La dieta de Mayo Clinic: programa para bajar de peso de por vida

La Dieta de Mayo Clinic es un enfoque para la pérdida de peso relacionado con el estilo de vida que puede ayudarte a mantener un peso saludable para toda la vida.

La dieta de Mayo Clinic es un programa de control de peso a largo plazo creado por un equipo de expertos en pérdida de peso de Mayo Clinic.

El programa se ha actualizado y está diseñado para ayudarte a reformar tu estilo de vida mediante la adopción de nuevos hábitos saludables y el abandono de otros que no lo son. La meta es hacer cambios simples y gratificantes que te permitirán alcanzar un peso saludable que puedas mantener durante el resto de tu vida.

¿Por qué elegir la dieta de Mayo Clinic?

El objetivo de la dieta de Mayo Clinic es ayudarte a perder el exceso de peso y encontrar una manera saludable de comer que puedas mantener durante toda la vida.

Se enfoca en cambiar tu rutina diaria al agregar y abandonar hábitos que pueden afectar tu peso. Los hábitos simples, como comer más frutas y verduras, no comer mientras miras la televisión y estar en movimiento 30 minutos por día, pueden ayudarte a perder peso. 

La dieta de Mayo Clinic se basa en la ciencia más reciente de cambio conductual, que te ayudará a encontrar tu motivación interna para perder peso, establecer metas alcanzables y enfrentar los contratiempos.

Podrías elegir seguir la dieta Mayo Clinic por los siguientes motivos:

  • Quieres seguir un programa desarrollado por profesionales médicos
  • Buscas una dieta que se ajuste a tus preferencias alimenticias
  • Te gusta la idea de poder comer verduras y frutas sin límites
  • Buscas estrategias expertas sobre cómo abandonar hábitos poco saludables de estilo de vida y adquirir aquellos que son saludables
  • Quieres mejorar tu salud, reducir los riesgos para tu salud y sentirte bien
  • No quieres eliminar grupos de alimentos ni contar calorías
  • Quieres un programa que puedas seguir de por vida, no una moda pasajera ni una solución rápida
  • Buscas un consejo fácil de seguir que te inspire a comer mejor y moverte más

Recuerda consultar con tu proveedor de atención médica antes de comenzar cualquier programa para perder peso, especialmente si tienes alguna enfermedad.

¿Cómo funciona?

La dieta de Mayo Clinic es el programa oficial para perder peso desarrollado por los expertos de Mayo Clinic. Está basada en investigaciones y experiencia clínica.

El programa se enfoca en consumir alimentos saludables sabrosos y aumentar la actividad física. Hace hincapié en que la mejor manera de mantener el peso a largo plazo es cambiar tu estilo de vida y adoptar nuevos hábitos que disfrutes y puedas mantener. Este programa puede adaptarse a tus necesidades individuales, tu historial médico y tu estilo de alimentación preferido.

La dieta de Mayo Clinic está compuesta por dos fases:

  • ¡Piérdelo! Esta fase de dos semanas está diseñada para poner en marcha tu pérdida de peso, por lo que puede que pierdas de 6 a 10 libras (2,7 a 4,5 kilogramos) de forma segura y saludable. Durante esta fase, debes enfocarte en los hábitos del estilo de vida asociados con el peso. Aprendes a agregar cinco hábitos saludables, abandonar cinco hábitos poco saludables y adoptar otros cinco hábitos saludables adicionales. Esta fase puede serte de ayuda para que veas algunos resultados rápidos (un impulso psicológico) y comiences a practicar hábitos importantes que trasladarás a la fase siguiente de la dieta.
  • ¡Vívelo! Esta fase es un enfoque para toda la vida sobre la salud. En esta fase, te informas más sobre las elecciones de alimentos, los tamaños de las porciones, la planificación del menú, la actividad física, el ejercicio y las maneras de mantener hábitos saludables. Es posible que continúes con una pérdida de peso constante de 1 o 2 libras (0,5 o 1 kilogramo) por semana hasta alcanzar tu peso meta. Además, esta fase puede ayudarte a mantener tu peso meta de forma permanente.

Para apoyar tu proceso de pérdida de peso, la dieta de Mayo Clinic también pone a tu disposición herramientas electrónicas, como un diario de comidas y ejercicios y un seguidor de peso, para ayudarte a cumplir con el programa.

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Concéntrate en la elección de alimentos saludables

La dieta de Mayo Clinic facilita la alimentación saludable porque enseña a calcular los tamaños de las porciones y a planificar las comidas. El programa no te exige ser preciso a la hora de contar calorías. En cambio, comerás alimentos sabrosos que te satisfarán y te ayudarán a perder peso.

Los expertos de Mayo Clinic diseñaron la pirámide de Mayo Clinic para peso saludable para ayudarte a comer alimentos que te llenen, pero que tengan pocas calorías. Cada uno de los grupos de alimentos de la pirámide hace hincapié en las opciones que favorecen la salud. La pirámide alienta a comer cantidades prácticamente ilimitadas de verduras y frutas por sus efectos beneficiosos tanto para el peso como para la salud.

