La Ganadora del Premio a la Alimentación de África 2025 innova en el campo de sistemas de semillas

El Instituto Internacional de Agricultura Tropical (IITA), celebra el reconocimiento de la científica nigeriana Dr. Mercy Diebiru-Ojo como una de las galardonadas del Africa Food Prize 2025. Este prestigioso laurel, considerado el más importante en el continente en materia de seguridad alimentaria y desarrollo agrícola, destaca su contribución revolucionaria al sistema de semillas de yuca y ñame en África subsahariana. La Dra. Diebiru-Ojo ha sido reconocida por su trabajo pionero en el desarrollo y la implementación de la tecnología de Hidroponía Semiautotrófica (SAH), una técnica innovadora que permite la multiplicación rápida de materiales de siembra limpios, libres de enfermedades, y de alta calidad genética.

La tecnología SAH ha transformado la forma en que se producen y distribuyen las semillas de cultivos básicos como la yuca y el ñame, que son esenciales para la dieta y la economía de millones de africanos. Gracias a esta técnica, se ha logrado acelerar la disponibilidad de variedades mejoradas, resistentes a enfermedades y adaptadas a las condiciones locales, lo que ha tenido un impacto directo en la productividad agrícola, la seguridad alimentaria y los ingresos de los agricultores. Además, el modelo SAH ha sido adoptado como una plataforma empresarial escalable, especialmente diseñada para involucrar a jóvenes y mujeres emprendedoras en el sector agrícola, promoviendo así la inclusión social y el empoderamiento económico.

La Dra. Diebiru-Ojo expresó que este reconocimiento no solo valida años de trabajo científico y de campo, sino que también representa una oportunidad para seguir impulsando soluciones africanas a los desafíos africanos.

En palabras del director general del IITA, el reconocimiento a Diebiru-Ojo refleja el compromiso de la institución con la investigación transformadora y el desarrollo agrícola inclusivo. La premiación también sirve como inspiración para futuras generaciones de científicos africanos, demostrando que la excelencia y el impacto global pueden surgir desde iniciativas locales bien fundamentadas.

Más información en: https://www.cgiar.org/news-events/news/iita-cgiar-scientist-named-one-of-africa-food-prize-2025-laureates-for-breakthrough-in-cassava-and-yam-seed-systems/

El Último plan de la Humanidad ante el Fin del Mundo

La Bóveda de Svalbard, ubicada en una montaña congelada en una isla remota del mismo nombre en el Círculo Polar Ártico de Noruega, es una colaboración internacional entre el Ministerio de Agricultura y Alimentación de Noruega, el Centro Nórdico de Recursos Genéticos y el Crop Trust. Su propósito es servir como respaldo para los bancos de genes que conservan, estudian y comparten la diversidad de cultivos, almacenando más de 1.3 millones de especies de semillas distintas.

Cada semilla almacenada representa siglos de trabajo entre agricultores y científicos, reflejando prácticas culturales, platos locales y entornos específicos. Muchas variedades tradicionales han desaparecido debido a la homogeneización agrícola; por ejemplo, más del 85 % de las variedades de manzana nombradas en EE. UU. están prácticamente extintas.

Los bancos de genes, como los once operados por los centros de CGIAR, conservan semillas, raíces, tubérculos y plántulas en condiciones óptimas, no para reemplazar la transmisión tradicional, sino para complementarla, recuperar variedades perdidas y ofrecer seguridad.

El proceso para depositar semillas en Svalbard involucra a miles de personas: agricultores, recolectores, técnicos, genetistas, expertos en sanidad vegetal y juristas que garantizan el cumplimiento de tratados internacionales como el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos. Estas solo se almacenan en Svalbard si están disponibles para investigación, educación y mejoramiento, y deben tener duplicados en otros bancos de genes. Esto crea múltiples niveles de protección.

Aunque la bóveda es un hito en la conservación de la biodiversidad, aún queda trabajo por hacer. Muchos bancos pequeños no han duplicado sus colecciones, y CGIAR apoya iniciativas como el proyecto BOLD del Crop Trust para ayudarles. Seis centros ya han alcanzado el objetivo de duplicación del 90 % y otros lo harán antes de 2026. Se busca ampliar el acceso a la diversidad de cultivos mediante tecnologías como visión por computadora, genómica, chatbots de IA y bioinformática. Como dijo Cary Fowler, cofundador de la bóveda: son bibliotecas vivas sin un catálogo completo. Mejorar la información permitirá conectar mejor los recursos con las necesidades de los usuarios: resistencia climática, nutrición, sabor o rendimiento.