La literatura gastronómica y sus orígenes. ¿Desde cuándo escribimos sobre cocina?

El hombre del siglo XXI vive en una gran paradoja: ya no cocina, pero habla de cocina. Y no solo hablamos de lo que tenemos, sino también de lo que deseamos.El hombre del siglo XXI vive en una gran paradoja: ya no cocina, pero habla de cocina. Está inmerso en un mundo donde la comunicación gastronómica le rodea, le avasalla, le alecciona, le dirige, le provoca y le estimula. Nada nuevo bajo el sol. El hombre de las cavernas también dormía entre pinturas de bisontes y soñaba con un chuletón muy hecho. Esa es la función de la literatura gastronómica: mover al individuo hacia el ámbito del placer mientras le recuerda su condición de ser social, finito y hambriento.

Así empezaron los sumerios y otros pueblos de la antigua civilización mesopotámica, apuntando en unas tablillas de arcilla y en escritura cuneiforme la cantidad de camellos, cabras, dátiles, pistachos y trigo que llegaba a los silos y las arcas del gobierno. Tarea de burócratas, más que nada, aunque a nosotros nos guste interpretar, 4.000 años después, la vida de aquella Babilonia lujuriosa que se zampaba algo parecido a una baklava. Al poeta griego Arquestrato (siglo IV a.C.) le gustó tanto la idea que escribió un larguísimo poema lleno de guasa y hexámetros sobre qué comer y dónde y lo llamó Hedypàtheia, traducido como Gastronomía. No fue un éxito de ventas, pero tanto las tablillas sumerias como el poema griego nos ayudan a comprender el pasado con una perspectiva más humana y apetecible que la descripción de la sangrienta batalla de las Termópilas.

En la Roma clásica ya habían aprendido de sus antecesores lo suficiente como para saber que en la vida hay que tener un Imperio donde abastecerse, un agrónomo hispano —Columela— que conozca la tierra y sus frutos, un buen cocinero griego, un gran anfitrión —Lúculo— y un gastrónomo que lo escriba todo. A saber, Marco Caio Apicius, quien legó a la posteridad las recetas de los conviviums en su De Re Coquinaria. La parte menos loable de tanto festín, y por extensión del mundo romano, la contó Petronio en El Satiricón, con el banquete de Trimalcióny la versionó Fellini.

En la Edad Media y en el Renacimiento escribían de comida los que la tenían: un almohade que vivió en el Al-Andalus del siglo XII y que sabía lo suyo de especias y delicias hispano-magrebís, un cristiano del siglo XIV que escribió en catalán el Llibre de Sent Soví, los monjes letrados y cocinillas, los cocineros de los reyes (Monsieur Taillevent, guisandero de Carlos VI, el Mestre Rupert de Nola, cocinero de Fernando de Nápoles) o de los papas (Bartolomeo Scappi) y algún despistado como Francisco Delgado que dejó anotado en La Lozana Andaluza (siglo XVI) un montón de platos deliciosamente conversos. En este mismo siglo se escribe, cómo no, laHistoria General de las Indias (1556) de Francisco Gómez de Gómara, donde se describen por primera vez las maravillas de la futura fusión alimentaria entre Europa, América y África.

En el siglo XVII español se escribe de comida, pero de formas opuestas. La novela picaresca es la mejor descripción del hambre en la España imperial de Carlos V y Felipe II, género coincidente en el tiempo con las recetas del Arte de Cozina (1611) de Francisco Montiño, cocinero real de Felipe II, III y IV. La cocina opulenta de palacio la contó muy bien Carmen Simón Palmer en el libro La Cocina de Palacio, pero la de las calles, Francisco de Quevedo enEl Buscón (1603) y, ya en el siglo XX, Lorenzo Silva en La Cocina del Barroco.

Para conocer lo que se comía en la España del XVIII y principios del XIX, además de recurrir al recetario del fraile aragonés Juan de Altamiras (¡por fin, después de dos siglos, se le echa tomate a los platos!), es muy interesante la literatura de viajes, aunque la cocina española no salga muy bien parada, como ocurre con el puchero de garbanzos (“guisantes del tamaño de una bala”) en el periplo de Dumas De París a Cádiz.