El mensaje principal es simple: come la mayoría de los alimentos de los grupos que están en la base de la pirámide y menos de la parte alta, y muévete más.

Aumenta la actividad física

La dieta de Mayo Clinic ofrece ideas prácticas y realistas para incorporar más actividad física y ejercicios a lo largo del día, así como para encontrar un plan que funcione para ti.

En el programa, se recomienda realizar al menos 30 minutos de actividad física al día e incluso más ejercicios para obtener mayores beneficios para la salud y perder peso. Se ofrece un plan de ejercicios con caminatas y ejercicios de resistencia fáciles de seguir que ayudarán a maximizar la pérdida de grasa y a aumentar el bienestar mental. Además, se hace hincapié en moverse más durante el día, como subir las escaleras en lugar de utilizar el ascensor.

Si no haces actividad física o tienes una afección médica, habla con tu médico o proveedor de atención médica antes de comenzar un nuevo programa de actividad física. La mayoría de las personas pueden empezar con una serie de actividades de 5 o 10 minutos y aumentar el tiempo progresivamente.

¿Cuál es el menú típico diario?

La dieta de Mayo Clinic ofrece una variedad de cinco estilos de alimentación diferentes con varios niveles de calorías. Ya sea que te gustaría seguir el plan de comidas de la dieta de Mayo Clinic, seas vegetariano o prefieras un estilo de alimentación mediterránea, encontrarás muchísimas recetas y comidas que te saciarán.

A continuación, se presenta un plan de alimentación típico diario con un nivel de 1200 calorías por día basado en el plan de alimentación mediterránea:

  • Desayuno: hojuelas de avena remojadas con bayas y pera
  • Almuerzo: sopa toscana de frijoles blancos con pesto
  • Cena: pollo asado al horno con brócoli, cebolla y tomates
  • Refrigerio: 1 taza de pimientos morrones en rodajas y una banana

¿Qué hay del postre? Puedes comer dulces, pero no debes superar las 75 calorías por día. Para ser práctico, considera pensar en las calorías que hay en tus dulces a lo largo de una semana. Si consumes yogur helado bajo en grasa o chocolate amargo el lunes, deberás abstenerte de cualquier otro dulce por algunos días.

¿Cuáles son los resultados?

La dieta de Mayo Clinic está diseñada para ayudarte a perder de 6 a 10 libras (2,7 a 4,5 kilogramos) durante la fase inicial de dos semanas.

Después, haces la transición a la segunda etapa, en la que sigues con la pérdida de peso, de 1 a 2 libras (0,5 a 1 kilogramo) por semana hasta alcanzar tu peso meta. Al continuar con los hábitos de vida que aprendiste, puedes mantener tu peso meta de por vida.

La mayoría de las personas pueden bajar de peso con casi cualquier plan de dieta que limite las calorías, al menos a corto plazo. El objetivo de la dieta de Mayo Clinic es ayudarte a mantener el peso de forma permanente mediante las decisiones inteligentes acerca de los alimentos, el control de los contratiempos y el cambio en tu estilo de vida.

En general, bajar de peso con una dieta saludable y nutritiva, como la dieta de Mayo Clinic, puede reducir el riesgo de tener problemas de salud relacionados con el peso, como diabetes, enfermedades cardíacas, hipertensión arterial y apnea del sueño.

Si ya tienes alguna de estas afecciones, es posible que mejoren considerablemente si bajas de peso, sin importar el plan de dieta que sigas.

Además, los hábitos saludables y los tipos de alimentos que recomienda la dieta de Mayo Clinic, que incluye muchos vegetales (verduras), frutas, cereales integrales, nueces, frijoles (alubias, porotos), pescado y grasas saludables, pueden reducir aún más tu riesgo de padecer ciertas enfermedades.

La dieta de Mayo Clinic tiene como objetivo ser positiva, práctica, sostenible y agradable, de manera que puedas disfrutar de una vida más feliz y saludable a largo plazo.

¿Existe algún riesgo?

La dieta de Mayo Clinic, en general, es segura para la mayoría de los adultos. Anima a consumir cantidades ilimitadas de verduras y frutas.

Para la mayoría de las personas, comer muchas frutas y verduras es algo bueno: estos alimentos le proporcionan al cuerpo fibra y nutrientes importantes. Sin embargo, si no estás acostumbrado a consumir fibra, puedes sufrir pequeños cambios temporales en la digestión, como gases intestinales, a medida que tu cuerpo se adapta a esta nueva forma de comer.

Además, el azúcar natural de la fruta afecta al consumo de carbohidratos, especialmente si comes mucha fruta. Esto puede elevar temporalmente tu nivel de glucosa o de algunas grasas en la sangre. Sin embargo, este efecto es menor si estás perdiendo peso.

