Alerta sobre los alimentos ultraprocesados: estas son las enfermedades asociadas

Un nuevo análisis internacional publicado en la revista The Lancet vuelve a encender las alarmas sobre los alimentos ultraprocesados. El estudio, elaborado por 43 expertos de varios países, concluye que el consumo de estos productos representa una amenaza global para la salud y lo vincula con un mayor riesgo de enfermedades crónicas como obesidad, diabetes, algunos tipos de cáncer y trastornos de salud mental.

Los investigadores revisaron 104 estudios de seguimiento y en 92 de ellos encontraron que quienes consumían más ultraprocesados tenían más probabilidades de desarrollar al menos una enfermedad crónica. Estos productos ya representan más de la mitad de las calorías en países como Estados Unidos o Reino Unido y están desplazando a los alimentos frescos o mínimamente procesados en gran parte del mundo.

Un gran estudio publicado en 2024 en The BMJ, que analizó casi 10 millones de personas, reforzó estos hallazgos. Según este trabajo, el consumo elevado de ultraprocesados se asocia con un 50% más de riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular, un 12% más de riesgo de diabetes tipo 2, un 21% más de mortalidad por cualquier causa y un 48-53% más de ansiedad y otros trastornos mentales comunes.

Los alimentos ultraprocesados, según la clasificación NOVA, son formulaciones industriales hechas con ingredientes refinados como harinas, azúcares, aceites y proteínas aisladas, además de numerosos aditivos. En esta categoría entran refrescos azucarados, bollería industrial, galletas, snacks, cereales de desayuno azucarados, embutidos muy transformados, platos listos para calentar y pizzas o postres industriales. Suelen tener mucho azúcar, grasas de baja calidad y muy poca fibra y micronutrientes.

Algunas investigaciones muestran que quienes siguen una dieta rica en ultraprocesados consumen unas 500 calorías más al día que quienes comen alimentos poco procesados, lo que favorece el aumento de peso y el deterioro de marcadores metabólicos en pocas semanas. Además, los datos apuntan a un mayor riesgo de ciertos cánceres, sobre todo colorrectal y de mama, de enfermedades digestivas e inflamatorias, y de problemas de salud mental como ansiedad, depresión, declive cognitivo más rápido y mayor riesgo de demencia en personas mayores.

La evidencia deja claro que el exceso de ultraprocesados puede afectar gravemente a la salud, y resalta la importancia de priorizar alimentos frescos y mínimamente procesados en la dieta diaria.

Fuente: https://www.larazon.es/salud/nuevo-estudio-alerta-alimentos-ultraprocesados-enfermedades-relacionadas-p7m_20251119691dfbc1eba8bc0ece098af3.html

El Gobierno avanza hacia menús más saludables en hospitales y residencias

El Gobierno ha anunciado una nueva medida destinada a mejorar la calidad nutricional de los menús infantiles en los hospitales españoles. Según ha explicado el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, el próximo real decreto sobre alimentación saludable en hospitales y residencias de mayores incluirá la retirada de alimentos ultraprocesados de los menús dirigidos a niños y adolescentes ingresados. Esta regulación también afectará a las cafeterías y comedores de acceso público situados en dichos centros, especialmente a sus secciones de menús infantiles.

La iniciativa sigue la línea del Real Decreto de Comedores Escolares aprobado el pasado abril, que estableció límites estrictos al consumo de platos precocinados —como rebozados, croquetas o pizzas— y prohibió la bollería industrial y las bebidas azucaradas en centros educativos. El objetivo, tanto en colegios como ahora en hospitales y residencias, es alinearse con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).

Desde el Ministerio insisten en que la nueva normativa no prohibirá categorías completas de alimentos, sino que impondrá límites específicos a los nutrientes que no deberían estar presentes en exceso. Esto permitirá que productos reformulados o con un mejor perfil nutricional puedan seguir ofreciéndose. Según explican fuentes oficiales, esta estrategia pretende incentivar a la industria alimentaria a desarrollar alternativas más saludables.