Y es que el inicio del XIX fue esplendorosamente gastronómico. Y francés. A un juez llamado Brillat-Savarin se le ocurrió, incluso, reflexionar, analizar y meditar sobre el gusto y le salió un protoensayo gastronómico o Fisiología del Gusto con tanto aforismo que aún es lectura obligatoria en todas las escuelas de hostelería. Los franceses exportaron el concepto gourmand junto con las guerras napoleónicas. Los españoles respondieron con una Constitución Liberal, un aliado inglés que dio nombre a un solomillo (el duque Wellington) y una perdiz al modo de Alcántara que está en la Guide Culinaire de Escoffier, pero que en realidad es más extremeña que las criadillas de tierra.

En el XIX, el de las dos Españas culinarias, la de los conservadores y liberales gobernando por turnos, se escribió mucho y bien sobre la cocina y sus aledaños: nación, historia, cultura, tradición, identidad y territorio. Fueron precursores de temas que siguen vigentes. Puestos a destacar (ya que hay que resumir) hay que nombrar a la condesa de Pardo Bazán que lo mismo guisaba un pote, que escribía Los Pazos de Ulloa o La cocina Española Antigua, mientras defendía sus derechos de género.

Pero no sirvió de nada, porque poco después la gente tuvo que cocinar con inmundicias. Volvió el fantasma del hambre. Cocina de recursos, del catalán Ignasi Domènech, y Cocinar a un lobo, de M.F.K. Fisher son dos maravillas de la literatura gastronómica con las contiendas y la hambruna como telón de fondo.

Y luego, llegaron ellos… El Manual de Cocina, de Ana María Herrera, o el cocido como metáfora de la indisoluble unión de la familia española (Manuel Vázquez Montalbán, dixit), las Carmencitas, la marquesa de Parabere, Simone Ortega y sus 1080 Recetas, los escritores de la Transición, los cocineros de la Nueva Cocina Vasca, los críticos, los gastrónomos de oficio y beneficio, los Mc Donald’s, el chef mediático, el gurú de lo gastro y hasta un premio de literatura gastronómica apellidado como el recetario medieval: el Premio Sent Soví.

A día de hoy —dicen algunos lastimosamente— “ya no se escribe igual”. Porque no se vive igual. Pero se comunica, se predica, se difunde, se redescubre el pasado, se intuye el futuro…. Porque la vida sigue y habrá que comérsela para contarla.

https://elpais.com/gastronomia/2024-04-23/la-literatura-gastronomica-y-sus-origenes-desde-cuando-escribimos-sobre-cocina.html?outputType=amp

Retrospectiva de Julie Powell, escritora de Julie & Julia

Hace 3 años que la famosa escritora del libro Julie & Julia, el libro del cual se basó la película del mismo nombre. Esta relata el legado de una cocinera, Julia Child, y como esta acabó escribiendo su libro de cocina, ‘El arte de la Cocina Francesa’, un recetario que describe varias recetas las cuales ella aprendió en su temporada viviendo en Francia. A partir de estas recetas, una joven Julie Powell se propone escribir un blog donde ella hará todas las recetas del recetario y contará su experiencia preparándolas y probándolas.

Esta dinámica resulta entretenida en la película y el libro, y aunque Julia Child no estuvo encantada con el blog de Julie, ella acabó por cumplir su sueño de ser escritora. Este libro basado en hechos reales narra una historia de superación y de lucha por los sueños de uno mismo, esto todo con la temática de deliciosa comida con recetas muy complejas.

Y si bien es cierto que se cumplen 3 años de su fallecimiento, la historia de Julie Powell es una de inspiración en cualquier persona con ambiciones creativas, donde ella persiguió su sueño y acabó por cumplirse, y es por esto que su nombre seguirá siendo recordado, porque ella quiso alcanzar la fama escribiendo, y con esfuerzo y perseverancia, lo cumplió.

https://www.clarin.com/espectaculos/cine/murio-49-anos-escritora-obsesiono-libro-recetas-inspiro-filme-julie-julia-_0_5ujtMHAaaG.html

¿Qué es el Batch Cooking?