Si tienes diabetes o cualquier otra afección médica o trastorno, consulta con tu médico para ajustar la dieta de Mayo Clinic a tu situación. Por ejemplo, las personas con diabetes deben intentar comer más verduras que frutas, si es posible. Es recomendable que tus refrigerios estén compuestos de verduras, en lugar de solo frutas.

https://www.mayoclinic.org/es/healthy-lifestyle/weight-loss/in-depth/mayo-clinic-diet/art-20045460

El museo botánico interactivo de Italia, L’Orto Botanico Di Padova

Uno de los destinos que no te puedes saltar si acabas en Padua, Italia, es su hermoso museo botánico, el cual cuenta no solo con unos hermosos jardines llenos de ejemplares vivos de plantas de todo el mundo, si no que también cuenta con un museo repleto de especies conservadas a modo de herbario, conteniendo especies enteras, semillas y información de cada una de estas plantas todo en uno de los muchos cajones que presenta el museo.

Pero, que es lo que resulta tan impresionante de esta colección? Bien, estas semillas y plantas se empleaban en la medicina antigua, conteniendo una sala del museo que simula el equipaje de un apotecario, y en cada una de estas plantas se indicará su uso y efectos al ingerirse. Hay hasta un juego interactivo donde, a partir de algunos datos sobre la enfermedad del paciente, te toca a ti, como apotecario, recetar una cura para esto, o bien se te indica los síntomas de un individuo y hay que averiguar cual planta tóxica ha causado esto.

También hay un recorrido histórico de como los primeros humanos interaccionaron con las distintas especies de flora que había, una sección de la cual habla de su uso relajante (por ejemplo, el tabaco) o estimulante (como el café) y sus primeras formas de consumición, desde pipas primitivas para fumar hasta formas más modernas de consumir dicha sustancia.

https://www.turismopadova.it/es/lugares/el-museo-botanico

Nitritos y Nitratos en la Industria Alimentaria

Uno de los conservantes más comunes en las carnes procesadas o frescas son los nitritos y los nitratos, sales químicas compuestas principalmente por nitrógeno, oxígeno y otros compuestos. Estos inhiben el crecimiento de bacterias en los alimentos a la par que fija el color y sabor de los productos. Pero estas sales pueden padecer reacciones químicas, donde estas reaccionan con los grupos amina de las proteínas de la carne y dan lugar a ácidos nitrosos, los cuales resultan cancerígenos.

Es por esto que la comisión europea ha regulado y disminuido la cantidad de estos conservantes en alimentos, pero sin quitarlos completamente, pues estos, si se tienen en una cantidad adecuada, pueden defender el alimento de la propagación de algunas bacterias muy peligrosas, como lo son el clostridium botulinum, la bacteria responsable del botulismo.

Al ser uno de los conservantes más extendidos en la industria, esta regulación ha causado controversia y preocupación por la salud de los consumidores, a la vez que ha provocado inconveniencias a los productores de productos cárnicos. Aún así, el ala de investigación de la industria está examinando como impedir la formación de ácidos nitrosos para poder seguir empleando estas sales sin producir compuestos cancerígenos.

Ingeniería genética y la producción de alimentos

Desde el comienzo de la agricultura, el ser humano ha intervenido en la línea evolutiva de varias especies de plantas, siendo este el determinante de la selección, en vez de cual planta esté más preparada para la supervivencia, el ser humano solo cultivaba aquellas que tuvieran mejor producción (sea de fruto, de grano, de hojas, o cualquier parte destinada al consumo). Lo mismo ocurre en la ganadería, los ejemplares con más carne se emplean en reproducción. Esta se puede llegar a considerar una manipulación génica indirecta, pues aunque es el humano el que actúa como selección natural y favorece un gen sobre otro, este no manipula directamente el material genético.

Por otra parte, la ingeniería genética manipula directamente el material genético para el beneficio del humano, surgiendo organismos más fuertes, que destinan más energía a sus frutos o tejidos de interés culinario. Esto plantea una cuestión moral sobre si esto se debería hacer, llegando a ponerse varias leyes que no permiten el uso de ingeniería genética en humanos.

Aún así, la ingeniería genética no es una técnica negativa, de hecho, hay bastantes ejemplos donde esta puede resultar positiva, pues si se manipula para mayor producción, se podría alimentar a la población que sufre de hambrunas, se podría implementar la síntesis de vitaminas en ciertos alimentos para añadir dichos nutrientes en la dieta sin cambiar los hábitos alimenticios (como se trató de hacer con el Arroz Dorado contra el déficit de vitamina A).

Si bien es cierto que los alimentos transgénicos pueden parecer como algo a combatir, existe el potencial de crear opciones para mejorar el mundo de la industria alimentaria (siempre y cuando estos se regulen por ley).

https://www.dw.com/es/la-ingenier%C3%ADa-gen%C3%A9tica-un-camino-para-la-producci%C3%B3n-sostenible-de-alimentos/a-65798748

Conquistados por el verde: los vegetales en nuestro menú.

Este año, la gastronomía española ha dado un giro notable hacia lo vegetal. La moda de las dietas «plant-based», centradas en ingredientes vegetales, ha llegado para quedarse, consolidándose como una opción alimentaria permanente. Un análisis reciente revela que aproximadamente el 11,1 % de la población adulta española sigue alguna variante de dieta vegetariana, ya sean flexitarianos, un término generalizado que se utiliza para definir a aquellos que son en su mayoría vegetarianos pero de vez en cuando consumen carne, vegetarianos estrictos o veganos.

