El gobierno federal de México ha dado un paso importante en la lucha contra la obesidad al anunciar una regulación que restringirá la publicidad de comida chatarra en televisión, plataformas de streaming y cines. Según el anteproyecto de Cofepris, los productos con altos niveles de azúcares, grasas o sodio solo podrán anunciarse fuera del horario estelar y requerirán un permiso especial para su difusión.
La medida busca reducir la exposición de niños y jóvenes a mensajes que promueven el consumo de alimentos ultraprocesados. Por ello, los anuncios solo podrán transmitirse entre las 00:00 y las 18:59 horas, o de las 22:01 a las 23:59, evitando el periodo de mayor audiencia familiar. Las restricciones también aplicarán en plataformas digitales como Netflix, YouTube o Amazon Prime, así como en las salas de cine.
Esta propuesta surge en un contexto preocupante: más de un tercio de los niños y adolescentes mexicanos tienen sobrepeso u obesidad, según datos oficiales. Para muchos especialistas en salud pública, limitar la publicidad es clave para frenar este problema. Organizaciones como El Poder del Consumidor han celebrado la iniciativa, señalando que estos anuncios influyen fuertemente en los hábitos alimenticios de los más vulnerables.
Sin embargo, parte de la industria alimentaria y publicitaria ha manifestado su inconformidad. Algunas empresas argumentan que la regulación podría generar pérdidas económicas importantes y añadir trámites complicados para obtener permisos de difusión, lo que podría derivar en disputas legales.
La medida se suma a otras políticas implementadas en México en los últimos años, como el etiquetado frontal de advertencia, la prohibición de vender ultraprocesados en escuelas y las restricciones previas a la publicidad infantil. En conjunto, forman parte de la estrategia “Vive Saludable, Vive Feliz”, cuyo objetivo es transformar los entornos alimentarios del país.
El anteproyecto aún está en revisión y abierto a comentarios de la ciudadanía y la industria. Si se aprueba, las empresas deberán adaptar sus estrategias de marketing, lo que podría cambiar la manera en que se promocionan los alimentos en México. Mientras tanto, el debate entre la protección de la salud pública y los posibles impactos económicos continúa en el centro de la discusión.


