendo seguro.

Este criterio no se aplicaría al pan del supermercado, ya que estos productos se venden a temperatura ambiente y han estado fuera del frío durante horas antes de llegar a casa. La cadena de frío se rompe y, con ella, también la posibilidad de una recongelación segura.

¿Y el pan bien elaborado?

El maestro panadero @domivelez, reconocido en redes por su experiencia técnica, plantea una excepción interesante. En uno de sus vídeos responde a una pregunta común: “¿Si descongelo el pan hoy, lo puedo volver a congelar mañana?”. Su respuesta: “Normalmente no sufre el pan, si está bien elaborado”.

Esto ocurre porque un pan con buena fermentación y estructura, como todo producto artesanal, tiene almidones que se recomponen fácilmente con un golpe de calor, lo que permite que mantenga su integridad tras una segunda congelación. No obstante, esta afirmación no aplica a panes industriales o de supermercado, cuya formulación y proceso no siempre garantizan esa resistencia.

Entonces, ¿qué pasa con los panecillos de supermercado?

En los panecillos que se encuentran habitualmente en la sección de panadería del supermercado, el contexto es distinto. Estos productos han sido descongelados previamente y luego almacenados a temperatura ambiente durante un periodo variable. Esto rompe las condiciones óptimas para una recongelación segura.

María Marín recomienda no volver a congelarlos. No porque vayan a volverse tóxicos de inmediato, sino porque se compromete su calidad y puede aumentar el riesgo de contaminación si no se manipulan correctamente. En el mejor de los casos, el pan perderá textura y sabor. En el peor, podría contaminarse si se recongela con una alta carga microbiana.

La forma segura de congelar

La mejor forma de evitar riesgos es cocinar el alimento después de haber sido descongelado, y solo entonces volverlo a congelar. Cocinar a altas temperaturas, por encima de 65 ºC, destruye la mayoría de bacterias, permitiendo que el producto vuelva al congelador sin riesgos significativos.

Otra opción aceptada por organismos como el USDA es recongelar si el alimento ha estado siempre por debajo de los 4,4 ºC, es decir, si se ha descongelado dentro del frigorífico y no a temperatura ambiente. En el caso del pan, esto rara vez se cumple, ya que suele almacenarse en bolsas o bandejas sin refrigeración.

https://gestion.pe/mix/respuestas/la-poderosa-razon-por-la-que-no-debes-volver-a-congelar-los-panes-del-supermercado-nnda-nnni-noticia/?next=0

¿Cómo influye la dieta en el cáncer?

Es sabido por todos que una buena dieta ayuda a evitar el desarrollo, por eso mismo los expertos están poniendo especial empeño en investigar cómo la alimentación puede tener un gran peso en su avance. Actualmente, destacan dos grupos del Centro Nacional de Investigación Oncológico (CNIO) en tratar este tema en específico. Lo que han estado haciendo hasta el momento ha sido dar la vuelta a los entresijos moleculares que enlazan nuestra alimentación con el comportamiento de los tumores.

Por un lado, tenemos al grupo liderado por Nabil Djouder se dedica a centrarse en cómo los diferentes tipos de alimentación que tenemos (la dieta cetogénica, el ayuno intermitente, la limitación de calorías…), influyen en la metástasis la cual es conocida por ser la primera causa de muertes por cáncer. Además, investigan cómo ciertos alimentos pueden ser capaces de mejorar los efectos de la quimioterapia e inmunoterapia.

En paralelo, el grupo de Alejo Efeyman está poniendo el foco en cómo las células cancerígenas aprovechan los nutrientes para sobrevivir y propagarse. Profundizan en qué caminos siguen las moléculas según la comida que consumimos y cómo podríamos utilizar esta información para frenar los tumores sin perjudicar a aquellas células que son sanas para nosotros.

A pesar de que los resultados de los expertos tienen buena pinta, todavía queda un largo camino en la investigación del cáncer. El CNIO todavía no puede afirmar la cura para el cáncer ya que cada tipo de tumor reacciona de una manera diferente. Sin embargo, la idea principal es fusionar la alimentación con el tratamiento contra el cáncer para que así puedan beneficiarse mutuamente.