Este cambio se manifiesta ampliamente, trascendiendo el ámbito doméstico. Restaurantes, cadenas de supermercados y compañías de alimentos están adaptando sus ofertas, evidenciándose en el aumento de menús vegetarianos, productos vegetales listos para el consumo y alternativas saludables diseñadas para reducir la ingesta de carne.

El creciente interés por lo vegetal no se debe solo a la preocupación por la salud, sino también a una mayor sensibilidad hacia la sostenibilidad: disminuir el consumo de carne ayuda a mitigar el impacto ambiental, y muchos productos vegetales priorizan ingredientes locales, métodos de producción ecológicos y sistemas de trazabilidad, por lo que a lo sumo, es más amigable con el medio ambiente y ayuda a mantener una huella de carbono relativamente más baja.

Para quienes viven en zonas como la Comunidad Valenciana, esto podría significar una transformación positiva: una oferta alimentaria más diversa, alternativas más saludables y una cocina que respalda los ideales de sostenibilidad y bienestar. Asimismo, esta tendencia brinda una opción culinaria atractiva, ingeniosa y accesible para todos los gustos, por lo que se recomienda que, poco a poco, debemos de tratar de controlar todo aquello que comemos, de donde proviene y demás datos importantes, pues esto ya no es cuestión del medio ambiente, sino también de salud, nuestra salud.

Si quieres descubrir más, visita el siguiente enlace: https://los40.com/2025/09/16/mas-de-100-cientificos-espanoles-piden-a-los-supermercados-impulsar-una-transicion-hacia-dietas-vegetales

¿Qué son los trastornos alimenticios?

Los trastornos alimentarios son enfermedades graves que afectan tanto la salud física como la mental. Estas afecciones incluyen problemas en la forma de pensar sobre la comida, la alimentación, el peso y la figura, así como en los comportamientos alimentarios. Estos síntomas pueden afectar tu salud, tus emociones y tu capacidad para desenvolverte en ámbitos importantes de la vida.

Si no se tratan de manera eficaz, los trastornos alimentarios pueden convertirse en problemas crónicos y, en algunos casos, pueden causar la muerte. Los trastornos alimentarios más frecuentes son la anorexia, la bulimia y el trastorno alimentario compulsivo.

La mayoría de los trastornos alimentarios implica centrarse demasiado en el peso, la forma del cuerpo y la comida. Esto puede derivar en comportamientos alimentarios peligrosos. Estos comportamientos pueden afectar gravemente la capacidad de obtener la nutrición que el cuerpo necesita. Los trastornos alimentarios pueden dañar el corazón, el aparato digestivo, los huesos, los dientes y la boca. Pueden llevar a otras enfermedades. También están relacionados con la depresión, la ansiedad, las autolesiones y los pensamientos y comportamientos suicidas.

Con el tratamiento adecuado, puedes volver a tener hábitos alimentarios más saludables y aprender formas más sanas de pensar sobre la comida y el cuerpo. También puedes revertir o reducir los problemas graves causados por el trastorno alimentario.

Síntomas

Los síntomas varían según el tipo de trastorno alimentario. La anorexia, la bulimia y el trastorno alimentario compulsivo son los trastornos alimentarios más comunes. Las personas con dichos trastornos pueden tener diferentes tallas y tipos de cuerpo.

Anorexia

La anorexia, o anorexia nerviosa, puede ser un trastorno alimentario mortal. Consiste en un bajo peso corporal poco saludable, miedo excesivo a aumentar de peso y una impresión engañosa del peso y la figura corporal. A menudo, la anorexia implica hacer esfuerzos extremos para controlar el peso y la figura, lo cual suele afectar gravemente la salud y la vida diaria.

La anorexia puede consistir en limitar drásticamente la ingesta de calorías o suprimir ciertos tipos o grupos de alimentos. Es posible que se utilicen otros métodos para perder peso, como hacer ejercicio en exceso, usar laxantes o suplementos dietéticos o inducir vómitos después de comer. Los esfuerzos para bajar de peso pueden causar problemas de salud graves, incluso a quienes siguen comiendo a lo largo del día o no tienen un peso extremadamente bajo.

Bulimia

La bulimia, también llamada bulimia nerviosa, es un trastorno alimentario grave, que a veces pone en riesgo la vida. La bulimia incluye episodios de atracones, comúnmente seguidos de episodios de purgas. A veces, la bulimia también incluye comer de manera muy limitada durante un tiempo. Esto a menudo lleva a impulsos más fuertes de atracones y posteriores purgas.

Los atracones consisten en ingerir alimentos, a veces una cantidad extremadamente grande, en un breve período. Durante los atracones, la gente siente que no tiene control sobre lo que come y que no puede parar. Después de comer, debido a la culpa, la vergüenza o un miedo intenso a subir de peso, se realiza una purga para deshacerse de las calorías. La purga puede incluir vómitos, hacer demasiado ejercicio, no comer durante un tiempo o utilizar otros métodos, como tomar laxantes. Algunas personas cambian las dosis de los medicamentos, como las cantidades de insulina, para intentar perder peso.