El batch cooking o cocción por lotes, consiste en cocinar a la vez las recetas para varios días de la semana o hacer preparaciones intermedias para que puedan combinarse fácilmente y crear menús en poco tiempo. Así se puede aprovechar que haces arroz, para hacer más y tener una ración para ponerla con tomate y otra como acompañante de una ensalada. Lo mismo con las salsas y vinagretas. Todo ello lo almacenas correctamente para consumirlas en los siguientes días.

En principio no contempla congelar los alimentos, sino más bien por conservarlos en nevera, pero también se puede, especialmente si piensas consumirlo a largo plazo y no en un plazo de 3 días.

Trata de simplificar la vida, no de aprender grandes recetas. Es indispensable tener buenos recipientes y utensilios.

Claves para organizar tu Batch Cooking

Pues como ya sabes, y es de sentido común, mucha organización y planificación. Te indicamos cómo hacerlo:

  • Mira las elaboraciones que habitualmente haces o cosas que te gustan.
  • Comprueba si hay elaboraciones en común. Máxima del batch cooking para aprovechar los ingredientes y las cocciones.
  • Si ves que tus platos son muy “normales”, busca por internet menús de batch cooking, hay miles.
  • Planifica la comida de la semana. Lo ideal sería:
    • una o dos carnes de calidad.
    • uno o dos pescados o mariscos.
    • uno o dos cereales en lo posible integrales.
    • varios vegetales que podamos emplear para diversos platos.
    • una legumbre seca o dos legumbres en conserva.
  • Haz la lista de la compra para poder cocinar todo. Cómpralo en el super y…
  • …en algún momento del fin de semana, a cocinar.
  • Utiliza envases adecuados para guardarlo:
    • Táperes herméticos individuales.
    • Fiambreras con compartimento para oficina.
    • Bolsas zip para congelar: ocupan menos espacio.

Cómo prepararlo

Siempre piensa en grande, platos que compartan bastantes cosas: las piezas enteras salen más económicas. Si te lías a hacer salsas, aumenta la cantidad porqué se pueden congelar.

Prepara las bases: arroz, pasta, legumbres y sofrito son la base de muchos platos. Por ejemplo, el lunes arroz para hacerlo a la cubana y el miércoles para la ensalada.

Deja que se enfríe antes de meterlo en la nevera: si lo haces en bolsas zip, extrae bien el aire antes de cerrarla.

Vigila lo que congelas: aunque congeles los alimentos, sé consciente de que así también tiene una caducidad. Procura consumirlo antes de 3 meses.

Otra forma de hacer Batch cooking para que dure más en la nevera, es la cocción a baja temperatura. Puedes alargar la caducidad hasta 40 días en nevera.

Cocina

The Office

5 platillos de The Office que siempre quisimos probar

5 platillos de The Office que siempre quisimos probar

Una parte importante de The Office es la comida, incluso existen algunos platillos memorables que se convirtieron en protagonistas de la vida en la oficina.

Después de terminar de ver por cuarta vez The Office, decidí repetirla desde el inicio, pero como buena foodie, esta vez me dispuse a poner especial atención a la comida y platillos que salen en cada episodio, para plasmarlos en una lista. ¿Cuántos de ellos recuerdas?

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Ryan, Pam y Michael en un restaurante italiano.

The Office: una serie que no pasa de moda

La serie The Office no solo cautivó a los espectadores con su humor y sus personajes tan icónicos. Esto, no solo en su tiempo, sino que a partir de la pandemia se hizo muy popular dentro de la generación Z.

Será por las bromas a Dwight, la irreverencia de Michael o la historia de amor de Jim y Pam, esta serie es una de las más vistas en la actualidad. Y no podemos negar que más de una vez hemos querido ser parte del personal de Dunder Miflin. 

Sin duda alguna, una parte importante de la serie es la comida, incluso existen algunos platillos memorables que se convirtieron en protagonistas de la vida en la oficina. 

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Platillos protagonistas de The Office

Aquí tienes una lista de los platillos que más me antojaron durante toda la serie  y que seguramente a ti también. ¿Listo para recordar esos momentos de The Office?