Más información en: https://www.cnio.es/noticias/como-influye-en-el-cancer-lo-que-comemos-asi-lo-estudian-dos-grupos-del-cnio/

¿COMO INFLUYE EN EL CÁNCER LO QUE COMEMOS?

Para prevenir el cáncer se recomienda no ser obeso, no tomar alcohol, comer mucha verdura y comer poca carne roja y procesados. A pesar de que sabemos que se recomiendan ciertas dietas para prevenir el cáncer, aún no se sabe para qué la dieta forme parte del tratamiento contra el cáncer.

El investigador del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) Nabil Djouder explica que “varios estudios preclínicos [en animales] que utilizan la comida saludable como herramienta contra el cáncer han mostrado resultados prometedores y, a la inversa, otros estudios han probado que una alimentación no saludable puede acelerar el desarrollo de ciertos tipos de cáncer”.

Investigar para llevar la nutrición a la clínica

Todavía no se sabe lo suficiente sobre el tema, ya que, como dice Djouder “las evidencias no pasan a la clínica porque no comprendemos todavía los mecanismos moleculares que hay detrás de ellas”. “Se ha demostrado tanto en ratones, como en ensayos clínicos con personas, que los alimentos pueden aumentar o disminuir el riesgo de cáncer, pero necesitamos entender cómo ocurre eso dentro de las células, para que esa información pueda trasladarse a las terapias”.

Descifrar el diálogo entre células

Se está tratando de entender qué procesos metabólicos afectan más a las células tumorales que a las células normales, cuando pasan y cómo. Quieren conseguir tratar de forma selectiva y potente a las células tumorales sin dañar otras células del paciente.

Investigan las cascadas de señalización, las redes de interacción que se activan en las células en respuesta a determinados estímulos, como ciertos nutrientes. “Sabemos que el exceso de nutrientes y energía les suele gustar a las células cancerosas. Tratamos de desentrañar cuáles son los genes y las proteínas que median en estas alteraciones”, explica Efeyan.

Los investigadores buscan diseccionar los procesos metabólicos que influyen en el comportamiento, interacciones y diálogos de las células normales y las tumorales. De esta manera podrán saber lo que sucede.

Además, los tumores se comunican con las células cercanas mediante metabolitos. Si consiguen identifican estos metabolitos específicos para cada tipo de tumor, podrían desarrollar nuevas terapias. Para conseguirlo, se estudian los mecanismos moleculares entre células tumorales y no tumorales en su entorno.

Más información en: https://www.cnio.es/noticias/como-influye-en-el-cancer-lo-que-comemos-asi-lo-estudian-dos-grupos-del-cnio/

Ferrero y escándalo de la salmonella.

Las autoridades belgas abrieron una investigación contra la empresa Ferrero tras detectarse más de cien casos de salmonella en Europa relacionados con productos Kinder. La investigación apuntó a una de sus fábricas en Arlon, Bélgica, como el origen del brote, lo que llevó al cierre temporal de la planta por orden de los organismos sanitarios.

La Autoridad Federal para la Seguridad de la Cadena Alimentaria (AFSCA) suspendió la autorización de producción de la fábrica, afrimando que Ferrero proporcionó información incompleta durante el proceso. Como medida preventiva, se ordenó la retirada de todos los productos Kinder elaborados en esa planta, sin importar el lote ni la fecha de caducidad. Entre los productos afectados se encuentran Kinder Sorpresa, Schoko-Bons y Kinder Mini Eggs.

Ferrero reconoció errores en su gestión del incidente, especialmente por no haber comunicado a tiempo la información necesaria a las autoridades. Además, señaló que la planta implicada representa el 7% de la producción mundial de productos Kinder, lo que intensificó la gravedad del caso, ya que ocurrió justo antes de la campaña de Pascua, uno de los momentos clave de ventas.

