La base de una buena alimentación se construye durante los primeros años de vida. Es decir, desde que somos niños, nuestros padres son los responsables de la formación de nuestros hábitos alimentarios. Como padre o madre, está en tus manos decidir cuál es la mejor alimentación que pueden seguir.
Desgraciadamente vivimos en un mundo donde los pasillos de los supermercados están repletos de productos cargados de azúcar, colores brillantes y que prometen que son geniales para los niños, pero la realidad es que no lo son. Consumir este tipo de alimentos ultra procesados desde la etapa de crecimiento puede contribuir drásticamente en el desarrollo de la obesidad infantil, un problema cada vez más frecuente en nuestra sociedad.
Pero más allá del peso, lo que realmente está en juego son problemas de salud que a la larga nos pasarán factura, ya que la infancia es una etapa clave para establecer los hábitos alimentarios que acompañarán a los niños durante toda su vida.
Simplemente nos encontramos muchas veces en la situación de que lo que parece una merienda inocente o un “premio” puede convertirse, con el tiempo, en un patrón difícil de romper. Esto no se trata en diseñar una dieta restrictiva ni privarnos de ciertos alimentos, si no de enseñar a comer mejor, de forma variada, equilibrada y sin abusar de los malos hábitos. En este artículo te recomiendo algunos tips que pueden seguir tus hijos para no encontrarse con un problema así.
¿Qué hábitos debo inculcar a mis hijos para prevenir la obesidad?
Comer alimentos reales, no productos ultraprocesados: introducir más frutas, verduras, pescado… en la dieta, evitando alimentos que se han sometido a un procedimiento de producción con ingredientes refinados y con exceso de aditivos y azucares.
Tomar agua como bebida principal: el agua debe ser la bebida habitual. Evitando en consumo de refrescos y bebidas azucaradas.
Realizar actividad física diaria: el movimiento regular es clave para mantener una vida saludable.
Fijarnos en el etiquetado de los alimentos que compramos: debemos visualizar el contenido nutricional que ofrecen los productos que consumimos, ya que muchas veces creemos que son buenos y realmente contienen buenos nutrientes y no es así. Si cuentas con poco tiempo para pararte a leer el contenido, puedes descargarte apps que cuentan con un escáner que te facilita el contenido nutricional de cada producto.
Ver televisión y asistir a funciones de cine es factor para que los adolescentes consuman alimentos de bajo valor nutritivo, según un estudio de investigadoras del Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia (Censia), del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).
El reporte se hizo con 420 estudiantes de bachillerato de la Ciudad de México, donde el 90% indicaron ver televisión en promedio tres horas diarias, mientras el 37% afirmó visitar las salas cinematográficas al menos una vez al mes.
A cargo de Maribel Orozco López, del Censia, de María Guadalupe Ruelas González, del INSP, y de María Tomasa Mendoza Reséndiz, de la ENAH, la investigación refiere que cuando ven televisión, el 85% de los consultados consume principalmente frituras, galletas y refrescos, y seis de cada 10 se ven influidos por lo promocionado en la pantalla.
Para el caso del cine, la totalidad come principalmente palomitas y bebe refrescos. Aquí el 100% del consumo guarda relación con lo que se promociona en el lugar.
Cuando se les cuestionó sobre los promocionales, en su mayoría prefieren aquellos en los cuales sujetos de edades similares a las de ellos son físicamente atractivos y se presentan como héroes populares. Por otra parte, el 70% resaltan la importancia que los mensajes se acompañen de sonidos altos, y el empleo de colores intensos.
Lo anterior da cuenta de las preferencias de adolescentes por alimentos llamados “chatarra”, cuya publicidad en televisión y cines se presenta como el gancho que favorece su consumo. “Es factible que estos medios estimulen el consumo de estos productos, favoreciendo además la prevalencia de sobrepeso y obesidad en México”, indica el reporte.
Por otra parte, el número de casos de obesidad entre personas de 15 a 19 años de edad en el país, es bajo, no más allá de cinco puntos porcentuales del total. De acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud (SSa), el año pasado se atendieron en hospitales públicos y particulares a 17 mil 393 adolescentes por tal padecimiento, el 4.84% general.
En tanto, al primer bimestre de 2015 aumentó a 5.10% de la totalidad de prestación del servicio médico de ese sector poblacional, pues hubo 2 mil 205 de los 43 mil 223 registros a nivel nacional.
Si bien dichos datos no pueden considerarse alarmantes, significan que a futuro, si no modifican sus hábitos alimenticios, esos adolescentes enfrentarán problemas de salud derivados de la obesidad, como hipertensión, diabetes mellitus tipo II, que pueden a su vez resultar en otros padecimientos mortales, como los cardiacos y del hígado.