1. Chili de Kevin:

Este platillo se convirtió en el protagonista de una escena emblemática de la serie. Después de que Kevin Malone cocinó la noche entera para preparar suficiente para sus compañeros, llega emocionado antes que todos, pero al entrar se tropieza y derrama todo el chili sobre la alfombra. Afortunadamente nadie se da cuenta y vuelve a colocarlo en la olla. Sin saberlo este plato, nos daba un guiño sobre la pasión y la dedicación de Kevin por la cocina.

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Chilli de Kevin.

2. Bagels gratis:

Un día al año un food truck festejaba el Día del Beagle Gratis, se paraba frente al edificio de Dunder Mifflin y recibía una larga fila de personas que esperaban ansiosos a que llegara ese día. Tal es el caso de Stanley que por primera vez lo vemos feliz y sonriendo, convirtiéndose en una motivación de la vida cotidiana en la oficina.

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Stanley y Dwight con bagels.

3. Pizza de Alfredo’s Pizza Café:

La pizza de Alfredo’s Pizza Café, era la favorita de todos y la mejor opción para las fiestas y los almuerzos en la oficina. Esta pizza se convirtió en un elemento recurrente en las escenas de los empleados de Dunder Mifflin. Pero cuando se confunden con Pizza Café by Alfredo, se generaba una serie de discusiones, caos y hasta un secuestro orquestado por Michael.

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Creed, Kevin y Jim comiendo pizza.

4. Osso Buco de la cena de Michael y Jan:

La cena incómoda y desastrosa de Michael Scott y Jan Levinson es un momento de vital importancia en la historia. ¿Pero qué era lo que estaban cenando en tan incomprendida situación? Aunque la cena no se muestra con detalle, sabemos que el platillo estelar es osso buco, pues después del tour de la casa, Pam pregunta por la cena, a lo que Jan le responde que el osso buco tardará al menos tres horas más en cocerse.

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Cena en casa de Michel.

5. Brownies de Angela:

Los brownies de Angela Martin, eran un esencial en las fiestas de navidad y reuniones. Los presentan como los mejores brownies que han probado, pues con ellos Angela aprovecha para manipular a Kevin y a otros tantos personajes. A todos nos sorprendieron las habilidades de la rubia en la repostería.

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El artículo es de:https://gourmetdemexico.com.mx/gastronomia-mexicana/platillos-de-the-office-que-siempre-quisimos-probar/

Cocina sin complicaciones: el nuevo libro de recetas de Anna Terés

Anna Terés, la creadora de Anna recetas fáciles, ha lanzado su segundo libro, La cocina de Anna recetas fáciles (Espasa), pensado para quienes quieren comer bien sin complicaciones. Con más de 18 millones de seguidores repartidos entre YouTube, Facebook, Instagram y TikTok, la catalana se ha consolidado como una de las figuras más influyentes de la gastronomía digital.

El libro reúne 376 recetas seleccionadas de más de una década de contenido en su blog y canales de redes sociales. La propuesta es clara: platos sencillos, rápidos y con ingredientes fáciles de encontrar, organizados por secciones que van desde picoteos y sopas hasta carnes, pescados, panes, pizzas y postres. Además, incluye un apartado de básicos, como salsa de tomate, bechamel o cebolla caramelizada, fundamentales para la cocina casera.

Terés combina en su recetario sabores de su infancia, como las habas a la catalana, con influencias internacionales, como el ramen japonés o la causa limeña. Para ella, cocinar en casa no debería ser complicado: con una despensa bien equipada —legumbres, pimientos asados, latas de pescado y verduras de temporada— es posible preparar comidas deliciosas y saludables todos los días.

El prólogo corre a cargo de Francis Paniego, chef con tres estrellas Michelin, quien subraya la importancia de la cocina casera. El estilo de Anna Terés, pausado y cercano, enseña paso a paso cómo cocinar sin prisas ni artificios, demostrando que la gastronomía digital puede ser práctica y útil, no solo un espectáculo visual.

