Doce grandes recetas de la Comunidad Valenciana que no son arroces

La Comunidad Valenciana es famosa por sus arroces, y nada más lejos de nuestra intención que cuestionar su buena mano con el cereal. Aquí encontrarás 12 grandes recetas.

En el barrio del Cabanyal nace la titaina, un plato entre el sofrito y el pisto, elaborado con tomate, pimiento, piñones y atún. Se sirve tanto frío como caliente, y es tan versátil que puede rellenar empanadillas o protagonizar bocadillos como el célebre pepito valenciano.

Otro clásico de barra es el esgarraet, una tapa humilde y sabrosa que mezcla bacalao salado desgarrado con pimientos morrones asados, ajo y buen aceite de oliva. Aunque su esencia es sencilla, se puede enriquecer con aceitunas y piñones tostados, elevando su carácter sin perder la raíz popular.

Más allá del tapeo, el chivito se ha convertido en un bocadillo emblemático en Valencia, aunque su origen está en Uruguay. Allí se prepara con ternera, huevo frito y mozzarella, pero en tierras valencianas ha evolucionado hacia una versión contundente con lomo de cerdo, bacon, queso fundido, huevo frito, lechuga y tomate, todo ello abrazado por pan de pueblo untado con mayonesa.

En el corazón de muchos arroces alicantinos late la salmorreta, un sofrito potente a base de ajo, tomate concentrado y ñora. Este condimento no solo da vida al arroz, sino que también transforma guisos, albóndigas, lentejas y cualquier plato que se beneficie del dulzor de la ñora y la intensidad del tomate.

La coca de tomate, por su parte, es una expresión sencilla y deliciosa de la cocina de horno. Se trata de una masa de harina y aceite cubierta con tomate, pimientos, atún en salazón (preferiblemente ventresca) y piñones. Aunque se le llame “de tomate”, su riqueza está en la combinación de ingredientes que coronan su base crujiente.

Y por supuesto, no puede faltar la fideuá, nacida en Gandía en el siglo XX como alternativa a la paella. Este plato de fideos finos cocinados con caldo de pescado y marisco se ha convertido en un símbolo de la cocina valenciana, y aunque su preparación exige técnica, su sabor recompensa cada paso.

Borreta alcoyana: Desde Alcoy, en plena montaña alicantina, llega este plato que une el mar con la huerta. El bacalao —o melva, según la casa— se cuece junto a patatas y espinacas en un guiso que antaño llenaba el estómago de obreros y campesinos tras largas jornadas. Como todo plato popular, cada familia tiene su versión, y todas son válidas.

Olleta alicantina: Este guiso de cuchara es un homenaje a la cocina de aprovechamiento. Verduras, legumbres y cereales se mezclan en una olla que puede enriquecerse con algo de carne. Requiere tiempo y mimo, por eso se prepara en cantidad. Si se quiere congelar, mejor hacerlo antes de añadir el arroz, que se incorpora justo antes de servir.

Olla de hierbabuena: Inspirada en la olla gitana, esta versión simplificada prescinde del chorizo sin perder sabor, gracias al pimentón y al frescor de la hierbabuena. La receta, recogida por el crítico Pepe Barrena, proviene del restaurante La Pitanza, en Pedralba, cerrado tras la dana pero aún vivo en la memoria culinaria.

Panquemao: Este bollo típico de Pascua, también conocido como pa socarrat, se elabora con harina, huevos, aceite, azúcar y ralladura de limón. Cuanto más huevo, más sabor.

Farinada de repassos: Este dulce singular nació del ingenio: se usaba una harina bastorra, apenas apta para animales, para crear una masa que se rellenaba con azúcar, canela, limón y aceite. Lo más curioso es el toque de pimiento rojo. En Vinaròs, la panadería Ca Massita, regentada por la misma familia desde el siglo XIX, mantiene viva esta joya gastronómica.

Y por último, agua de Valencia: Este cóctel, nacido en la ciudad que le da nombre, combina cava, zumo de naranja recién exprimido y un toque de destilados. Fresco, alegre y con más de seis décadas de historia, sigue siendo el favorito de quienes saben que la calidad de los ingredientes marca la diferencia.