El escándalo dió de qué hablar en varios países europeos, incluyendo Francia, Reino Unido y España, y puso en duda los controles de calidad de una marca ampliamente consumida por niños. Las autoridades exigieron que Ferrero implemente medidas correctivas antes de permitir la reapertura de la planta.

Nuevas alergias alimentarias: un reto emergente ante cambios en la dieta

En junio de 2024, La Vanguardia publicó una alerta que merece atención: los alergólogos españoles han observado un aumento de casos de sospecha de alergia alimentaria, probablemente vinculados a los cambios en los hábitos dietéticos y la introducción de nuevos alimentos en la dieta cotidiana. 

Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), alrededor del 11 % de los pacientes que acuden a consultas de Alergología lo hacen por sospecha de alergia a algún alimento.  Este porcentaje revela que algo más que incidentes aislados está ocurriendo: podría haber una tendencia al alza.

¿Por qué surgen estas nuevas alergias?

Profesionales del ámbito médico destacan que los cambios dietéticos —como la adopción de alimentos exóticos, el auge de dietas “alternativas” y la creciente variedad de ingredientes en productos procesados— podrían estar introduciendo al organismo sustancias nuevas o menos conocidas que desencadenan reacciones alérgicas.  Además, algunos avances en diagnóstico permiten ahora identificar sensibilidades que antes pasaban inadvertidas.

La SEAIC promueve lo que llaman alergología de precisión: un enfoque individualizado para determinar qué compuestos específicos desencadenan la reacción en cada paciente, así como estrategias terapéuticas adaptadas.  Se explora también el uso de inmunoterapia basada en alimentos y tratamientos biológicos para formas más graves.

Uno de los desafíos es la prevención desde la infancia. Tradicionalmente, se había recomendado retrasar la introducción de alimentos potencialmente alergénicos en la dieta de los lactantes, pero investigaciones recientes sugieren que la introducción temprana puede reducir la aparición de alergias mediadas por IgE (una de las principales vías inmunológicas implicadas).  Sin embargo, los médicos advierten que no está claro si ese enfoque es seguro o eficaz para todos los alimentos ni para todas las alergias (incluyendo aquellas no mediadas por IgE). 

Riesgo de reacciones graves: anafilaxia

Se recuerda que la alergia alimentaria es la causa principal de anafilaxia en niños y, en adultos, la segunda tras los medicamentos.  Un episodio de anafilaxia puede ser impredecible, por lo que quienes han sufrido algo así deben ser evaluados por un alergólogo, contar con un plan de acción y tener un kit de emergencia que incluya adrenalina. 

Además, se están desarrollando nuevas formulaciones de adrenalina que no requieren inyección intramuscular, lo que facilitaría su uso en emergencias.  La SEAIC también recomienda que los pacientes colaboren con asociaciones especializadas y utilicen herramientas como la aplicación Allergapp, que guía en caso de reacciones alérgicas. 

Este fenómeno emergente nos recuerda que la alimentación moderna, con su rapidez de cambios y globalización, no solo aporta nuevos sabores, sino también nuevos riesgos. Con investigación, diagnóstico temprano y educación, es posible mitigar el impacto de estas alergias y proteger la salud colectiva.

Para poder informaros más sobre esto podéis consultar en : https://www.lavanguardia.com/sociedad/20240621/9749988/alergologos-alertan-nuevas-alergias-alimentos-cambios-dieteticos-agenciaslv20240621.html

Una experta en nutricion alerta sobre el consumo de un alimento que es habitual en los desayunos españoles: «Te deja sin energia»

La alimentación impacta directamente en nuestra salud física y mental. Aunque ciertos alimentos, como los hidratos de carbono, han sido considerados “villanos” de las dietas, no todos son perjudiciales; algunos son esenciales para la energía y el bienestar.

El pan blanco, a pesar de su mala reputación, puede ser beneficioso para deportistas gracias a su alto índice glucémico, rápida digestión y aporte de energía inmediata, especialmente antes, durante o después del ejercicio.

