El conservante natural creado por abejas se pone al servicio de la industria cárnica. El propóleo es uno de los principales elementos producidos por estos pequeños insectos por su uso como antiséptico y antiviral a la hora de sellar y proteger el interior de la colmena. Este material se produce de una mezcla que realizan mediante la obtención de resinas de diferentes plantas variando su composición en función de la flora de la zona. Debido a sus características es común su uso en múltiples sectores como el sanitario para proteger contra las bacterias entre otros aspectos.
Desde León buscan expandir su aplicación al sector cárnico, estudiando si sería posible su utilización como ingrediente natural para mejorar la calidad y sostenibilidad de multitud de productos cárnicos.
El proyecto consiste en, por un lado, caracterizar propóleos de la reserva de la biosfera Alto Bernesga producidos por los apicultores de la zona para ver cuáles son sus cualidades, y, por otro, una vez que cuenten con los detalles de su composición y su actividad biológica ver si se podría emplear como conservante natural de la carne.
Así, quieren propiciar que se dé una revalorización de un producto tan sostenible como es el propóleo, «ya que la apicultura está considerada como una actividad totalmente sostenible y respetuosa con el medioambiente», además de proponer al sector cárnico una posibilidad para poder realizar «una reducción o sustitución» de los ingredientes o aditivos artificiales que se usan hasta ahora, como es el caso de los nitritos, intentando conseguir con ello «productos más saludables».
Durante la investigación, que se llevará a cabo durante 18 meses, observarán cómo evolucionan estos productos con la incorporación de este conservante natural «sin modificar sus características iniciales».
En caso de obtener resultados positivos una de las principales ventajas que supondría para las empresas cárnicas remarca que sería «diferenciar su producto».
«Cada vez hay más evidencias de la importancia que tiene la alimentación sobre la salud de las personas, por ello utilizar un producto natural, como el propóleo, supondría un valor añadido de sus alimentos al reducir o eliminar el uso de otras sustancias artificiales que son necesarias para conseguir un producto seguro, pero que, a dosis altas, pueden resultar perjudiciales para la salud del consumidor», incide.
Por su parte, de cara a las ventajas para los consumidores supondría contar con «opciones más saludables» a la hora de decidir qué productos quieren incorporar a su dieta. Además, en caso de que el estudio sea un éxito «se abriría un amplio escenario de investigación» con la posibilidad de aplicarlo también en otros mercados para «continuar dándole valor a los propóleos no solo de la provincia, sino del resto de España, cómo se están haciendo ya en otros ámbitos».
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