
Un estudio del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea ha detectado posibles problemas de seguridad en la canela comercializada en Europa, especialmente en la variedad cassia, aunque advierte que los resultados no son concluyentes debido al tamaño limitado de la muestra.
Principales hallazgos del estudio
- Se analizaron 104 muestras de canela en 13 países (10 de la UE, Reino Unido, Serbia y Sri Lanka).
- Más del 66 % no cumplía los estándares internacionales de calidad.
- Se detectaron:
- Incumplimientos de la legislación alimentaria.
- Sospechas de fraude.
- Exceso de cumarina, un compuesto potencialmente tóxico para el hígado.
Riesgos asociados a la cumarina
- La canela cassia contiene niveles elevados de cumarina, mientras que la canela de Ceylán tiene niveles mucho más bajos.
- La ingesta diaria tolerable (IDT) de cumarina es de 0,1 mg/kg de peso corporal (EFSA, 2004).
- Algunas muestras superaban esta IDT con solo una cucharadita (5 g) de canela cassia.
- Niños pequeños (6–18 meses) podrían superar la IDT con apenas 0,5 g de ciertas muestras.
Especial precaución en menores
- 31 muestras eran potencialmente peligrosas para niños por su alto contenido en cumarina.
- Se recomienda que niños y personas con problemas hepáticos consuman canela de Ceylán, más segura.
Fraude en el etiquetado
- Un 9 % de las muestras etiquetadas como Ceylán eran en realidad cassia.
- También se detectó sustitución de la corteza por otras partes de la planta (hojas, raíces, flores).
- El etiquetado suele ser confuso o incompleto, dificultando la elección del consumidor.
Contaminación por plomo
- Casi el 10 % de las muestras superaban el límite legal de 2 mg/kg de plomo, otro riesgo para la salud.
Limitaciones del estudio
- El número de muestras es insuficiente para extrapolar resultados al mercado europeo.
- En 2023, la UE importó más de 13.000 toneladas de canela, por lo que 104 muestras no representan el conjunto.
Conclusión
El estudio revela una alta tasa de irregularidades en la canela comercializada en Europa, lo que exige atención por parte de autoridades, fabricantes y laboratorios. Se plantea la necesidad de:
- Regular la presencia natural de cumarina en la canela.
- Mejorar el etiquetado para que los consumidores puedan distinguir entre variedades.
- Fortalecer los controles ante el crecimiento del consumo y el riesgo de fraude.