La bulimia también implica estar preocupado por el peso y la forma del cuerpo, además de una autocrítica grave y dura de la apariencia personal.

Trastorno alimentario compulsivo

El trastorno alimentario compulsivo consiste en ingerir alimentos en un lapso corto de tiempo. Al comer compulsivamente, se tiene la sensación de no tener control sobre la comida, pero después de un atracón no se produce una purga. Durante un atracón, es posible que las personas coman más rápido o más de lo previsto. Aunque no tengan hambre, pueden seguir comiendo a pesar de sentirse demasiado llenos.

Luego de un atracón, las personas suelen sentirse con mucha culpa, asco o vergüenza. Puede que sientan miedo a aumentar de peso y que traten de restringir la ingesta de comida drásticamente durante ciertos períodos. Esto ocasiona un aumento del impulso de atracones, lo que genera un ciclo poco saludable. La vergüenza puede llevar al individuo a comer a solas para ocultar los atracones. Por lo general, los atracones se repiten al menos una vez a la semana.

Trastorno por evitación o restricción de la ingesta de alimentos

El trastorno por evitación o restricción de la ingesta de alimentos incluye comer de forma extremadamente limitada o no comer determinados alimentos. El patrón de alimentación a menudo no satisface las necesidades nutricionales diarias mínimas. Esto puede llevar a problemas de crecimiento, desarrollo y funcionamiento en la vida diaria. Sin embargo, las personas con este trastorno no tienen miedo a subir de peso o a aumentar el tamaño de su cuerpo. En cambio, puede que no les interese comer o que eviten los alimentos con un determinado color, textura, olor o sabor. También pueden preocuparse por lo que pueda ocurrir al comer. Por ejemplo, pueden tener miedo a atragantarse o a vomitar, o les puede preocupar tener problemas de estómago.

El trastorno por evitación o restricción de la ingesta de alimentos puede diagnosticarse en todas las edades, pero es más frecuente en niños pequeños. El trastorno puede ocasionar una pérdida de peso importante o una falta de aumento de peso en la infancia. La falta de una nutrición adecuada puede llevar a problemas de salud graves.

Cuándo consultar al médico

Un trastorno alimentario puede ser difícil de controlar o superar sin ayuda. Cuanto antes recibas tratamiento, más probabilidades tendrás de una recuperación completa. A veces las personas pueden tener comportamientos alimentarios problemáticos que son similares a algunos de los síntomas de un trastorno alimentario, pero los síntomas no cumplen con las pautas para el diagnóstico de un trastorno alimentario. Sin embargo, estos comportamientos alimentarios problemáticos pueden afectar gravemente la salud y el bienestar.

Si tienes comportamientos alimentarios problemáticos que te causan angustia o afectan tu vida o tu salud, o si crees que tienes un trastorno alimentario, busca ayuda médica.

El artículo completo: https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/eating-disorders/symptoms-causes/syc-20353603

El superalimento que equilibra tu sistema inmune: El caso del Kimchi

El kimchi, alimento fermentado característico de Corea del Sur, ocupa un lugar central en la dieta y la cultura del país, así como en las investigaciones científicas más recientes sobreinmunidad. Considerado un símbolo nacional, este plato a base de verdurascomo la col china y el repollo, fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2013, y su historia supera los 1.500 años.

Un ensayo clínico liderado por el Instituto Mundial del Kimchi demostró que el consumo regular de kimchi actúa como un “regulador de precisión” del sistema inmunológico.

Durante 12 semanas, adultos con sobrepeso divididos en tres grupos recibieron, respectivamente, placebo, kimchi en polvo fermentado de manera natural y kimchi fermentado con cultivo iniciador. El estudio utilizó secuenciación de ARN de una sola célula para analizar los efectos en la sangre, permitiendo identificar cambios sutiles en la respuesta inmunitaria.

Cómo el kimchi controla el equilibrio del sistema inmune

Investigadores detectaron que regula la acción de los linfocitos T, responsables de la protección frente a infecciones

Los resultados publicados en npj Science of Food confirmaron que quienes consumieron kimchi evidenciaron una mejor función de las células presentadoras de antígenos, responsables de reconocer y alertar sobre bacterias y virus. Además, los linfocitos T CD4+ se diferenciaron de forma equilibrada en células de defensa y reguladoras, lo que muestra que el kimchi no solo activa el sistema inmune, sino que también modula su respuesta para evitar excesos.

El método de fermentación fue un factor relevante: aunque tanto el kimchi fermentado naturalmente como el elaborado con cultivo iniciador mostraron beneficios, este último se asoció con una mayor capacidad inmunomoduladora. Para el equipo científico, esto abre la puerta a la optimización del kimchi mediante tecnologías de fermentación controlada.

El doctor Woo Jae Lee, director de la investigación, enfatizó que por primera vez se demostró que el kimchi puede activar las células de defensa al mismo tiempo que suprime respuestas excesivas. “Planeamos ampliar la investigación internacional sobre el kimchi y las bacterias lácticas en relación con la salud inmunitaria y metabólica”, señaló el experto.