Todas las recetas de estos platos se encuentran en el siguiente enlace, por si te gustaría preprarlos: https://elpais-com.cdn.ampproject.org/v/s/elpais.com/gastronomia/el-comidista/2025-10-09/doce-grandes-recetas-de-la-comunidad-valenciana-que-no-son-arroces.html?amp_gsa=1&amp_js_v=a9&outputType=amp&usqp=mq331AQGsAEggAID#amp_tf=De%20%251%24s&aoh=17599996462065&csi=0&referrer=https%3A%2F%2Fwww.google.com&ampshare=https%3A%2F%2Felpais.com%2Fgastronomia%2Fel-comidista%2F2025-10-09%2Fdoce-grandes-recetas-de-la-comunidad-valenciana-que-no-son-arroces.html

Carmina Gramage y su hijo Santi Prieto publican “La cuina de Carmina”, un libro con 50 recetas tradicionales y mucha historia familiar

La pasión por la cocina tradicional y los recuerdos de toda una vida entre fogones han tomado forma de libro. Carmina Gramage y su hijo Santi Prieto, conocidos por su canal de YouTube La cuina de Carmina y por su larga trayectoria en locales emblemáticos de Ontinyent como el Bar Toni, La Gamba de Oro, El Comedor o La Cuina, acaban de anunciar la publicación de su primer recetario: La cuina de Carmina.

El libro, que verá la luz el próximo 10 de diciembre en el Centre Cultural Caixa Ontinyent, reúne 50 recetas llenas de tradición, sabor y cariño, elaboradas por madre e hijo. “Es un proyecto hecho con mucho amor y también un homenaje a Toni, mi marido, que siempre ha estado presente en nuestra historia familiar y gastronómica”, explicaba Carmina en una entrevista en La Ventana de Ontinyent y la Vall d’Albaida.

Santi, impulsor del canal y del libro, contaba que la idea surgió “para mantener ocupada e ilusionada a mi madre después de jubilarse y, sobre todo, para rendir homenaje a mi padre”. La cuina de Carmina no solo recoge platos típicos como el gazpacho manchego, la sopa de bacalao o la ensaladilla de pencas, sino que también incorpora una sección de fotografías familiares inéditas, “porque la cocina, al final, también es familia, memoria y legado”, señalaba el propio Santi.

El libro está estructurado por apartados —ensaladas, coques, carnes, pescados, aperitivos y postres— y destaca por su enfoque en la cocina tradicional valenciana, aquella que “ha pasado de madres a hijos, de abuelas a nietos”, como dice Carmina, que desea que el recetario sirva “para que la gente cocine más en casa y no se pierdan nuestras costumbres culinarias”.

Con más de 2.000 suscriptores en YouTube y 4.000 seguidores en Instagram, Carmina y Santi han logrado trasladar el sabor, la cercanía y el humor de su cocina familiar al papel, ofreciendo a los lectores un recetario que es también un pedacito de Ontinyent, de su gente y de su historia.

Tomado de: https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2025/10/08/carmina-gramage-y-su-hijo-santi-prieto-publican-la-cuina-de-carmina-un-libro-con-50-recetas-tradicionales-y-mucha-historia-familiar-radio-ontinyent.com

La ratatouille de “Ratatouille”

Una receta inspirada en el cine para disfrutar de las últimas verduras del verano.

Con este elegante ratatouille, hasta una rata podría ser un chef de primera.

Ratatouille (Pixar, 2007) es una de nuestras películas gastronómicas favoritas. El plato que conmovió al crítico Anton Ego es, en realidad, una versión moderna de la receta tradicional francesa.

En 1976, el chef Michel Guérard creó el confit byaldi, basado en un plato turco. Años más tarde, Thomas Keller, quien asesoró al equipo de Pixar, adaptó esa versión para la película con verduras cortadas en rodajas finas, horneadas a fuego lento sobre una salsa de pimienta y cubiertas con vinagreta.

Aunque el original se cocina a fuego lento durante horas, esta versión más rápida es una excelente manera de aprovechar calabacín, berenjena y tomates antes de que termine el verano.

Instrucciones: 

1. Sofreír para la piperrada la cabolla y el diente de ajo picados muy finamente. Cuando estén blandos pero no hayan cogido color, añadir los tomates pelados y troceados menudamente (y su jugo, si lo soltaran). Agregar una rama de tomillo, una hoja de laurel y salpimentar.

2. Dejar estofar a fuego lento unos 10 minutos o hasta que el sofrito haya perdido la mitad de su jugo. Cortar los pimientos asados en trozos pequeños y añadirlos al sofrito. Cocinar 5 minutos más, desechar las hierbas y corregir el punto de sal.