La medida se enmarca en un contexto preocupante: el consumo de ultraprocesados en España se ha triplicado en las últimas dos décadas, pasando del 11% al 32%. Los estudios científicos han señalado reiteradamente que el abuso de estos productos está asociado a un mayor riesgo de obesidad infantil, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares e incluso mortalidad prematura. En palabras del ministro Bustinduy, «el consumo creciente de alimentos ultraprocesados representa una amenaza sistemática para la salud pública, la equidad y la sostenibilidad ambiental».

Aunque el real decreto aún se encuentra en fase de elaboración, los ministerios de Sanidad y Derechos Sociales han adelantado que la apuesta será clara: más legumbres, más verduras y más pescado como base de la alimentación en hospitales y residencias. Con esta orientación, el Gobierno busca no solo mejorar la recuperación y el bienestar de los pacientes, sino también promover hábitos alimenticios más saludables desde edades tempranas.

Fuente: https://www.abc.es/sociedad/gobierno-prohibira-alimentos-ultraprocesados-menus-infantiles-hospitales-20251126115303-nt.html

Investigadores de la UMH identifican factores predictores del consumo de alimentos ultraprocesados en niños y niñas españoles de 4 años

La UMH alterta sobre el consumo de ultraprocesados en la infancia.

Un estudio de la Unidad de Epidemiología de la Nutrición de la UMH, publicado en la revista Appetite, revela que los niños y niñas de 4 años en España consumen de media 414,6 gramos diarios de alimentos ultraprocesados, lo que representa aproximadamente el 33 % de su ingesta total.

Datos clave del estudio:

Para comprobar este hecho se ha realizado una muestra con 1.736 parejas y sus hijos, que son participantes del estudio de cohorte INMA (Infancia y Medio Ambiente).

Investigadores principales de este proyecto son Jesús Vioque, Laura M. Compañ y Sandra González.

Y sus instituciones implicadas son la UMH, el Instituto de Investigación Sanitaria y la Biomédica de Alicante, CIBERESP.

Algunos tipos de ultraprocesados más consumidos son:

– Lácteos ultraprocesados: 44,3 %

– Bebidas azucaradas y zumos industriales: 17,8 %

– Dulces y repostería industrial: 16,5 %

– Factores predictores del consumo

– Mayor exposición a televisión (+1,5 h/día) → mayor consumo.

– Madres con alta ingesta de ultraprocesados durante el embarazo → hijos con mayor consumo.

– Madres de 30 años o más → hijos con menor consumo.

Este estudio nos esta aportando una evidencia sólida sobre los factores que influyen en el consumo de alimentos ultraprocesados en la infancia, y refuerza la clara necesidad de políticas más severas para la prevención en salud pública y así poder hacer un cambio importante en la alimentación para que reduzcan los factores de riesgo los cuales son modificables desde etapas tempranas de la vida.

Más información en:

Investigadores de la UMH identifican factores predictores del consumo de alimentos ultraprocesados en niños y niñas españoles de 4 años | Radio Elche | Cadena SER

https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2025/09/25/investigadores-de-la-umh-identifican-factores-predictores-del-consumo-de-alimentos-ultraprocesados-en-ninos-y-ninas-espanoles-de-4-anos-radio-elche

El tabaco, el alcohol, los alimentos procesados y los combustibles fósiles «matan a 2,7 millones al año en Europa»

Informe de la Organización Mundial de la Salud pide a los gobiernos que impongan una regulación más estricta de los productos perjudiciales para la salud.

El tabaco, el alcohol, los alimentos ultra procesados (UPF) y los combustibles fósiles matan a 2,7 millones de personas al año en Europa, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha pedido a los gobiernos que impongan una regulación más estricta de los productos dañinos para la salud. En un informe innovador, la OMS dijo que las industrias poderosas estaban impulsando la mala salud y la muerte prematura mediante el uso de marketing «engañoso» e interfiriendo en los esfuerzos de los gobiernos para prevenir enfermedades mortales como el cáncer, las enfermedades cardíacas y la diabetes.

El nuevo informe calcula que el tabaco, los combustibles fósiles, los UPF y el alcohol son responsables de más de 7.400 muertes cada día en los 53 estados de Europa. En general, las cuatro industrias causan aproximadamente 2,7 millones de muertes anuales en Europa, aproximadamente una cuarta parte (24,5%) de toda la mortalidad.