De ahí la importancia de consumir alimentación adecuada y realizar ejercicio de manera constante.
Un brote de listeria en Florida, Estados Unidos, provocó desde enero hasta ahora al menos una muerte, 22 hospitalizaciones y el retiro de una partida de helados.
Los humanos se enferman con infecciones de listeria, o listeriosis, por comer alimentos contaminados con tierra, carne poco cocida o productos lácteos crudos o sin pasteurizar.
La listeria puede causar convulsiones, coma, aborto espontáneo y defectos de nacimiento.
Evitar los peligros ocultos de los alimentos es la razón por la que las personas suelen comprobar las fechas en los envases de los alimentos.
La gente piensa en ellas como fechas de vencimiento, o la fecha en la que un alimento debe ir a la basura.
Pero las fechas tienen poco que ver con la caducidad de los alimentos o cuándo se vuelven menos seguros para comer.
Confusión costosa
El actual sistema de etiquetado de alimentos puede ser el culpable de gran parte del desperdicio.
La FDA informa que la confusión de los consumidores sobre las etiquetas de fecha de los productos probablemente sea responsable de alrededor del 20% de los alimentos que se desperdician en el hogar.
Las fechas en esos paquetes de alimentos no están reguladas por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA). Más bien, provienen de los productores de alimentos.
Consumidores por su cuenta
Determinar la vida útil de los alimentos con datos científicos sobre su nutrición y seguridad podría reducir drásticamente el desperdicio y ahorrar dinero a medida que los alimentos se vuelven más caros.
Pero en ausencia de un sistema uniforme de fechado de alimentos, los consumidores pueden confiar en sus ojos y narices, decidiendo descartar el pan peludo, el queso verde o la bolsa de ensalada con mal olor.
Las personas también podrían prestar mucha atención a las fechas de los alimentos más perecederos, como los fiambres, en los que los microbios crecen fácilmente.
La magia de la gastronomía y la solidaridad se unen una vez más en ChefsForChildren, un evento único que reúne a más de 60 cocineros Estrellas Michelin con un objetivo claro: enseñar a los niños a comer de forma saludable y apoyar a los menores afectados por la diabetes tipo 1.
Chefs como Mario Sandoval, Alberto Chicote, Paco Roncero o Javier Aranda han participado en la presentación destacando la importancia de la solidaridad y una educación gastronómica en la infancia.
La directora general de DiabetesCERO, Sandra Campinas, ha resaltado que: “Comer sano es divertido. ¡Claro que sí! Pero, además, para nuestros niños y niñas, comer sano es una cuestión vital. Desde el momento cero, desde el mismo momento del diagnóstico, para los menores con diabetes tipo 1, y para sus familias, mantener una alimentación sana y equilibrada es crucial para controlar la enfermedad. Estamos convencidos de que ChefsForChildren supone una oportunidad única para mejorar su relación con la comida, aprendiendo de los mejores cocineros”.
La directora Jessica Hausner compone una fábula perversa y controvertida en torno a una profesora que imparte a sus alumnos una doctrina sobre los beneficios de la purificación del cuerpo mediante el ayuno absoluto.
Algunos miembros de una escuela de élite se apuntan a una asignatura para mejorar sus notas. Se supone que esas lecciones, impartidas por la profesora Novak (Mia Wasikowska) les ayudarán a relacionarse mejor con la comida. Algunos de ellos se consideran vegetarianos por cuestiones políticas, otros argumentan cómo el sistema condiciona a los individuos para consumir alimentos procesados, también están los que quieren mejorar su forma física, pero entre ellos encontramos a algunos con graves trastornos que sufren anorexia o bulimia.
En realidad, lo que busca la profesora Novak es introducir a sus alumnos en una especie de secta que comienza con la ‘alimentación consciente’ y que termina con la ausencia total de calorías en el cuerpo como forma de alcanzar un estado superior purificando el cuerpo.
Se presentó en el Festival de Cannes y causó división de opciones por lo controvertido del tema que trataba y la forma que tenía de hacerlo. Y es que la directora compone una ficción que no deja indiferente y que genera tanta incomodidad como incertidumbre por la forma en la que aborda la manipulación en las nuevas generaciones a través del extremismo.
Un estudio realizado en la provincia china de Sichuan, conocido por su gastronomía picante, analizó durante 21 años los hábitos alimenticios de más de 50.000 personas y encontró una posible relación entre el consumo habitual de alimentos picantes y un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.
Los investigadores observaron que quienes consumen picante seis o siete veces por semana presentan un 11% menos de riesgo que quienes rara vez lo incluyen en su dieta.
El estudio evaluó factores como la frecuencia de consumo, el grado de picante preferido y la forma en que se incorpora a la alimentación, ya sea fresca, seca, en aceite o en salsas.
