
La peor pesadilla de los productores de comestibles insanos se hace realidad en Chile, donde el Gobierno obliga a poner un aviso claro y contundente en su publicidad
¿Por qué a la industria alimentaria le molestan los sellos?
Por una razón fundamental: no son confusos. Al contrario de lo que ocurre con sistemas como NutriScore, los sellos de advertencia no relativizan, no establecen un gradiente de “salubridad” con toda una zona de grises difícil de interpretar. Los sellos son inequívocos: o es sano o no lo es. Se entienden a golpe de vista y no te exigen saber cómo funciona el sistema para comprender lo que te está diciendo. Es más, estudios como este explican que su mera presencia ya disuade de la compra, y en este otro apuntan que el etiquetado frontal tiene un mayor impacto en la elección de productos saludables. Los sellos no educan, interrumpen. Y esa falta de educación alimentaria que la industria menciona como handicap; porque está muy pendiente de que entendamos bien toda la información para comprender qué es su producto, claro que sí, es precisamente lo que les hace eficaces.
No quiero pasar de largo sobre un enfoque fundamental: el efecto disuario de los sellos de advertencia no requiere un conocimiento nutricional previo, lo que ayuda a que los consumidores más vulnerables –personas con baja alfabetización nutricional, bajo nivel educativo, ingresos bajos, o población de entornos rurales o urbanos marginados– puedan hacer elecciones alimentarias saludables. Sellos frontales que combaten la desigualdad. No es poco (si quieres profundizar, puedes consultar estudios como este o este).
¿Significa esto que estoy en contra de la educación alimentaria? ¡En absoluto! Necesitamos políticas sólidas desde la infancia, normas que obliguen a que las etiquetas sean claras y comprensibles, incentivos que promuevan la compra de alimentos saludables y sanciones para los productos más perjudiciales. Pero mientras esas –y otras– medidas se instauran, contar con herramientas que realmente disuadan de consumir lo insano sigue siendo una estrategia válida.