Los hallazgos de la agencia de salud de la ONU equivalen a un ataque sin precedentes contra el enorme daño que las grandes corporaciones y sus productos están infligiendo a la salud humana. El informe describe cómo la «gran industria» utiliza métodos abiertos y encubiertos para aumentar sus ganancias al retrasar y descarrilar las políticas para mejorar la salud de la población. «Un pequeño número de empresas transnacionales… ejercen un poder significativo sobre los contextos políticos y legales en los que operan, y obstruyen las regulaciones de interés público que podrían afectar sus márgenes de ganancia», dijo la OMS.El Dr. Hans Henri P. Kluge, director regional de la OMS para Europa, dijo: «Las tácticas de la industria incluyen la explotación de personas vulnerables a través de estrategias de marketing dirigidas, engañando a los consumidores y haciendo afirmaciones falsas sobre los beneficios de sus productos o sus credenciales ambientales».

Las tácticas desplegadas por las «principales industrias comerciales» están socavando las medidas para reducir el tabaquismo, el consumo de alcohol y la obesidad, que son las principales causas de mala salud evitable.Las cifras siguen a una investigación de 2023 que encontró que el alcohol, el tabaco, los alimentos y bebidas procesados y los combustibles fósiles causaron 19 millones de muertes al año en todo el mundo, o el 34% de todas las muertes.El análisis de la OMS muestra que todos los países europeos están lejos de cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU de detener el aumento de la obesidad o reducir el tabaquismo entre los mayores de 15 años en un 30%. Los 53 países entre ellos consumen más alcohol que cualquier otra región a nivel mundial.

A pesar de los riesgos para la salud, solo una minoría de países europeos ha prohibido fumar en lugares públicos, mientras que los esfuerzos para hacer que los productos nocivos sean menos atractivos a través del empaquetado genérico, los impuestos al alcohol y el etiquetado de los alimentos tampoco se implementaron ampliamente, señaló el informe.»Con la notable excepción de las leyes de comercialización del tabaco que se han adoptado en muchos países, los esfuerzos globales para regular la comercialización dañina han sido, en el mejor de los casos, decepcionantes», concluye el informe.

«Si bien existen medidas legales que regulan la comercialización del alcohol y los alimentos poco saludables en varios países de la región europea de la OMS y en todo el mundo, a menudo tienen un alcance limitado, se centran en medios o entornos específicos, ciertos grupos de población o técnicas de comercialización específicas y, por lo tanto, confieren una protección insuficiente».La OMS estima que el tabaco representa más de 1 millón de muertes al año, el 10% de todas las muertes en Europa. Casi 600.000 [578.908] muertes son causadas cada año por los combustibles fósiles (5% de todas las muertes), mientras que el alcohol causa más de 400.000 muertes al año [426.857].

Y más de 350,000 personas mueren cada año por consumir demasiada carne procesada, bebidas azucaradas y alimentos grasos y salados. Al presentar el informe, Frank Vandenbroucke, viceprimer ministro belga, dijo: «Durante demasiado tiempo hemos considerado que los factores de riesgo están relacionados principalmente con las elecciones individuales. Necesitamos replantear el problema como un problema sistémico, donde la política tiene que contrarrestar los ‘entornos de hiperconsumo’, restringir el marketing y detener la interferencia en la formulación de políticas».

El informe insta a los gobiernos de toda Europa a imponer una regulación mucho más estricta sobre cómo se comercializan los productos perjudiciales para la salud, introducir restricciones a las prácticas monopolísticas y al cabildeo, y garantizar que los acuerdos comerciales y las leyes económicas prioricen la salud pública.El Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer instó a las personas a seguir una dieta basada en plantas con más frecuencia y limitar su consumo de alcohol para reducir el riesgo de contraer la enfermedad.