Entre sus platos favoritos, destaca la paletilla de cordero con patatas panadera, un asado sencillo y reconfortante que refleja su filosofía: cocinar en casa es sinónimo de bienestar, disfrute y, sobre todo, autenticidad.

https://www.elespanol.com/cocinillas/actualidad-gastronomica/20251006/anna-teres-seguidores-instagram-publica-nuevo-libro-recetas-resuelven-dia/1003743950453_0.html

Platos que han conquistado la literatura: recetas inspiradas en novelas

La literatura no solo nos cuenta historias; también refleja culturas, costumbres y por supuesto gastronomía. A lo largo de los siglos, autores de diferentes épocas han incluido alimentos y recetas en sus obras, convirtiendo los platos en símbolos de identidad, ambiente o incluso emoción dentro de las narraciones. Algunos de estos alimentos han trascendido la página y se han convertido en recetas que se preparan en la vida real.

Entre los ejemplos más representativos está el duelos y quebrantos, plato tradicional que aparece en Don Quijote, compuesto por huevos, chorizo y tocino, un reflejo de la cocina manchega del siglo de Oro español. De la literatura más moderna, en Harry Potter aparece la famosa cerveza de mantequilla, un producto dulce y espumoso que recrea la magia del mundo de Hogwarts, y que incluso se puede probar en los parques temáticos inspirados en la saga. En Juego de Tronos, los pasteles de limón, son un alimento destacado en la mesa de Santa Stark, mientras que en El Señor de los Anillos, los hobbits cocinan un guiso de conejo con zanahorias y hierbas que simboliza la calidez y la hospitalidad de la Comarca.

Estas recetas muestran cómo la comida no es solo un elemento narrativo, sino también un puente entre la ficción y la realidad, un modo de que los lectores experimenten la historia a través de los sentidos. Además, muchas de estas preparaciones reflejan las culturas de los lugares y épocas en los que se desarrollan las historias, conectando la alimentación con la historia y la tradición.

Como conclusión, podemos ver que la literatura tiene un papel muy presente en nuestra alimentación, porque a través de los libros aprendemos sobre ingredientes, recetas y tradiciones culinarias que a menudo pasan a formar parte de nuestra vida cotidiana. Lo que vemos en la literatura, así como en el cine y la televisión, influencia nuestras costumbres, despierta curiosidad por sabores nuevos y conecta la cultura con la cocina, demostrando que la gastronomía no solo nutre nuestro cuerpo, sino también nuestra imaginación.

https://www.elconfidencial.com/gastronomia/2018-08-04/recetas-literatura

El legado de Julia Child en “Julie & Julia”: el libro que transformó la cocina

Figura 1: recetario real de Julia Child, Simone Beck y Louisette Bertholle

La película Julie & Julia (2009), dirigida por Nora Ephron, entrelaza dos historias reales separadas por décadas pero unidas por una misma pasión: la cocina. Por un lado, narra los inicios de Julia Child en la gastronomía francesa durante los años 50; por otro, sigue a Julie Powell, una joven neoyorquina que en 2002 decide cocinar todas las recetas del libro Mastering the Art of French Cooking en un año, documentando su experiencia en un blog que acabaría catapultándola al estrellato.

Este libro, publicado en 1961 por Julia Child junto a Simone Beck y Louisette Bertholle, fue mucho más que un recetario. Representó una revolución culinaria en Estados Unidos, al acercar la sofisticada cocina francesa al público general mediante explicaciones claras, detalladas y accesibles. Julia Child rompió con la idea de que la alta cocina era exclusiva de chefs profesionales, enseñando a cocinar con precisión, paciencia y entusiasmo.

Figura 2: Julia Child, la protagonista real de la historia

Según La Cocina Alternativa, la historia de Julia Child comienza en París en 1948, cuando acompaña a su esposo Paul, destinado allí por trabajo. Fascinada por la gastronomía local, Julia se inscribe en la prestigiosa escuela Le Cordon Bleu, enfrentando obstáculos por ser mujer y extranjera. Su perseverancia la lleva a formar parte de un trío culinario junto a Beck y Bertholle, con quienes desarrolla el libro que transformaría la cocina americana. La obra, con más de 700 páginas, logró hacer accesible la alta cocina francesa a los hogares comunes, gracias a su detallismo y claridad.