Nutrición, salud digestiva y beneficios integrales

La receta, transmitida por generaciones en Corea del Sur, fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO en 2013 (Freepik)

El valor nutricional del kimchi fue reconocido por especialistas como Silvina Tasat, integrante de la Sociedad Argentina de Nutrición, quien en una nota a Infobae explicó que la combinación de col china, ajo, jengibre y su proceso de fermentación produce una alta concentración de probióticos y fibras prebióticas. Nadia Hrycyck, también nutricionista, coincidió en que consumir kimchi incorpora microorganismos vivos al sistema digestivo, lo que mejora la función intestinal y refuerza las defensas.

Las expertas señalaron que el kimchi equilibra la microbiota intestinal, mejora la digestión, previene el estreñimiento y reduce la inflamación. Además, destacaron sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, atribuidas a ingredientes como el ajo y el jengibre. Este alimento es fuente de fibra, vitaminas A y C, hierro, calcio y potasio, y su fermentación favorece la absorción de estos nutrientes.

Desde la perspectiva de la salud cerebral, la psiquiatra de la Escuela de Medicina de Harvard Uma Naidoo sostuvo que los alimentos fermentados como el kimchi pueden mejorar el estado de ánimo, la memoria y la eficiencia cerebral, y proteger funciones cognitivas en personas mayores.

¿Son los ultraprocesados el nuevo tabaco?

Tomarlos de vez en cuando no es ningún drama. Una bolsa de ganchitos viendo una peli en el cine no nos matará. El problema es cuando su consumo es estructural

La prestigiosa revista médica británica The Lancet lanzó la semana pasada una serie especial de artículos sobre la industria de los ultraprocesados. La publicación pasó el monóculo por más de un centenar de estudios prospectivos, metaanálisis y ensayos clínicos, y vio la luz acompañada de las firmas de 43 expertos mundiales, una carta de la OMS y un editorial de UNICEF. Sus conclusiones son impactantes: “la industria alimentaria amenaza la salud pública”.

En las últimas décadas, este sector ha dejado de dedicarse a la conservación y mejora de los alimentos a gran escala, para convertirse en una maquinaria multinacional de fabricación de sustitutos de la comida a base de ingredientes baratos y de poca calidad, compensados con colorantes, saborizantes y todo tipo de aditivos: pienso para humanos. Productos que desplazan las dietas locales preparadas con ingredientes frescos y poco procesados, y que contribuyen a la pandemia global de obesidad, diabetes, enfermedades metabólicas o cardiovasculares… y plástico.

Tomarlos de vez en cuando no es ningún drama. Una bolsa de ganchitos viendo una peli en el cine no nos matará. El problema es cuando su consumo es estructural: en España, en tres décadas, las calorías que ingerimos en ultraprocesados han pasado del 11% al 32%. Somos uno de los países europeos con mayor aceleración en este cambio hacia dietas ultraprocesadas. En Estados Unidos, ya representan un 70%.

Según los estudios, hoy, este conglomerado de empresas ha ocupado el lugar que a mediados del siglo XX ostentaban las grandes tabacaleras en términos de músculo financiero, poder de influencia y capacidad de impactar en la salud de los consumidores. El reportaje, interesantísimo y acompañado de gráficos tan claros como inquietantes, muestra que no podemos cargar sobre la gente corriente la responsabilidad de frenar a estos gigantes. Es una tarea política.

Los seres humanos hemos procesado los alimentos desde que el primer homínido se comió la pulpa de una fruta y descartó la cáscara. Ahumar, confitar y secar son formas de procesar para conservar, como lo son cocer legumbres en un tarro de cristal o triturar, freír y envasar tomate en latas para que dure meses. Estas soluciones tecnológicas han facilitado la vida a millones de familias en todo el mundo. Pero esta clase de procesado no es el problema.

A finales de los sesenta, la industria vio que podía adaptar la ingeniería militar, que había alimentado a los soldados con comida ligera e incorruptible durante dos guerras mundiales, al consumo de masas. Tanto el café soluble como los ganchitos derivan de un proceso de liofilización del plasma sanguíneo usado en hospitales de campaña. En 1943, a los Cheetos se les llamaba Jungle Cheese y eran alimento para comandos y operaciones especiales en la selva.

Las innovaciones en fertilizantes, pesticidas y la tecnificación de cultivos de finales de los setenta, junto con las subvenciones agrarias, provocaron el excedente de grano capaz de hinchar los ultraprocesados de ingredientes baratos como el jarabe de maíz y los almidones modificados.

Las grandes tabacaleras se subieron al carro (el gigante Kraft es de Philip Morris) y aplicaron a los snacks y las galletas las mismas técnicas de marketing que antes sirvieron para vender cigarrillos. La televisión les dio línea directa con cada salita de estar del universo.

