¿En qué consistía un banquete romano?

El banquete romano, en la épica imperial se convirtió en un símbolo de estatus para la aristocracia. La moda de celebrar los banquetes tumbados en los lechos rápidamente se fue haciendo más conocida desde que Grecia llegó a Roma. Estas consistían en un tipo de cama con capacidad para tres personas, las cuales se colocaban alrededor de una mesa situada en el centro.

A causa de la postura de los comensales, los mismos comían con las manos, ya que, en dicha posición era bastante difícil usar cubiertos. Además, para facilitar la digestión de la misma, el banquete se servía cortado en trozos pequeños, de esta manera era más sencillo comer con las manos.

Por supuesto, muchos mitos se han esparcido de este tipo de banquete romano, no obstante, para aquella época se contaban con cocineros profesionales, los cuales los más destacados eran los griegos y orientales. A estos, además de pedírseles cocinar platillos exquisitos y/o exóticos, muchas veces hacían verdaderas obras de arte en cuanto a la presentación de los alimentos.

Uno de los gastrónomos de la época que más destacó fue Apicio, muy conocido en el siglo I d.C. A este se le atribuye el manual culinario, De re coquinaria. Dicho manual era considerado una de las obras gastronómicas más famosas de esta época. Este sin dudas fue un hombre bastante adelantado a su tiempo, ya que aprendió a hacer trucos con la comida que hoy en día se practican. Como, por ejemplo, esconder el gusto original de los alimentos gracias a las especias y hierbas.

Uno de los platos que no podían faltar en un banquete romano era el porcus troianus. Esta receta consiste en cerdo relleno de salchichas con salsas y verduras aromáticas. Además, para aquel entonces las modas gastronómicas eran muy populares. Los ricos solían degustar sorbetes de nieve a base de leche, huevos y miel, una receta bastante similar a lo que hoy es día es un helado.

Asimismo, los pavos reales también eran muy consumidos para aquel entonces. Estos se servían enteros, pero decorados con sus mismas plumas. Entre los platos más típicos en un banquete romano también era la lengua de flamenco, este se consideraba un manjar de la épocaAsimismo, los talones de camello, la carne de cachorro de perro o el cerebro de avestruz eran muy pedidos también.

El Satiricón de Petronio, es una de las obras literarias más populares, y estaba inspirada en estas modas reales del siglo I d.C. En esta obra, se cuenta sobre un banquete, donde el plato principal era un jabalí cocinado entero el cual estaba rodeado de sus lechones. Tal fue la extravagancia de estos banquetes romanos, que hoy en día se sigue hablando de ello.

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Tomado de: okdiario.com

Las dietas en la antigua Grecia y la antigua Roma

Desde hace miles de años en las culturas clásicas ya se tenian fuertes creencias sobre la alimentación. Las antiguas civilizaciones ya se preocupaban por incluir proteinas en sus comidas e incluso conocian los beneficios que tenian las lentejas.

Las dietas ya se utilizaban como la principal forma de atención medica. Los médicos romanos y griegos aconsejaban evitar consumir demasiadas carnes rojas ya que estas pueden provocar cáncer, también recomendaban el cardio en ayunas para perder peso.

Otro consejo muy importante consiste en que cada uno tiene que estar familiarizado con la salud y la naturaleza de su propio cuerpo, es decir, ser consciente de nuestra salud y alimentación. Básicamente, todo era cuestión de equilibrio.

Las ideas antiguas sobre las dietas se basaban en ideas arcaicas sobre el funcionamiento del cuerpo humano. Se pensaba que cada cuerpo tenia un espectro de diferentes condiciones: frio, calor, seco y húmedo. Se describian las distintas sustancias naturales presentes en el cuerpo humano en base a esas condiciones, por ejemplo, la sangre es caliente y húmeda, según estas teorias.

Sabiendo esto, para regular cualquier exceso o defecto de alguna sustancia vital en nuestro cuerpo, los romanos y griegos recomendaban hacer ejercicio, para calentar el cuerpo, acompañado de la dieta

«La teoría básica era que un paciente que sufría de una enfermedad seca y caliente (por ejemplo, cólera) probablemente encontraría algún alivio en una dieta fresca y húmeda (y sería considerablemente menos riesgoso darle a alguien un poco de lechuga que darle un medicamento, cuyo riesgo a la baja podría ser catastrófico)».

Los consejos dietéticos de la antigüedad eran «extremadamente personalizados», dice Bubb: «la dieta ideal debe adaptarse al individuo, por lo que la idea de una cantidad diaria recomendada universal no habría tenido sentido». A un atleta de la antigüedad, se le aconsejaba comer alimentos»nutritivos», fortificantes, como el cerdo o la carne de res.

 A la mayoría de los pacientes se les aconsejó seguir dos principios clave: comer según la temporada y evitar cambios drásticos.

Los ricos tenían acceso a alimentos altamente condimentados y preparados, una amplia gama de diferentes tipos de carnes y pescados como lengua de flamenco y pantera.

Por ultimo, cabe aclarar que no todos los consejos parecen prácticos, o incluso seguros, para las personas preocupadas por la salud hoy en día. La gama comparativamente limitada de tratamientos médicos significaba que los médicos hipocráticos a menudo recomendaban purgas de rutina y aconsejaban vino para personas de todas las edades (aunque diluido). El tiempo prolongado dedicado a bañarse y recibir masajes, recetados como parte de un régimen general de preservación de la salud, suena atractivo, pero dificultaría mantener las horas de trabajo modernas.

Para mas información: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/antiguos-griegos-y-romanos-tambien-estaban-obsesionados-consejos-dieteticos_23757