El éxito del libro llevó a Julia Child a la televisión con el programa The French Chef, que consolidó su figura como divulgadora culinaria. A lo largo de su vida, publicó más de 20 títulos y se convirtió en un ícono cultural, aunque no exento de controversia: criticó duramente el blog de Julie Powell, considerándolo una falta de respeto a su trayectoria, por centrarse más en la vida personal que en la técnica culinaria.

En la película, el libro se convierte en el eje emocional que conecta a ambas protagonistas. Julie Powell, atrapada en una rutina laboral y personal, encuentra en el reto de cocinar las más de 500 recetas una forma de reencontrarse consigo misma. Cada plato es una conquista, cada error una lección, y cada logro un homenaje a Julia Child, a quien admira profundamente. Aunque Julia nunca respondió a Julie, su legado fue el motor de una transformación personal y cultural.

Las recetas principales representadas, que aparecen tanto en el libro como en la película, son los siguientes:

Lobster Thermidor: langosta gratinada con salsa de vino blanco y mostaza.

Boeuf Bourguignon: estofado de carne de res con vino tinto, panceta, cebollitas y champiñones. Es el plato más icónico de la película y también el más desafiante para Julie.

-Coq au Vin: pollo cocido lentamente en vino tinto con panceta, ajo y champiñones.

-Cassoulet: guiso de alubias blancas con carnes como pato, cerdo y salchichas.

Más allá de las recetas, Mastering the Art of French Cooking representa una filosofía: experimentar, aprender de los errores y disfrutar del proceso culinario. Julia Child no solo enseñó a cocinar, sino a hacerlo con alegría, curiosidad y rigor. Su influencia perdura en generaciones de cocineros, tanto profesionales como aficionados, que ven en su obra una invitación a explorar, saborear y celebrar la cocina como arte y experiencia vital.

FUENTES:

Noticias: Julie & Julia, unidas por su pasión a la cocina – La Cocina Alternativa

Julie & Julia: El Legado Culinario de Julia Child – Revista Ambigu

🥇El libro de cocina protagonista en Julie y Julia: una aventura culinaria – Rey Vino Blanco

Figura 1:Julia’s Kitchen Wisdom Recipes Julia Child First Edition Signed

Figura 2: https://revistaambigu.com/julie-julia-el-legado-culinario-de-julia-child/

Carmina Gramage y Santi Prieto lanzan “La cuina de Carmina”, un recetario con raíces familiares

Carmina Gramage y su hijo Santi Prieto presentan La cuina de Carmina, un libro que reúne 50 recetas tradicionales valencianas cargadas de recuerdos y afecto. Inspirado en una vida entre fogones en Ontinyent y en su canal de YouTube del mismo nombre, el recetario se publicará el 10 de diciembre en el Centre Cultural Caixa Ontinyent.

El proyecto, impulsado por Santi como homenaje a su padre y para mantener viva la pasión culinaria de su madre, incluye platos como el gazpacho manchego o la sopa de bacalao, junto a fotografías familiares inéditas.

Disponible mediante micromecenazgo en la web del restaurante La Cuina, el libro busca preservar las costumbres gastronómicas de la región y fomentar la cocina en casa. Con miles de seguidores en redes, Carmina y Santi trasladan al papel el espíritu cercano y entrañable de su cocina familiar.

Bibliografía: Carmina Gramage y su hijo Santi Prieto publican “La cuina de Carmina”, un libro con 50 recetas tradicionales y mucha historia familiar | Gastro | Cadena SER

DEL CINE A LA MESA

La comida siempre ha estado presente en el cine y la televisión, puede ser tanto para transmitir emociones o representar culturas. Aquí tienes una lista de recetas de películas.

Spaghetti con albóndigas: ‘La Dama y El Vagabundo’

Desde que apareció en la película de la Dama y El Vagabundo, este plato clásico italiano se ha convertido en símbolo de romance y amor.

