La obesidad supera al bajo peso como forma de malnutrición entre niños y adolescentes, según Unicef. Los comedores escolares pueden ser una solución.

Un nuevo informe alerta del rápido aumento de la prevalencia de sobrepeso entre los niños y adolescentes de 5 a 19 años de países de ingresos bajos. Los ingresos bajos y medios provocan la compra de dietas ricas en ultra procesados, siendo estos la punta de lanza de este incremento. Hace un año, un estudio de The Lancet había advertido de que este ya era el principal problema de malnutrición entre adultos y niños a nivel global. Los comedores escolares, que han aumentado su cobertura, son una herramienta clave de prevención.

El problema:

Ejecutiva de Unicef, Catherine Russell, que alertó de que la obesidad es un problema “cada vez más alarmante” que puede acarrear consecuencias para la salud y al desarrollo de la infancia.

“Los alimentos ultraprocesados están desplazando cada vez más el consumo de fruta, verdura y proteínas, en un periodo de la vida en el que la nutrición es esencial para el crecimiento, el desarrollo cognitivo y la salud mental”, incidió.

La investigación Alimentando el negocio: cómo los entornos alimentarios ponen en peligro el bienestar de la infancia se basa en datos de más de 190 países y desvela que, desde el inicio de siglo, la prevalencia del bajo peso en niños de 5 a 19 años ha disminuido del 13% al 9,2%. Una buena noticia que contrasta con el aumento del índice de obesidad, que ha pasado del 3% al 9,4%. Hoy, 188 millones de niños en el mundo, uno de cada 10, tiene obesidad. Esta supera al bajo peso en todas las regiones, excepto en África Subsahariana y Asia Meridional.

Varios países insulares del Pacífico son los que muestran el mayor índice de obesidad a nivel mundial entre niños de 5 a 19 años, con un 38% en Niue, un 37% en Islas Cook y un 33% en Nauru. Estos niveles tan altos se deben principalmente al abandono de las dietas tradicionales por otras con alimentos de alta densidad energética, baratos e importados.

En total, uno de cada cinco niños y adolescentes de entre 5 y 19 años padecen sobrepeso. Por regiones, América Latina y el Caribe, Oriente Medio y África del Norte y América del Norte se encuentran entre las tres con mayor prevalencia entre niños y adolescentes de 0 a 19 años. Según los datos más recientes, en el mundo hay 391 millones de niños y adolescentes con sobrepeso y, una amplia proporción de estos presenta obesidad, la fase crónica del sobrepeso que ya supone riesgos para la salud.

El sobrepeso y la obesidad crecen más rápido en los países de ingresos medios y bajos. Hoy en día, el 81% de los niños con sobrepeso de 5 a 19 años viven en estos territorios. Solo entre el 2000 y 2022, el número de niños con sobrepeso se cuadruplicó en los países de ingresos bajos. Afganistán, Bután, la República Democrática del Congo, Indonesia, Liberia, Sri Lanka, Maldivas, Pakistán y Vietnam son los países que han experimentado un aumento más pronunciado del sobrepeso.

El informe resalta que la responsabilidad a la hora de adoptar una dieta rica en ultraprocesados no es individual. “No son los niños y las niñas los que están fallando, ni son las familias, sino que hay unos entornos donde este tipo de productos están disponibles”, menciona Brero. Explica que estos ultraprocesados se encuentran en los espacios donde los niños juegan, viven y aprenden, son más baratos y la industria invierte en grandes campañas de marketing y de publicidad.

Solucion, Prevenir la obesidad en los comedores escolares:

Para mejorar los entornos alimentarios y reducir las tasas de obesidad y sobrepeso, Unicef recomienda establecer políticas que abarquen el etiquetado de alimentos, restricciones a la comercialización e impuestos y subvenciones a alimentos. Además, es necesario prohibir la venta de alimentos ultraprocesados y su publicidad en las escuelas, hacer frente a las injerencias de la industria de los procesados, desarrollar iniciativas con las familias y comunidades para que reclamen entornos alimentarios más saludables y mejorar el acceso de las familias vulnerables a una alimentación nutritiva.

«Si los niños que antes obtenían la mayoría de sus calorías de cereales no procesados, verdura, fruta, huevos o carne, ahora lo hacen de estos alimentos, eso contribuye a carencias de micronutrientes y desnutrición» Mauro Brero, asesor senior de nutrición en Unicef.