3. Precalentar el horno a 175 ºC con calor arriba y abajo.

4. Reservar un par de cucharadas de la piperrada y el resto esparcirlo en el fondo de una fuente de horno. (Opcionalmente se puede triturar con la batidora).

5. Cortar el calabacín, la berenjena y los tomates en rodajas finas de igual tamaño y grosor, unos 3 mm (es más fácil con una mandolina).

6. Empezando por el borde exterior de la fuente, ir colocando en espiral rodajas alternas de las hortalizas sobre la piperrada.

7. Mezclar un diente de ajo picado, tomillo y 2 cucharadas de aceite con sal y pimienta. Regar el contenido de la fuente con esta mezcla y taparla lo mejor posible con papel de aluminio.

8. Hornear unos 60 minutos o hasta que veamos que las verduras están tiernas. Quitar el papel de aluminio y dejar unos 30 minutos más para que las hortalizas cojan un ligero tono dorado sin quemarse. Sacar la fuente del horno.

9. Para la vinagreta, mezclar en un cuenco la piperrada reservada anteriormente junto con el aceite, el vinagre, sal, pimienta y tomillo u otras hierbas.

10. Sacar una tira de la espiral del confit con una espátula y colocarla de lado sobre el plato, intentando plegarla como un abanico abierto. Aliñar con la vinagreta.

11. Se puede guardar durante 3 días en la nevera (cogerá más sabor) y comerlo frío o recalentado ligeramente en el horno.

Para más información: https://elpais.com/gastronomia/recetas/2016/07/27/receta/1469653710_388939.html

¡Corten!: el libro con el que recrear las comidas de tus pelis favoritas

El reconocido bloguero gastronómico y colaborador habitual del podcast Kinótico, Iñaki Mayora, acaba de publicar su esperada obra ¡Corten! 100 recetas de película, un libro que aúna dos de sus grandes pasiones: el cine y la cocina. Esta original publicación, editada por Col&Col, invita a los lectores a un viaje culinario por el mundo del cine, recreando en la cocina platos, postres y cócteles que han dejado huella en películas clásicas y contemporáneas.

A lo largo de los años, su interés por este arte se entrelazó con su vocación por la gastronomía, que fue desarrollando a través de su blog Jaleo en la cocina y su constante búsqueda de perfección en la cocina. Esta combinación única ha dado lugar a un libro que es tanto un homenaje como una guía para los amantes del cine y la buena mesa.

¡Corten! 100 recetas de película recopila un centenar de recetas, que van desde entrantes y platos principales hasta cócteles y postres, todas vinculadas a escenas emblemáticas de películas internacionales. El libro está organizado en seis capítulos temáticos que incluyen categorías como “Las más clásicas”, “Las más emotivas” y “Las más palomiteras”, entre otras, facilitando así un recorrido por diferentes emociones y estilos cinematográficos a través de la gastronomía.

Cada receta no solo ofrece ingredientes y pasos detallados para su elaboración, sino que también incluye un texto explicativo que contextualiza la importancia del plato en la película de la que proviene. Acompañando cada preparación, una fotografía recrea la escena o se inspira en ella para transportar al lector directamente al momento en el que el plato apareció en la pantalla.

Este libro nos permite revivir momentos icónicos como el helado de avellana que Audrey Hepburn disfruta en Vacaciones en Roma, la hamburguesa cajún de Pulp Fiction, el boeuf bourguignon de Julie y Julia, o la crema de puerros azul de Bridget Jones. También se pueden aprender recetas menos conocidas, como las arepas rellenas de la película de Disney Encanto, o preparar el mítico cóctel French 75, tal y como lo hacían Ingrid Bergman y Humphrey Bogart en Casablanca.

Además, Mayora señala que su intención con este libro es acercar al público la magia del cine a través del sabor, ofreciendo una experiencia multisensorial que va más allá de lo visual y auditivo. De esta manera, los lectores pueden no solo ver y escuchar historias, sino también saborearlas y sentirlas en la mesa.