Ingredientes

  • 200 gr de carne molida ternera
  • 200gr de spaghetti
  • 200 ml de salsa de tomate
  • 50 gr de pan duro
  • 30 ml de leche
  • 2 cda queso rallado
  • 1 huevo
  • Aceite extra virgen
  • Ajo y cebolla
  • Sal y pimienta

Elaboración

  1. Cortar en cubitos la cebolla, y la freírla a fuego lento con un chorrito de aceite hasta que se dore
  2. Agregar una pizca de ajo y después de un minuto, agregar también la salsa de tomate añadiéndole sal y dejándola cocer a fuego lento.
  3. A parte, cortar en pedacitos el pan duro y remojar dentro de la leche
  4. Cortar el ajo finamente y añadirlo al bol junto a la carne, la sal, la pimienta, queso y el huevo
  5. Escurrir el pan que se había puesto en remojo y añadirlo al bol. Una vez todo dentro integrarlo con el resto de ingredientes.
  6. Coger pequeñas cantidades de la masa de carne y darle forma de bolita, hasta elaborar 20 albóndigas.
  7. Poner las albóndigas, dentro de la salsa de tomate y dejar cocinar durante 10 minutos
  8. Hervir los spaghetti, y una vez escurridos agregarlos a la salsa.

Asado de Ratatouille: ‘Ratatouille’

Desde que se estrenó la película el plato es muy conocido por todo el mundo. Por eso muchas veces se intenta hacer en las casas.

Ingredientes

  • 1 berenjena (500 g.)
  • 1 calabacín (400 g.)
  • 100 g. de pimientos rojos asados
  • 3 tomates pera
  • 1 diente de ajo
  • 1 cebolla grande (mejor cebolla blanca si es posible)
  • 100 g. de salsa de tomate
  • 1 cucharada de hierbas provenzales
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimienta negra recién molida y sal 

Elaboración

Preparación de las verduras del tian o ratatouille

  1. Preparar un “pisto” o sofrito, que servirá de base para las verduras. Pelar la cebolla y el diente de ajo. 
  2. En una sartén con unas gotas de aceite de oliva virgen extra, poner a pochar, a fuego medio. Picar los pimientos en trozos pequeños, y añadir a la sartén.
  3. Añadir la salsa de tomate y mezclar. Cocinar todo junto, durante unos 10 minutos a fuego medio y de está manera que vaya espesando.
  4. Lavar y secar las verduras. Cortarlas en rodajas finas, y de similar tamaño. Desechar los extremos, que son más pequeños de tamaño.

Cocción y presentación final de la Ratatouille

  1. Precalentar el horno. Diez minutos a 180º C.
  2. En una fuente redonda u ovalada, apta para horno, verter la salsa y extenderla, haciendo una base. A continuación, colocar las rodajas de las verduras, en vertical y alternando entre ellas. Formar una especie de espiral.
  3. Poner sal al gusto, y rociar con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. También, añadir un toque de hierbas provenzales. Tapar la fuente con papel de aluminio, para que se cocine al vapor.
  4. Hornear 60 minutos a 180º C. Pasado el tiempo, retirar el papel de aluminio y seguir horneando 30 minutos más, para que el plato coja un tono tostado y algo crujiente. 
  5. Terminado el proceso, retirar del horno y emplatar.

Chuletas de cordero: ‘El silencio de los corderos’

Este plato es una opción poco común para muchos, pero para los amantes de la carne, pueden ser una delicia.

Ingredientes

  • 10 Chuletas de Cordero
  • 2 Dientes de Ajo
  • Perejil
  • Pimienta Negra
  • 3-4 Patatas
  • 1 Cebolla Pequeña
  • 75 ml. de Vino Blanco
  • Sal

Elaboración

  1. Pelar, lavar y cortar las patatas, en forma panadera de 1 cm. aproximadamente.
  2. Colocarlas en la bandeja del horno con un poquito de sal y pimienta y un chorrito de aceite y llevarlas al horno a 190ºC con calor arriba y abajo y sin ventilador durante 20 minutos.
  3. Para hacer las chuletas hacer un ‘majado ‘ con los ajos laminados, el perejil picado, sal, pimienta y un poquito de aceite.
  4. Cuando este preparado untar las chuletas con el, y dejarlas así durante 15 minutos para que cojan el sabor.
  5. Pela y trocea en juliana una cebolla.
  6. En ese tiempo las patatas estarán hechas
  7. Saca la bandeja del horno, y pon las patatas, la cebolla y el vino en la base de la fuente. A continuación, coloca las chuletas encima.
  8. Volver a introducir al horno, y dejar cocinar entre 15-18 minutos hasta que las chuletas estén doradas.