«Nuestra evidencia muestra que comer una variedad de alimentos de origen vegetal, así como cereales integrales, frutas y legumbres, y limitar el consumo de alcohol, son formas efectivas de reducir el riesgo de cáncer», dijo Kendra Chow, gerente de políticas y asuntos públicos.El Dr. Kawther Hashem, profesor de nutrición de salud pública en la Universidad Queen Mary de Londres y líder de campaña en Action on Sugar, dijo que el próximo gobierno del Reino Unido después de las elecciones generales del 4 de julio debería obligar a los fabricantes de alimentos y bebidas a reformular sus productos.

En respuesta al estudio, Rebeca Fernández, directora de seguridad alimentaria, investigación e innovación de FoodDrinkEurope, que representa a la industria europea de alimentos y bebidas, dijo: «Conectar el consumo de alimentos procesados con las industrias del tabaco y los combustibles fósiles es irresponsable y escandalosamente engañoso. Todos necesitamos alimentos, y todos necesitamos alimentos procesados.»

Desafortunadamente, el informe de la OMS no reconoce que no existe una definición acordada de lo que son los alimentos ultraprocesados, y mucho menos su impacto en la salud». Ulrich Adam, director general de spiritsEurope, que representa a la industria de las bebidas espirituosas en Europa, también cuestionó la metodología de la OMS, que, según él, «socava» su credibilidad. Agregó: «Si bien queda más por hacer para abordar el uso nocivo del alcohol en Europa, el consumo de alcohol ha disminuido en un 10% desde 2010, y las muertes relacionadas con el alcohol han disminuido en más del 30% durante el mismo período».

Nathalie Darge, directora general de Tobacco Europe, que representa a los tres mayores fabricantes de tabaco, dijo: «Tobacco Europe y sus miembros se comprometen a reducir el impacto del tabaquismo en la salud en Europa invirtiendo en nuevos productos de tabaco y nicotina innovadores y potencialmente menos dañinos para ayudar a los fumadores adultos que están considerando cambiar sus patrones de consumo.» Esta es una oportunidad única para limitar el daño asociado con el tabaquismo y contribuir a los objetivos del plan europeo de lucha contra el cáncer».

tomado de: https://www.notiulti.com/el-tabaco-el-alcohol-los-alimentos-procesados-y-los-combustibles-fosiles-causan-27-millones-de-muertes-al-ano-en-europa-segun-la-oms-the-irish-times/

Un estudio concluye que la generación X es adicta a los ultraprocesados

¿Pueden los ultraprocesados llegar a crear adicción? A decir de un estudio realizado en Estados Unidos, la respuesta a esta pregunta es que sí.

El trabajo, llevado a cabo por un equipo de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, concluye que la adicción a los alimentos ultraprocesados ​​parece ser prevalente entre los adultos mayores en este país, y se da especialmente entre las mujeres que se encontraban en la adolescencia y la adultez temprana cuando la calidad nutricional del suministro de alimentos en ese país empeoró, allá por los año 80. Además, los patrones adictivos de consumo de alimentos ultraprocesados ​​parecen estar asociados con un deterioro de la salud física, mental y social.

El estudio se ha publicado en la revista científica «Addiction», muestra que el 21% de las mujeres y el 10% de los hombres de la Generación X, y el final de la generación del Baby Boom -ahora en sus 50 años y principios de los 60 años-, presentan signos de adicción a este tipo de alimentos.

Estas cifras son considerablemente más altas que las observadas en generaciones anteriores. Entre las personas de 65 a 80 años, solo el 12% de las mujeres y el 4% de los hombres cumplen con los criterios de adicción.

Los alimentos ultraprocesados -los producidos industrialmente que suelen contener niveles anormalmente elevados de carbohidratos refinados o grasas añadidas- se generalizaron en el sector alimentario estadounidense en la década de 1980 y han proliferado desde entonces. Se ha demostrado que estos desencadenan una respuesta similar a la adicción. Este estudio examina la prevalencia de la adicción a los alimentos ultraprocesados en adultos mayores estadounidenses y su asociación con diversos aspectos de la salud.

