
Jane Brendlinger, con más de una década de experiencia trabajando en restaurantes de Nueva York y especializada en escritura gastronómica, comparte sus impresiones sobre The Bear, de Disney+. Cuando vio el anuncio, al principio no le llamó la atención. Exceptuando The Great British Bake Off, generalmente evita los programas de cocina. Al trabajar en restaurantes, no le interesaba ver una versión glamorosa y dramatizada de su vida laboral ni la exagerada adoración que los medios dan a los chefs. Aun así, la sinopsis le resultó lo suficientemente atractiva como para darle una oportunidad.
The Bear no representa la realidad a la perfección; sigue siendo un producto televisivo. Hay momentos de exageración y dramatismo, un uso intenso de jerga profesional y algunas situaciones que desafían la lógica. Por ejemplo: ¿por qué Mikey esconde dinero dentro de latas de tomate en vez de saldar las deudas del restaurante? ¿Cómo asegura que el dinero permanezca allí sin riesgo de perderse? ¿Y qué pasa con el peligro del botulismo?
El funcionamiento del negocio en The Beef (el restaurante de la serie) también puede resultar confuso. Carmy empieza sirviendo versiones mejoradas de los sándwiches emblemáticos del local, un proceso que, de manera inexplicable, requiere un equipo de siete personas. Luego se introducen nuevos platos mientras Marcus, el pastelero, alterna entre experimentos de pasteles de chocolate, donuts y un proyecto personal de fermentación. Está claro que los creadores del programa tomaron licencias para intensificar la tensión y la narrativa, haciéndola más atractiva para la audiencia televisiva.
La serie, sin embargo, acierta al retratar con autenticidad la intensidad emocional y el estrés inherentes a una cocina profesional. Refleja de manera realista la presión constante, la necesidad de mantener la calma en medio del caos y la dedicación absoluta al oficio. Además, aborda dinámicas de trabajo, agotamiento y jerarquías dentro del equipo, aspectos que quienes han trabajado en restaurantes reconocen al instante.
También transmite cómo, a pesar de lo agotador que puede ser, la cocina puede ser un lugar de conexión y pasión. Los momentos de camaradería entre los cocineros, los gestos de reconocimiento y las pequeñas victorias durante el servicio se muestran con precisión y emoción.
En definitiva, mientras The Bear exagera ciertos comportamientos y dramatiza situaciones, también captura la esencia de la vida en la cocina, mostrando tanto su belleza como su dureza. Para quienes han estado en el sector, ofrece un reflejo verosímil de la intensidad, las emociones y las relaciones que se desarrollan tras las puertas de un restaurante profesional.
https://www.foodandwine.com/the-bear-restaurant-work-6402770