Si te han gustado las recetas, puedes encontrar el resto en: https://www.hosteleriasalamanca.es/noticias-hosteleria/abril-2023/siete-platos-inolvidables-del-cine.php

¿Por qué triunfó el pato a la naranja? El libro con 1.500 recetas increíbles y tres formas de mezclar lo dulce y lo salado

Por siglos, la cocina se ha sustentado en intuiciones y tradiciones que han dictado qué sabores combinan y cuáles deben mantenerse alejados.

Melocotón y albaricoque, tomate y albahaca, pera y chocolate… y, por supuesto, el célebre pato a la naranja, una de esas asociaciones que parecen inscritas en la memoria colectiva del gusto.

Pero ¿qué ocurre cuando la ciencia se sienta a la mesa para desentrañar por qué algunas combinaciones conquistan al paladar universal?

El físico-químico Raphaël Haumont y el chef Thierry Marx responden a esta pregunta en su obra Atlas de los Sabores, con más de 1.500 combinaciones posibles a partir del análisis molecular de más de 60 frutas y verduras.Un libro que más que enseñar a cocinar, enseña a pensar como un chef.

El concepto central del libro es el foodpairing, un enfoque revolucionario que se basa en un principio aparentemente sencillo: los alimentos que comparten moléculas aromáticas funcionan bien juntos.

La naranja y el pato no son, por tanto, una feliz coincidencia cultural, sino un encuentro químico que se traduce en placer sensorial.

Para llegar a esas conclusiones, Haumont y Marx apelan a técnicas como la cromatografía y la espectrometría, capaces de identificar incluso moléculas presentes en cantidades ínfimas.

Con ellas construyen una verdadera tarjeta de identidad molecular de cada alimento y sugieren asociaciones que van mucho más allá de la tradición como ocurre, por ejemplo, con la pera con pato a la parrilla y jengibre; pomelo con centollo y puerro o el chocolate con pepino, gracias al efecto “aglutinante” de la menta.

Una rueda aromática para explorar el mundo

El libro no se limita a dar recetas. Su propuesta es visual y pedagógica: cada fruta o verdura se presenta acompañada de un perfil aromático y una rueda de sabores que permite al lector orientarse en territorios inesperados.

Así, cada ingrediente se convierte en un punto de partida, una invitación a experimentar, a deconstruir y reconstruir el sabor.

Este enfoque libera a la gastronomía de la repetición y desafía una idea instalada en la industria
alimentaria: “la gente no está dispuesta a comer otra cosa”. Haumont y Marx demuestran lo contrario.

Si en el mundo de la perfumería existen cientos de fragancias, ¿por qué reducir la cocina a unas pocas docenas de combinaciones conocidas? La textura, la temperatura, la técnica de cocción y la presentación son tan importantes como las moléculas que unen los sabores.

Por eso, cada ingrediente viene acompañado de un tip del chef, pequeños secretos para potenciar aromas, equilibrar contrastes y llevar un plato al siguiente nivel.

El libro no es solo un compendio de recetas posibles, es una invitación a repensar nuestra manera de cocinar y degustar. La combinación entre ciencia y creatividad, entre rigor molecular y emoción, abre un horizonte de millones de asociaciones que aún no hemos probado.

Haumont y Marx nos recuerdan que el territorio del sabor es todavía un mapa incompleto, listo para ser explorado. Quizás, dentro de unos años, nuevas asociaciones —tan sorprendentes hoy como lo fue en su día el pato a la naranja— ocupen un lugar indiscutible en el repertorio universal del gusto. https://www.elespanol.com/cocinillas/actualidad-gastronomica/20251006/triunfo-pato-naranja-libro-recetas-increibles-formas-mezclar-dulce-salado/1003743950357_0.html