La muestra incluyó 2.038 adultos mayores con una edad media de 63,6 años(49,4% de 50 a 64 años y 50,6% de 65 a 80 años), a los que se encuestó en julio de 2022, de manera transversal en línea y telefónica utilizando la Encuesta Nacional sobre Envejecimiento Saludable de la Universidad de Michigan. Los análisis estratificados por género examinaron la asociación entre el UPFA y las percepciones de la salud física y mental, así como el aislamiento social.

https://www.larazon.es/salud/generacion-adicta-ultraprocesados_2025100768e531c8e81f4179693b0d51.html

Cómo distinguir entre alimentos procesados saludables y ultraprocesados perjudiciales

En los últimos años, el debate sobre los alimentos procesados ha crecido. Muchos piensan que lo único sano es lo “fresco”, y que todo lo demás es dañino. Pero esta visión es simplista: no todo lo procesado es malo.

Procesar un alimento no significa automáticamente que sea insano. Cocinar, congelar, fermentar o pasteurizar son formas de procesamiento que usamos a diario y que, en muchos casos, mejoran la conservación y la seguridad de los alimentos.

¿Cómo saber qué alimentos evitar?

Para aclarar este tema, muchos han sido los organismos que han intentado hacer algún tipo de clasificación de alimentos desde finales de los 2000. Actualmente, la herramienta más utilizada por organizaciones como la OMS o la FAO es el sistema NOVA. Fue creado por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Sao Paulo en el 2010. Este sistema agrupa los alimentos según su nivel de procesamiento, más que por su contenido de nutrientes (como se hacía hasta entonces):

Grupo 1: Alimentos sin procesar o mínimamente procesados

Incluye productos como frutas, verduras, legumbres secas, arroz, carne fresca, pescado o leche sin azúcar. Pueden estar congelados, pelados o pasteurizados, pero siguen siendo prácticamente naturales.

Grupo 2: Ingredientes culinarios procesados

Aquí entran productos como el aceite, la sal, el azúcar o el vinagre. Se extraen de alimentos naturales y se usan para cocinar, pero no deben consumirse solos.

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Grupo 3: Alimentos procesados

Son alimentos a los que se les ha añadido ingredientes del grupo 2 para conservarlos o darles más sabor, como el pan artesanal, las conservas de pescado o las verduras en salmuera.

Alimentos procesados: qué son, características, tipos, ventajas y ...

Grupo 4: Ultraprocesados

Son productos industriales con muchos ingredientes, incluyendo aditivos, azúcares, grasas refinadas y potenciadores del sabor. Algunos ejemplos: refrescos, bollería industrial, snacks, cereales azucarados, productos congelados listos para calentar, etc. Suelen tener poca o ninguna presencia de alimentos frescos.

Claves para diferenciar entre los alimentos procesados y ...

¿Qué deberíamos comer más (y menos)?

Según esta clasificación, lo ideal es basar nuestra dieta en alimentos del grupo 1, usar ingredientes del grupo 2 con moderación, y evitar o reducir al mínimo los del grupo 4.

La clave está en priorizar alimentos reales y preparar nuestras propias comidas siempre que sea posible. No se trata de demonizar todo lo que viene envasado, sino de saber diferenciar entre un bote de garbanzos cocidos (grupo 3, perfectamente saludable) y unas patatas fritas de bolsa (grupo 4, ultraprocesado con bajo valor nutricional).

https://elpais.com/gastronomia/el-comidista/2018/07/17/articulo/1531844078_798176.html#?rel=lom

¿Cuál es el mejor pan? Lo que deberías saber antes de elegir tu próxima barra

Con tantas opciones en las panaderías y supermercados, elegir un pan que sea realmente saludable puede parecer más complicado de lo que debería. ¿Pan blanco, integral, con semillas, artesanal, de masa madre? ¿Hay uno que realmente sea «el mejor»?

Pan de supermercado: cómodo, pero con truco

Gran parte del pan que encontramos hoy en día se elabora mediante el método Chorleywood, una técnica desarrollada en el Reino Unido en los años 50 que permite fabricar grandes cantidades de pan en poco tiempo. Para lograrlo, se añaden ingredientes como emulsionantes, levaduras extra, grasas y enzimas.

Este tipo de pan tiene dos ventajas claras: es barato y dura más. Sin embargo, también suele clasificarse como ultraprocesado debido a la cantidad de aditivos que contiene, muchos de los cuales no tendrías en tu cocina. Y, como se sabe, una dieta alta en alimentos ultraprocesados se asocia con diversos problemas de salud.