Aunque aún no se conocen con certeza los mecanismos detrás de esta relación, estudios previos destacan que la capsaicina, el compuesto activo del chile, podría favorecer la dilatación de los vasos sanguíneos y reducir la presión arterial, lo que podría explicar los beneficios observados.
En los últimos años, la sociedad ha experimentado una evolución importante en torno a los hábitos saludables. Mejores opciones de alimentación, ejercicio continuado y el compromiso consciente con el medioambiente en acciones del día a día son señales de que las personas toman conciencia de que es necesario madurar en este terreno.
La encuesta sociológica, realizada a 1.200 personas de entre 20 y 65 años, refleja que los españoles no tienen una vida tan saludable ni sostenible como les gustaría. Solo el 12% se considera una persona más saludable que la mayoría, pero afirman ser conscientes de ello y trabajan para mejorarlo. Más de la mitad de los jóvenes menores de 35 años (60%) admite que su generación no es la más sana. Aun así, el 40% cree que en su estilo de vida la salud tiene más relevancia que en el de sus padres.
Cada vez más preocupados por la alimentación, especialmente en verano
El Ministerio de Sanidad ha decidido restringir las bebidas energéticas a los menores de 16 años porque contribuyen a la obesidad, al insomnio y a la falta de concentración de los adolescentes en los colegios . El objetivo es prevenir unos 40.000 casos de obesidad y reducir el riesgo de enfermedades futuras.
Padres, profesores y sindicatos señalan que el consumo de estas bebidas afecta al rendimiento escolar, sobre todo en comunidades con menos recursos, lo que aumenta las desigualdades en salud.
El ministro Wes Streeting advirtió que, aunque este tipo de bebidas parecen inofensivas, dañan el bienestar físico y mental de los jóvenes, perjudican sus dientes por el exceso de azúcar y afectan a su capacidad de atención.
La medida tomada al respecto, cuenta con el respaldo de organizaciones médicas, asociaciones de padres y grupos de protección infantil, que la consideran una iniciativa sensata y basada en pruebas.
Todas estas medidas forma parte de un plan más amplio del Gobierno laborista para mejorar la salud infantil, que incluye la prohibición de anuncios de comida rápida en horario infantil, la limitación de estos establecimientos cerca de colegios, la supervisión del cepillado dental en niños pequeños y la implantación de comedores gratuitos.
Las redes sociales son el espejo en el que se miran los adolescentes. Un espejo que proyecta ideales estéticos basados en una perfección irreal y cuyo uso puede generar fuerte impacto en su autoestima, autoconcepto e imagen corporal.
Las redes sociales ejercen un papel clave en el desarrollo y mantenimiento de los TCA, siendo en muchas ocasiones un factor precipitante de los mismos, fomentando en personas vulnerables la preocupación por el cuerpo y la alimentación. En personas con TCA pueden dificultar la toma de conciencia de enfermedad, normalizando conductas poco saludables y manteniendo las creencias negativas acerca de uno mismo mediante la comparación constante con otras personas.
La necesidad de aprobación y encajar en la sociedad
En este último año el uso de las redes sociales ha aumentado considerablemente debido a la pandemia y al teletrabajo que, por lo que parece con el tema del COVID, ha venido para quedarse. En muchas ocasiones en vez de dedicar nuestro tiempo libre a hacer actividades que nos gustan, como leer, pasear o practicar algún deporte, preferimos emplear ese tiempo en revisar nuestras redes sociales (Instagram, Twitter o la creciente Tiktok).
Las redes sociales son una herramienta muy útil para trasmitir información o poder conectarnos con muchas personas casi al instante y desde cualquier parte del mundo. Esa información puede llegar a todo tipo de públicos y a cualquier hora del día.
Al otro lado de la moneda tenemos esa desinformación o “fake news”, donde las personas se exponen y trasmiten esa “aparente” vida feliz y perfecta a la cual todo el mundo querría llegar. Gran parte de los jóvenes de hoy en día (y también por descontado pacientes que llegan a nuestra clínica donde se les diagnostica un trastorno de conducta alimentario) sueñan con ser como su influencer favorito y creen que para tener esa vida y esa aprobación deben ser como la sociedad pide que sean: personas exitosas, delgadas, felices y perfectas.
Excesivo uso de Redes Sociales, un peligro para los TCA
Como consecuencia muchos adolescentes usan las redes sociales como medio para lograr cierta aprobación, tanto dentro como fuera de su círculo cercano. Todo ello junto con el uso de filtros, la presión por la imagen corporal, la publicidad engañosa y la sobreinformación nutricional, conforman una serie de factores de riesgo predisponentes que pueden desencadenar Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA).