Con la desregulación de la inversión extranjera en 1980 y la globalización, las estanterías de los supermercados se terminaron de llenar de comida que era imposible que los consumidores pudiesen reproducir en sus casas. Era comida mágica, científica y tecnológica: la comida del futuro. Y la mejor amiga de la mujer, que podía incorporarse masivamente al mercado laboral sin miedo a dejar la mesa familiar desatendida. Teniendo varitas de pescado ultraprocesadas en el congelador y cereales de desayuno en la alacena, todo estaba controlado.

Hasta ahora, la industria de los ultraprocesados basaba su defensa en apuntar que la mayoría de los estudios realizados para encontrar vínculos directos entre sus productos y enfermedades como el cáncer o la depresión eran observacionales, es decir, basados en encuestas. En este tipo de investigación, los científicos no intervienen directamente, sino que observan lo que la gente hace de forma natural y después buscan asociaciones entre esos hábitos y ciertos resultados de salud. Esto permite detectar patrones, pero no puede demostrar relaciones de causa–efecto con certeza absoluta, porque no controla elementos como el nivel socioeconómico, el estrés, el sedentarismo o hasta la masticación. Realizar un estudio no observacional implicaría encarcelar a miles de participantes en un ambiente controlado y forzarles a alimentarse de fruta y verdura o de patatas chips durante años, violando unos cuantos derechos humanos y otros tantos tratados internacionales por el camino.

Pero esta misma estrategia científica permitió vincular el tabaco con el cáncer, el amianto con los tumores de pleura y la contaminación atmosférica con las enfermedades respiratorias. Y hoy el trabajo de The Lancet puede marcar un punto de inflexión y significar un cambio de paradigma. La fuerza del conjunto de análisis y estudios presentados es robustísima y llama a tratar el conglomerado de empresas de los ultraprocesados como se trató a las grandes tabacaleras: como una cuestión de salud pública. Regular no es atacar la libertad: es la única forma de recuperarla.

Fuente: https://elpais.com/gastronomia/2025-11-28/son-los-ultraprocesados-el-nuevo-tabaco.html

Ni se te ocurra comer esto en un aeropuerto: lo piden los expertos en seguridad alimentaria

Los expertos en seguridad alimentaria piden que no se coma esto en un aeropuerto, siendo uno de los elementos que puede causar estragos. Sin duda alguna, estaremos ante un problema que puede ir en aumento a medida que vamos viendo llegar una serie de situaciones que serán las que nos afectarán de lleno. En especial en estas jornadas en las que más nos movemos, quizás no sea buena idea comer estos alimentos o simplemente necesitamos apostar claramente por una serie de cambios que serán esenciales.

Los alimentos que no van empaquetados o precintados y llevan mucho tiempo en las vitrinas de los restaurantes y bares, pueden parecer bonitos, pero son un foco de bacterias que pueden acabar en nuestro estómago. Algo que quizás nos acabe sorprendiendo y acabe siendo un problema.

Tocará saber en todo momento qué es lo que podemos comer y que no, aunque estos expertos conocen muy bien el curso de unos ingredientes que acabarán marcando un cambio destacado. Es hora de dejar a un lado esa hambre que nos puede entrar y apostar claramente por una salud, esencial para disfrutar de estas vacaciones.

La experta Nutriemocion nos lo pone fácil desde su blog, marcando algunos alimentos que podemos llevar encima y nos solucionarán más de un problema alimentario. Sin duda alguna, tocará estar pendientes de estos alimentos que pueden sacarnos de más de un problema. Aunque comer en el aeropuerto de manera saludable sería posible si tienes un ratito para pasearte y localizar algunos de los sitios que te hemos sugerido, no siempre se da el caso. Por eso, siempre que sea posible, si tienes tiempo antes de salir y no llevas mucho equipaje de mano, lo ideal sería llevar contigo alguna/s de las siguientes propuestas, las cuales te pueden solucionar alguna comida, cena o temtempié:

  • Frutos secos (nueces, almendras, pistachos, anacardos, avellanas…)
  • Frutas secas (pasas, orejones, plátano o mango deshidratado, dátiles, higos secos…)
  • Fruta fresca (plátano, mandarinas, uvas, manzanas…)
  • Bocadillo
  • Minibrik individual de leche o bebida vegetal
  • Crudités (vegetales crudos): zanahoria cruda, pepino, tomates cherry, pimiento crudo…
  • Barritas de cereales o galletas caseras de avena y plátano
  • Tupper con comida o cena (podría ser lo que te sobró el día anterior). Hazte con una bolsa térmica para la comida y tuppers herméticos de varios tamaños. Puedes incluir algún yogur o un tarrito con porridge/overnights oats para las primeras horas del viaje.

No dudes en preparar tu viaje desde una alimentación que puede ayudarnos a comer mejor. Es hora de apostar claramente por una serie de novedades que pueden acabar siendo las que marcarán estas próximas jornadas que hasta la fecha quizás desconocíamos.