¡Corten! 100 recetas de película ya está disponible en librerías físicas y plataformas digitales, y se presenta como un imprescindible para los cinéfilos que disfrutan de la gastronomía y para los amantes de la cocina que buscan un toque original y cultural en sus preparaciones. Con este libro, Iñaki Mayora demuestra que el cine y la cocina pueden ir de la mano para crear momentos únicos e inolvidables.

https://kinotico.es/actualidad/2023-04-06/entrevista-inaki-mayora-busca-sabor-clasicos-cine-su-libro-corten-100-recetas-pelicula

https://www.hola.com/cocina/noticias/20230424230476/recetas-de-peliculas-libro-corten

Del campo al plato: el diente de león, el «ingrediente secreto» de muchas recetas tradicionales

Aunque solemos asociarlo con infusiones detox, el diente de león es mucho más que una planta para aliviar la retención de líquidos. En distintas regiones de España, sus hojas, tallos e incluso raíces han sido utilizadas en la cocina popular desde hace generaciones.

En Albacete, por ejemplo, sus hojas se mezclan en ensaladas junto a achicoria, aceitunas y cebolla. En zonas como los Picos de Europa, Castilla-La Mancha o Andalucía, es habitual ver cómo se incorpora a tortillas y revueltos, aprovechando su sabor ligeramente amargo.

Pero no todo queda en lo salado: en la Comunidad Valenciana, el diente de león ha sido ingrediente en dulces como los pastissets de brossa, una versión de pastelitos de requesón con rellenos tradicionales.

Y si hablamos de bebidas, aunque no se ha utilizado en elaboraciones alcohólicas, sí ha tenido protagonismo en infusiones: las raíces tostadas funcionaban como un sustituto del café en zonas como Jaén, Lugo o Candelario (Salamanca). También se elaboraban zumos naturales con sus hojas frescas durante la primavera.

Más allá de sus propiedades diuréticas, esta humilde planta demuestra tener un pasado culinario rico y curioso. Quién diría que el diente de león, tan común en los caminos rurales, guarda tantos secretos entre sus hojas.

Así se comía en la Edad Media: tres platos que hoy causarían escándalo

Taste of History: Medieval Cook Secrets

Lejos de los banquetes que el cine suele mostrar, la cocina de la Edad Media estaba marcada por la necesidad, la imaginación y el aprovechamiento extremo de los recursos. Lo que para nosotros hoy podría parecer desagradable o incluso incomible, en su época era normalidad absoluta.

1. Sopa de sangre: nutrición sin desperdicio

Uno de los platos más habituales en la dieta medieval era la sopa de sangre. Esta preparación consistía en sangre de cerdo mezclada con vinagre, especias, granos e incluso restos de vísceras. Lo sorprendente no es solo el ingrediente principal, sino lo extendido que estaba su consumo, tanto en hogares rurales como urbanos.

En una época en la que se valoraba cada parte del animal sacrificado, la sangre era vista como un recurso nutritivo y valioso. Nada se tiraba: todo se usaba.

2. Pan cocido en vejiga: funcionalidad ante todo

Otro ejemplo curioso es el pan horneado dentro de una vejiga de cerdo. Aunque hoy la idea pueda parecer repulsiva, esta técnica tenía sentido práctico. Se lavaba bien la vejiga y se usaba como una especie de envoltorio para la masa. Al hornearla así, se lograba una cocción más uniforme y se evitaba que el pan se quemara.

Esta práctica muestra cómo la cocina medieval recurría a soluciones ingeniosas para aprovechar todo de lo que disponían para que el resultado de las recetas estuviera lo mejor posible.

3. Pastel de lamprea: un lujo no precisamente atractivo

Entre la nobleza, la lamprea —un pez de aspecto prehistórico— era una auténtica delicia. Se preparaba en forma de pastel, acompañado de pan, leche y frutas cítricas. Su valor simbólico era tan alto que, en Inglaterra, la ciudad de Gloucester tenía la obligación de enviar un pastel de lamprea al monarca cada Navidad.

Este tributo fue tomado tan en serio que cuando la ciudad no pudo cumplirlo en el año 1200 por falta de fondos, recibió una multa por parte del rey.

Una cocina marcada por la lógica de la escasez

Estos platos, que hoy nos parecerían extremos o poco apetecibles, no eran excentricidades, sino soluciones prácticas en un mundo donde la conservación de los alimentos y la disponibilidad de ingredientes marcaban lo que se comía.

Quizá dentro de unos siglos, la gente vea igual de extraña la comida que comemos en la actualidad, al igual que nosotros vemos extraña la de la Edad Media.

https://cadenaser.com/nacional/hype/2025/09/02/3-platos-que-se-comian-en-la-edad-media-y-que-hoy-nos-lo-pensariamos-dos-veces-cadena-ser