Cuando sufres un Trastorno de Conducta Alimentario, también desarrollas una hipersensibilidad a las estímulos externos (tus amigos, familiares, los contenidos que consumes etc…) y las redes sociales son un potenciador muy a tener en cuenta. Hemos de comprender que nuestros teléfonos móviles son una ventana infinita a información, muy probablemente estés leyendo este artículo a través de uno y que si bien hay aspectos muy positivos en su uso, también existen riesgos a tener en cuenta como la idealización del aspecto físico y no aceptar nuestros cuerpos porque no son como los de las influencers que admiramos.
Hashtags usados en Trastornos Alimentarios
Según la Agencia de Calidad de Internet (IQUA) actualmente existen casi 4 millones de publicaciones en Internet con hashtags empleados por personas con TCA (etiquetas #Ana (anorexia) y #Mía (bulimia)) donde comparten trucos o experiencias que ayudan a otros a adelgazar o hacer conductas propias de un TCA. Además actualmente existen 5,8 millones de fotos publicadas en Instagram con la etiqueta #Anorexia.
Realidades distorsionadas en un TCA
Aprendamos a ser conscientes de que lo que vemos publicado en las redes no es la realidad, sino una pequeña parte de ella que una persona ha decidido exponer e incluso hacer de ello su trabajo. No hace falta demonizar las redes sociales, tenemos que ser capaces de convivir con ellas y darles un buen uso, ya que son un arma muy potente a nivel comunicativo, de aprendizaje y de información.
Por ello queremos destacar la importancia de detectar factores o situaciones de riesgo con el fin de intentar prevenir ciertas conductas perjudiciales para nuestra salud tanto física como mental.
Las redes sociales en la recuperación de un TCA
Existe mucho contenido relacionado con TCA y recuperación en Instagram, Tik tok y Youtube que puede parecer “inofensivo”, sin embargo un exceso de información, testimonios y consejos que no tienen en cuenta la situación particular de cada persona, pueden convertirse en una limitación a la hora de recuperarse de un TCA más que en un elemento facilitador.
Sería recomendable abordar con el equipo terapéutico la función que tienen las cuentas de recuperación en el trastorno alimentario, con el objetivo de valorar si se está realizando un buen uso de las mismas.
¿Qué entendemos por buen uso de redes sociales durante la recuperación del TCA?
Un uso saludable de las redes sociales durante un trastorno de conducta alimentario implica:
Que el contacto social no se produce únicamente en el contexto de internet.
Su uso no interfiere en la vida académica, familiar, interpersonal, sueño y hábitos básicos.
El tiempo de uso es controlado y limitado.
Contenidos saludables, variados y de interés personal, que no se limitan a la alimentación (recetas etc..,), la comparación con cuerpos ajenos o el ejercicio físico.
Las redes sociales no son la única fuente de entretenimiento.
Uso consciente, no automático.
Toma de conciencia del papel que ejercen en el proceso de recuperación
Actualmente, la inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta utilizada por la gran mayoría de la población. Destacan los modelos de chat de texto, a los cuales les puedes pedir cualquier tarea o consultar cualquier duda, y con la formación adecuada, se puede utilizar para objetivos dignos de premios Nobel, como es el caso del Nobel de química de 2024, galardonado a un modelo de inteligencia artificial capaz de predecir la estructura de proteínas.
Sin embargo , el internauta corriente, normalmente consulta a estos modelos de texto sobre un tema del cual no tiene ningún tipo de conocimiento previo, siendo totalmente vulnerable a cualquier tipo de error que la inteligencia artificial pueda tener mientras genera una respuesta. Es por ello, que el surgimiento de dietas generadas por IA circulando por las redes preocupa tanto a expertos en informática como en nutrición.
¿QUÉ OPINAN LOS EXPERTOS?
«Nos adaptamos al paciente, a sus necesidades, a sus gustos, a sus peculiaridades o patologías. Le ayudamos con las dificultades que puedan surgir y le escuchamos para saber qué es importante para él. Eso no lo puede sustituir una IA” es la opinión de Alejandra Benito, experta en nutrición y dietética, la cual sugiere que las dietas ofrecidas por los chatbots suelen ser muy generales, y que además no consideran en preguntar al usuario ninguna pregunta, respaldada por el pensamiento de Sandra Moñino: “típica dieta que siempre hemos escuchado”.
Los modelos de inteligencia artificial como Chat GPT ciertamente tienen el propósito de ayudar al usuario, pero aún con todo su conocimiento aún le falta décadas de desarrollo para poder rozar el nivel de un nutricionista experto. Por ello, es muy recomendable que si uno tiene algún problema o consulta con su alimentación, que no pregunte a una inteligencia artificial, sino a alguien que ha dedicado tiempo, esfuerzo y sobretodo, pasión por ayudar a individuos con dilemas en estos temas: un profesional.