Sin embargo, para el consumo diario de la mayoría de las personas, el pan blanco puede provocar picos de insulina y caídas de energía, generando sensación de hambre y falta de vitalidad.

La nutricionista Vanesa Torres recomienda no eliminarlo por completo, sino elegir versiones integrales y combinarlas con grasas saludables y proteínas para aumentar la saciedad y mejorar el valor nutricional del alimento.

https://www.abc.es/recreo/experta-nutricion-alerta-sobre-consumo-alimento-habitual-20250922164946-nt.html

La herramienta granadina que te permite distinguir la calidad del aceite de girasol

Investigadores de la UGR han desarrollado una herramienta que permite diferenciar los distintos tipos de aceite de girasol: convencional, medio oleico y alto oleico.

El equipo científico ha empleado una técnica innovadora llamada espectroscopia Raman con desplazamiento espacial (SORS, por sus siglas en inglés). En ella utilizan un equipo portátil que realiza mediciones en menos de dos minutos y sin necesidad de productos químicos, por lo que se trata de un proceso respetuoso con el medio ambiente.

«Una vez analizadas las muestras, se ha aplicado la metodología de las huellas instrumentales (fingerprinting), habitual en la verificación de alimentos, ya que permite identificar características unívocas de cada muestra, al igual que ocurre con la huella dactilar en los humanos», explica Guillermo Jiménez Hernández, investigador principal de este trabajo y miembro del Departamento de Química Analítica de la UGR.

El aceite de girasol alto oleico se ha convertido en una opción cada vez más popular para cocinar, freír o como ingrediente en cremas untables de cacao o en productos de panadería y repostería. Su valor nutricional superior frente a otros aceites vegetales se debe a su alta concentración en ácido oleico. «Esta característica también eleva su precio, entonces, es necesario garantizar que el consumidor reciba exactamente lo que está comprando», señala el autor principal del estudio.

Según los autores del estudio, dicho avance supone un beneficio potencial para la industria alimentaria y los organismos oficiales de control, solución que repercute de forma positiva en el consumidor.

Para más información, consulte este link: https://www.ideal.es/miugr/herramienta-granadina-permite-distinguir-calidad-aceite-girasol-20250919101443-nt.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.ideal.es%2Fmiugr%2Fherramienta-granadina-permite-distinguir-calidad-aceite-girasol-20250919101443-nt.html

La lucha contra los ultraprocesados cae sobre el consumidor y olvida a las empresas

Un estudio señala que el 86% de las intervenciones para reducir el consumo de estos productos se limita al etiquetado. “Los gobiernos pueden y deben hacer mucho más”, señala su autora, que lo compara con el tabaco.

Los ultraprocesados no son comida, sino preparaciones industriales comestibles que estimulan el apetito de manera artificial. Son los nuggets, pizzas, hamburguesas, la bollería industrial, los cereales… En Adictos a la Comida Basura (Deusto, 2016), el premio Pulitzer Michael Moss explicaba que las empresas que los producen “llevan años disputándose la primacía en el sector elevando, cada vez más, las cantidades de sal, azúcar y grasa de estos alimentos” para hacerlos más adictivos. Durante las últimas décadas su presencia en mercados y restaurantes ha aumentado de manera explosiva e intencionada. 

Un estudio de 2019 concluyó que conforman el 70% de la dieta del estadounidense medio.

Las leyes se dirigen a los consumidores, no a la industria. Esta es la conclusión de un análisis pormenorizado que ha estudiado 417 medidas de 105 países, entre ellos España. El estudio, publicado en la revista científica Nature Food, concluye que el 85,9% de las intervenciones para limitar el consumo de ultraprocesados apuesta por modificar el entorno alimentario, proponiendo medidas informativas para influir en la elección del consumidor. En España, por ejemplo, se aplica el semáforo nutricional desde 2018.

