El tinto de verano es de las bebidas estrellas cada temporada veraniega. ¿Dónde surgió? ¿Por qué se consume en verano?
Este cóctel típicamente veraniego se trata de una mezcla de vino tinto de mesa con gaseosa o refresco de limón, a la que se añade una rodaja del cítrico. A diferencia del vino tinto, que se suele servir a temperatura ambiente (entre 14 y 18ºC), el tinto de verano se toma frío, con varias piedras de hielo. Lo bueno de esta bebida veraniega es que es rica en vitaminas y en polifenoles, que ayudan a reducir el efecto de los radicales libres y la incidencia de enfermedades cardiovasculares. Pero, por supuesto, al llevar alcohol no hay que abusar de su consumo.
¿Cómo surgió el tinto de verano?
En el primer tercio del siglo XX existía en Córdoba una popular venta ubicada en un punto de la carretera del Brillante situado frente al camino que llevaba al Cañito Bazán, hoy conocido como Avenida de la Arruzafa y que se encuentra en el distrito noroeste, a la que acudían famosos guitarristas y cantaores y en la que también había una escuela taurina. Se llamaba la Venta de Vargas por el nombre de su dueño, Antonio Vargas del Moral, y a ella acudían en las cálidas tardes y noches del verano los cordobeses a refrescarse con un vaso de vino tinto con gaseosa, que pronto empezó a conocerse por el nombre de la venta: «¡Vámonos al Brillante a tomar un vargas!». También, el origen del nombre Vargas pudiera provenir de la petición de un Valdepeñas con un refresco de gaseosa, lo que acortando daría Val-gas, y por derivación la ele ha pasado a ser erre convirtiéndose el término en Vargas.
Sin embargo, los orígenes del tinto de verano no están claros, como suele suceder con los platos populares. La historia que más se menciona es la que sitúa su nacimiento en Córdoba, en concreto en la Venta de Vargas, situada en la carretera de El Brillante. Una venta es lo que ahora se conocería como ‘bar de carretera’ o ‘zona de servicio’. Eran establecimientos o edificios de arquitectura básica donde los viajeros podían parar a comer y aparcar sus vehículos, antiguamente carruajes de caballos, con el paso del tiempo llegaron los coches.