Más información en : https://okdiario.com/curiosidades/ni-te-ocurra-comer-esto-aeropuerto-lo-piden-expertos-seguridad-alimentaria-15256673

Nutrición y running en invierno: pautas y alimentos clave que no pueden faltar en tu dieta

Comer bien es entrenar mejor, y en invierno esa relación se vuelve especialmente importante

Cuando llega el invierno el entrenamiento no cambia solo por fuera, también cambia por dentro. El cuerpo necesita más energía para mantener la temperatura, la sensación de frío después de los rodajes puede ser más intensa y la recuperación se vuelve ligeramente más lenta. En esta época, la alimentación deja de ser solo “combustible” para convertirse en una herramienta para regular la temperatura, mejorar la inmunidad, favorecer la recuperación y evitar la sensación de fatiga que muchos corredores notan en los meses fríos. Comer bien es entrenar mejor, y en invierno esa relación se vuelve especialmente evidente.

El comodín de los ‘caldos’ y los guisos calientes

Cuando el termómetro baja, el organismo incrementa el gasto energético basal para producir calor. Esta termogénesis no es enorme, pero sí suficiente para que el cuerpo agradezca comidas más reconfortantes, ricas en nutrientes y capaces de estabilizar la temperatura interna. Aquí es donde los caldos, las sopas y las cremas calientes se convierten en aliados perfectos para los corredores. No solo aportan hidratación -clave después de entrenar con frío, porque la sensación de sed disminuye aunque se siga perdiendo líquido-, sino que ayudan a elevar la temperatura corporal sin forzar la digestión. Un caldo de verduras, pollo o miso tras un rodaje largo actúa casi como un “abrigo interno”: repone sodio, aporta potasio, mejora el equilibrio de líquidos y, sobre todo, acelera la sensación de recuperación térmica.Lee también

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Las comidas calientes también favorecen la vasodilatación, lo que mejora la circulación periférica y ayuda a que las manos, pies y piernas recuperen calor más deprisa. Esto es importante porque, después de correr en invierno, la sangre sigue concentrándose en los órganos internos durante un rato, dejando las extremidades frías más tiempo. Una sopa de lentejas, una crema de calabaza o un guiso suave ayudan a devolver la sangre a la periferia de forma natural, facilitando la recuperación y el relajamiento muscular.

¿Qué alimentos tomar en invierno?

A nivel nutricional, el invierno pide alimentos que sostengan la energía durante más tiempo. Los hidratos de carbono complejos, como avena, arroz integral, legumbres o patata, proporcionan glucosa de liberación gradual, evitando los picos de hambre que el frío puede intensificar. Para quienes entrenan por la mañana, un desayuno caliente como avena cocida con fruta o un porridge con frutos secos ayuda a mantener el calor corporal y estabilizar la glucemia antes del rodaje. El cuerpo entra en esfuerzo más preparado y la sensación de energía dura más.

Las proteínas calientes, como sopas de pollo, huevos revueltos o pescados cocinados al vapor, también cumplen una función clave. En invierno aumenta ligeramente la tensión muscular y disminuye la elasticidad, lo que hace que la reparación tras el entrenamiento sea fundamental. Consumir proteínas de calidad en comidas calientes favorece la digestión, reduce el estrés gástrico y mejora la absorción de aminoácidos, algo esencial después de las sesiones más largas o intensas.Lee también

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El papel de la grasa saludable también cobra protagonismo. El salmón, las sardinas, las nueces o el aguacate aportan ácidos grasos omega-3, que ayudan a modular la inflamación, a mantener las membranas celulares en buen estado y a sostener la energía en rodajes largos. En invierno, donde la musculatura puede volverse más rígida, reducir inflamación es casi tan importante como entrenar bien. Añadir un chorrito de aceite de oliva a una crema caliente, un puñado de nueces en la avena o una cucharada de tahini a una sopa incrementa la densidad energética sin pesadez digestiva.

También es buen momento para aumentar el consumo de vitamina D, ya que la exposición solar disminuye de forma notable. Aunque no sea una comida que caliente, alimentos como los huevos, los lácteos, los champiñones expuestos a luz o el pescado azul ayudan a mantener un buen estado inmunológico, fundamental cuando el frío y los cambios bruscos de temperatura debilitan las defensas. La vitamina D también juega un papel en la función muscular y la recuperación, así que no es un detalle menor para corredores.

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El pescado azul ayuda a mantener un buen estado inmunológico Getty Images/iStockphoto

El invierno no estaría completo sin hablar de las especias termogénicas. El jengibre, la cúrcuma, la canela o la pimienta negra pueden añadirse a infusiones, sopas y platos calientes. Estas especias favorecen la circulación, mejoran la digestión y potencian la sensación de calor desde dentro. No queman grasa por arte de magia, pero sí hacen que el cuerpo gestione mejor la temperatura y la inflamación.

Una de las claves más importantes es evitar el error típico del invierno: comer poco después de entrenar porque “no da hambre”. Correr en frío reduce la sensación de apetito en muchos corredores porque el cuerpo prioriza mantener la temperatura interna. Sin embargo, el músculo sigue necesitando glucosa, proteínas y minerales. Un caldo con pasta y un huevo, una crema de verduras con legumbres o una tostada caliente con hummus son opciones ligeras pero suficientes para iniciar la recuperación.

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