El actual marco de acción traslada la responsabilidad a los individuos para que tomen decisiones más saludables, “pero no aborda los factores sistémicos”, alerta Northcott, “las prácticas políticas y de marketing que perpetúan el dominio de los ultraprocesados”. Por eso la autora compara la regulación de la venta de ultraprocesados con lo que sucedió con el tabaco. “Al principio muchas medidas se centraron en el comportamiento de los consumidores, como las campañas de educación y las etiquetas de advertencia”, recuerda. “Sin embargo, las grandes reducciones de las tasas de tabaquismo se produjeron gracias a políticas sistémicas dirigidas a la industria, como los impuestos, la prohibición de la publicidad y las restricciones a la venta y el empaquetado”. 

Maira Bes-Rastrollo profesora de medicina preventiva y salud pública en la Universidad de Navarra, valora positivamente la advertencia en el etiquetado, pero recuerda que se tiene que actuar a varios niveles. “Es más fácil poner el foco en la responsabilidad individual que tomar medidas estructurales que cambien el entorno”, señala. “Pero la evidencia científica muestra la gran influencia de las condiciones ambientales y sociales en los hábitos relacionados con la salud”. En este sentido, cree que en España se han tomado algunas medidas. Por ejemplo, en 2021 se aumentó el IVA del 10% al 21% para las bebidas azucaradas y edulcoradas. Los hogares de rentas bajas redujeron su consumo de refrescos casi 11 litros en un año, según un informe de ESADE. “Se están realizando pasos en la dirección correcta, pero nos queda todavía mucho margen de mejora”.

Para más información consulte este link: https://elpais.com/salud-y-bienestar/2025-01-19/no-eres-tu-es-la-industria-la-lucha-contra-los-ultraprocesados-cae-sobre-el-consumidor-y-olvida-a-las-empresas.html

El Último plan de la Humanidad ante el Fin del Mundo

La Bóveda de Svalbard, ubicada en una montaña congelada en una isla remota del mismo nombre en el Círculo Polar Ártico de Noruega, es una colaboración internacional entre el Ministerio de Agricultura y Alimentación de Noruega, el Centro Nórdico de Recursos Genéticos y el Crop Trust. Su propósito es servir como respaldo para los bancos de genes que conservan, estudian y comparten la diversidad de cultivos, almacenando más de 1.3 millones de especies de semillas distintas.

Cada semilla almacenada representa siglos de trabajo entre agricultores y científicos, reflejando prácticas culturales, platos locales y entornos específicos. Muchas variedades tradicionales han desaparecido debido a la homogeneización agrícola; por ejemplo, más del 85 % de las variedades de manzana nombradas en EE. UU. están prácticamente extintas.

Los bancos de genes, como los once operados por los centros de CGIAR, conservan semillas, raíces, tubérculos y plántulas en condiciones óptimas, no para reemplazar la transmisión tradicional, sino para complementarla, recuperar variedades perdidas y ofrecer seguridad.

El proceso para depositar semillas en Svalbard involucra a miles de personas: agricultores, recolectores, técnicos, genetistas, expertos en sanidad vegetal y juristas que garantizan el cumplimiento de tratados internacionales como el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos. Estas solo se almacenan en Svalbard si están disponibles para investigación, educación y mejoramiento, y deben tener duplicados en otros bancos de genes. Esto crea múltiples niveles de protección.

Aunque la bóveda es un hito en la conservación de la biodiversidad, aún queda trabajo por hacer. Muchos bancos pequeños no han duplicado sus colecciones, y CGIAR apoya iniciativas como el proyecto BOLD del Crop Trust para ayudarles. Seis centros ya han alcanzado el objetivo de duplicación del 90 % y otros lo harán antes de 2026. Se busca ampliar el acceso a la diversidad de cultivos mediante tecnologías como visión por computadora, genómica, chatbots de IA y bioinformática. Como dijo Cary Fowler, cofundador de la bóveda: son bibliotecas vivas sin un catálogo completo. Mejorar la información permitirá conectar mejor los recursos con las necesidades de los usuarios: resistencia climática, nutrición, sabor o rendimiento.