En estas tareas de prevención, los comedores escolares juegan un rol clave. Carmen Burbano, directora de Alimentación Escolar y Protección Social del Programa Mundial de Alimentos (PMA) explica que en América Latina, Asia y África se ha comenzado a trabajar para que estos programas sociales ―que han aumentado su cobertura en un 20% en los últimos cuatro años, según un informe también publicado este miércoles― promuevan mejores hábitos alimenticios y una relación sana con la comida. “Países como México, Chile, Argentina, Perú, Colombia y Brasil han reformado sus programas para atacar este problema”, asegura Burbano en una entrevista telefónica. Esto se consigue no solo al brindar menús saludables, sino al enseñar sobre nutrición en las clases. “Con huertas escolares, por ejemplo, se les habla a los niños de alimentos sanos y cómo prepararlos. Esto hace parte de una visión holística de lo que puede hacer el sistema educativo para enfrentar esta forma de malnutrición”.

El estudio Estado de la alimentación escolar en el mundo 2024, del PMA, ve una oportunidad para atacar este y otros problemas de malnutrición con el aumento de cobertura de comidas escolares, que ha crecido hasta en un 60% entre los niños de países de bajos ingresos. África, que sufre tanto la desnutrición como la obesidad y otros problemas de la vida sedentaria, ahora brinda alimentos en las escuelas a 20 millones de niños más que en 2022.

El aumento de la cobertura, hasta un total de 466 millones niños beneficiarios en todo el mundo, se ha conseguido gracias a la coordinación de la Coalición Global para la Alimentación Escolar, que asocia a 108 países, y a la financiación de los gobiernos, destaca el informe. “Una hipótesis”, dice Burbano, es que la pandemia fue un shock para las comunidades. Las escuelas cerraron, se suspendió el acceso a alimentos y, entonces, los gobiernos se dieron cuenta de lo valiosos que eran estos programas». La financiación global de comidas escolares se ha duplicado, pasando de 43.000 millones de dólares en 2020 a 84.000 millones en 2024 (de unos 36.600 millones de euros a 71.500 millones de euros).

No obstante, reconoce Burbano, aún hay una brecha por resolver: “Un 30% de los niños de países de bajos ingresos recibe comidas escolares; en comparación con el 80% de los niños de países de altos ingresos. Ahí es cuando necesitamos la ayuda internacional”. De momento, solo el 1% de los fondos para comedores escolares vienen de Ayuda Oficial al Desarrollo, según el documento del PMA. Aumentar esa participación en países de bajos ingresos permitiría impulsar la cobertura y, luego, entregar el relevo a los gobiernos, para que financien los proyectos con presupuestos nacionales y los hagan sostenibles.


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En el mundo hay más niños con sobrepeso que con bajo peso por primera vez en la historia: ¿cuál es la situación en América Latina?

Por primera vez, en el mundo hay más niños con obesidad que con bajo peso, según un amplio estudio realizado por la organización de Naciones Unidas para la infancia, Unicef.

El informe muestra que aproximadamente uno de cada diez niños de entre 5 y 19 años (unos 188 millones de niños y jóvenes) viven con obesidad.

La investigación se basó en datos de más de 190 países y concluyó que mientras la prevalencia de bajo peso entre los niños y adolescentes disminuyó desde el año 2000, las tasas de obesidad se triplicaron.

Los investigadores atribuyen este fenómeno al cambio de las dietas tradicionales a otras con una fuerte dependencia de alimentos ultraprocesados, relativamente baratos y ricos en calorías.

«Este dramático cambio en el panorama de la malnutrición pone en peligro la salud y el potencial futuro de los niños, las comunidades y las naciones», señala el informe.

Con sobrepeso y malnutridos

Cuando los expertos en salud solían referirse a los niños con malnutrición, se interpretaba como aquellos con bajo peso. Ya no es así.
El término malnutrición -que implica una alimentación nutricionalmente inadecuada- ahora también se refiere a la obesidad y su impacto en la salud y el desarrollo infantil.

Se considera que un niño tiene sobrepeso cuando su peso es significativamente superior al saludable para su edad, sexo y estatura.

La obesidad es una forma grave de sobrepeso y está relacionada con un mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer en etapas posteriores de la vida.

Se pensaba que la obesidad y el sobrepeso eran un problema de los países ricos pero, como muestra el informe, ahora también están presentes en los países más pobres.

«En muchos países, observamos la doble carga de la malnutrición: el retraso en el crecimiento y la obesidad», afirma Catherine Russell, directora ejecutiva de Unicef.

