Embutidos, dulces y otros alimentos que estás comiendo y contienen insectos aplastados

Algunos alimentos cotidianos, como ciertos embutidos, yogures o golosinas, contienen un aditivo natural que puede sorprender a más de uno: el E-120, también conocido como carmín o ácido carmínico, un colorante que se obtiene de insectos machacados.

La dietista integrativa Natalia Durán recuerda que, a la hora de comprar, no basta con mirar los azúcares o las grasas que figuran en la etiqueta, sino que conviene fijarse en los ingredientes. “Es fundamental saber de qué está hecho lo que comemos”, señala la especialista.

Por su parte, la nutricionista Yor Andonova advierte que este pigmento natural se usa ya en algunos embutidos, aportando un tono rojizo característico: “El E-120 procede de insectos triturados que se utilizan para dar color a nuestra comida”, afirma.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) detalla que este aditivo se obtiene del Dactylopius coccus, un pequeño insecto que parasita los cactus. Según la entidad, el E-120 puede encontrarse en una gran variedad de productos industriales: desde yogures aromatizados y quesos procesados hasta helados, mermeladas, gominolas, salsas o embutidos.

Además, la OCU advierte que el carmín puede contener restos de proteínas del propio insecto, lo que podría provocar reacciones alérgicas en personas sensibles. También se ha sugerido una posible relación entre este aditivo y la hiperactividad infantil, aunque no existen pruebas concluyentes.

El divulgador científico Vladimir Sánchez, conocido en redes como Breaking Vlad, explica que para obtener el pigmento se necesita una gran cantidad de materia prima: “De un kilo de cochinillas apenas se extraen unos 50 gramos de colorante”.

Sánchez añade que ya hay investigaciones en marcha para desarrollar métodos que permitan sintetizar el ácido carmínico sin recurrir a insectos, con el objetivo de lograr un proceso más ético y sostenible.

En definitiva, aunque el uso del E-120 está aprobado y se considera seguro, los expertos recomiendan leer siempre las etiquetas y conocer qué hay detrás del color brillante de muchos alimentos que consumimos a diario.

https://www.20minutos.es/gastronomia/productos/embutidos-dulces-alimentos-contienen-insectos-aplastados_6369689_0.html

Qué es una macrogranja y cómo impacta en el medioambiente

Una macrogranja es una instalación de ganadería industrial en la que la densidad de animales es muy grande, donde pueden tener cabida desde decenas de miles de cabezas de ganado porcino o bovino hasta cifras que alcanzan en millón en el caso de las macrogranjas dedicadas a la cría de pollos.

Con el desarrollo tecnológico, las nuevas técnicas para automatizar procesos han permitido que se estabulen en granjas miles de cabezas de ganado para reducir sus costes asociados al mantenimiento y abaratar los precios de la carne que posteriormente se comercializará.

En lo que se refiere a su impacto en el entorno, la principal diferencia entre una granja beneficiosa y otra perjudicial para su ecosistema es la densidad de su ganado. En vez de ser un modelo arraigado al territorio y en el que todos los factores se retroalimentan, la producción industrial suele depender más del exterior, pues requieren de combustibles fósiles para fertilizar, recolectar y transportar sus insumos.

Otro factor preocupante en lo que se refiere a las granjas de gran densidad es la gestión de sus residuos:»Una alta densidad (de animales) es problemática de gestionar por la elevada concentración de excretas (purines, estiércol) en poco espacio, especialmente si no existen suficientes tierras de cultivo a una distancia cercana donde poder hacer un abonado racional. Una granja de 10.000 ovejas en extensivo, al ocupar mucho espacio, no sería un problema«, afirman Pablo Manzano y Agustín Del Prado, investigadores del bc3 – Basque Centre for Climate Change, en un artículo en The Conversation.

Por último están las desventajas a nivel nutricional, Pablo Manzano explica la diferencia: «los animales criados a alta densidad en régimen industrial van a tener productos de calidad inferior a aquellos que se ejercitan cada día, fundamentalmente, por su perfil graso. Tienen peor perfil nutricional en términos de ácidos grasos poliinsaturados, ácidos linoleicos conjugados (ACLs) y una mejor relación Omega 6/Omega . Las consecuencias de un mayor nivel de estrés crónico en las características del músculo».

Para ver el resto del artículo: https://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/que-es-macrogranja-y-como-impacta-medioambiente_17760