Durante la infancia, una buena nutrición, que incluye abundantes frutas, verduras y proteínas, desempeña un papel fundamental en el crecimiento, el desarrollo cognitivo y la salud mental.

Sin embargo, muchas dietas tradicionales están siendo reemplazadas por alimentos ultraprocesados, a menudo ricos en azúcar, almidón, sal, grasas no saludables y aditivos.

1 de cada 10 niños vive con obesidad

La malnutrición sigue siendo un problema importante en los menores de 5 años en muchos países de ingresos bajos y medios.

El informe de Unicef revela que desde el año 2000 la prevalencia de niños y adolescentes con bajo peso de entre 5 y 19 años disminuyó de casi el 13 % al 9,2%.

Sin embargo, las tasas de obesidad aumentaron del 3% al 9,4 %, lo que significa que casi 1 de cada 10 niños vive con obesidad.

El número de niños con sobrepeso, que incluye a los obesos, también aumentó, hasta el punto de que ahora uno de cada cinco niños en edad escolar y adolescentes tiene sobrepeso.

El estudio estima que esto representa aproximadamente 391 millones de niños en todo el mundo.

La obesidad supera actualmente al bajo peso en todas las regiones del mundo, excepto en África subsahariana y el sur de Asia.

Qué pasa en América Latina

América Latina es una de las tres regiones del mundo que registran el mayor índice de sobrepeso entre niños y adolescentes de 0 a 19 años. Las otras dos regiones son Medio Oriente y Norte de África y América del Norte.

América Latina también es una de las regiones que han tenido uno de los mayores incrementos en la prevalencia de sobrepeso desde el 2000.

Ese año, 34 millones de niños y adolescentes de 5 a 19 años en la región tenían sobrepeso y obesidad.

La cifra actual de niños con sobrepeso es de 56 millones:

  • 20 millones de niños de entre 5 y 9 años (39%)
  • 20 millones de niños de entre 10 y 14 años (20%)
  • 16 millones de adolescentes de entre 15 y 19 años (16%).

Y el incremento ha ocurrido en la mayoría de los países de la región (64%), los cuales muestran una prevalencia «muy alta» de sobrepeso en niños y adolescentes de 5 a 19 años.

Dentro de la región, sin embargo, la prevalencia de sobrepeso varía considerablemente de un país a otro: Guatemala tiene un 23% de niños y adolescentes con sobrepeso, mientras que en Chile son un 58%.

Aunque no se ofrecen los datos individuales de países, el informe destaca el caso de Chile que tiene una de las tasas más altas (27%) de niños y adolescentes con obesidad, mayor que la de Estados Unidos (21%) y la de Emiratos Árabes Unidos (21%).

El informe también encontró evidencia de que en los países de ingresos superiores en la región, como Brasil y México, los niños con sobrepeso y obesidad se concentran en hogares con un nivel socioeconómico más bajo, en áreas que son calificadas como «pantanos alimentarios», zonas urbanas con una alta densidad de establecimientos de comida rápida y poca disponibilidad de opciones de alimentos saludables.

«Una emergencia silenciosa»

Unicef advierte que el impacto en la salud y los costos económicos de no hacer nada para resolver el problema del sobrepeso y la obesidad son potencialmente «devastadores».

El informe estima que, para 2035, el impacto económico mundial del sobrepeso y la obesidad superará los US$4 billones anuales.

Menciona el caso de Perú, donde los costos vinculados con la obesidad en el futuro «podrían superar los US$210.000 millones anuales».

Pero también destaca el ejemplo de México. En este país, donde el 40% de las calorías diarias consumidas por los niños provienen de productos ultraprocesados, el gobierno prohibió recientemente la venta y distribución de alimentos altos en sal, azúcar y grasas en las escuelas públicas, beneficiando a más de 34 millones de estudiantes.

Entre las medidas que Unicef propone a los gobiernos están establecer políticas obligatorias sobre etiquetado, publicidad y fiscalidad de alimentos y prohibir la venta y promoción de comida chatarra en entornos escolares.

También pide ampliar los programas sociales que garanticen el acceso a dietas saludables.

«La obesidad infantil es una emergencia silenciosa que está creciendo ante nuestros ojos. Necesitamos transformar los entornos alimentarios de forma urgente para que todos los niños, sin importar dónde vivan, tengan acceso a alimentos nutritivos y asequibles», declaró Catherine Russell.

Tomado:https://www.bbc.com/mundo/articles/cly0edg8eeyo