Masa madre: tradición y beneficios reales

En el otro extremo está el pan de masa madre. Su elaboración es lenta y natural, utilizando solo harina, agua, sal y una mezcla fermentada de bacterias y levaduras naturales. Puede tardar más de un día en estar listo, pero este tiempo extra tiene recompensa.

La fermentación prolongada no solo mejora el sabor, sino que también lo hace más digestivo, reduce el impacto en los niveles de azúcar en sangre y favorece la salud intestinal. Además, suele generar una mayor sensación de saciedad.

Eso sí, hacerlo en casa requiere tiempo y práctica, y comprarlo ya hecho puede resultar más caro.

El pan integral: un equilibrio accesible

El pan integral es una de las mejores opciones para quienes buscan un equilibrio entre salud, sabor y practicidad. A diferencia del pan blanco, conserva todas las partes del grano, incluyendo el salvado y el germen, que son ricos en fibra, vitaminas y minerales.

Incluir pan integral en la dieta puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, mejorar la digestión y mantener un peso saludable. Sin embargo, hay que tener cuidado: no todos los panes oscuros o «con semillas» son realmente integrales. Leer la etiqueta es clave.

¿Qué pasa con el pan blanco?

Sigue siendo el más consumido, pero es también el que menos nutrientes ofrece. Aun así, investigadores están trabajando en versiones más saludables, enriquecidas con legumbres y cereales antiguos, que mantendrían el sabor del pan blanco con un mejor perfil nutricional. Por ahora, no están disponibles comercialmente, pero podrían ser una buena alternativa en el futuro.

En resumen , fíjate en las etiquetas y si te encuentras más de cinco ingredientes , las probabilidades de que esa barra sea un alimento ultraprocesado son muy altas

¿Los alimentos ultraprocesados pueden provocar adicción en algunas personas?

Un estudio de investigadores de los Estados Unidos reveló que uno de cada cinco adultos cumple criterios de adicción a ciertos productos, como gaseosas azucaradas o comidas rápidas.

En el campo de la ciencia de la nutrición, hay investigadores que argumentan que los alimentos ultraprocesados, como las golosinas, snacks, comidas rápidas o bebidas azucaradas, pueden generar una verdadera adicción. Aunque el debate no está cerrado y persisten posturas encontradas, investigadores de la Universidad de Michigan, Estados Unidos, publicaron datos que respaldan la existencia real de esa adicción en la población adulta.

El estudio partió de la preocupación creciente sobre la adicción a productos ultraprocesados en adultos mayores. Muchas personas dudaban si de verdad existía esta adicción o solo era una moda o exageración.

Revelaron que una de cada cinco mujeres y uno de cada diez hombres de mediana edad cumple criterios clínicos de adicción a los ultraprocesados.

Cómo hicieron el estudio

Los investigadores de la Universidad de Michigan convocaron a 2.000 adultos estadounidenses entre 50 y 80 años. Se utilizó una escala clínica llamada «mYFAS 2.0″ para medir las características de adicción a productos ultraprocesados. Esta escala examina si la persona siente deseos muy intensos por ciertos alimentos, fracasa cuando intenta dejar de consumirlos y si esto le afecta en su vida diaria.

Los resultados mostraron que el 21% de las mujeres y el 10% de los hombres de 50 a 64 años cumplen criterios de adicción. Entre quienes tienen 65 a 80 años, la cifra baja al 12% en mujeres y 4% en hombres. La salud mental incide de manera relevante: hombres con problemas emocionales tienen cuatro veces más probabilidades de adicción. En mujeres, esa cifra es casi tres veces mayor.

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Veganismo industrial: ¿ética alimentaria o negocio camuflado?

El auge del veganismo ha dejado de ser un fenómeno marginal para convertirse en una tendencia de consumo masivo. Lo que comenzó como un movimiento ético, basado en el respeto a los animales y al medio ambiente, se ha transformado en una oportunidad de mercado para grandes empresas y fondos de inversión. La paradoja es evidente: productos que promueven el rechazo a la explotación animal se venden en las mismas plataformas que lucran con ella.

En este contexto, los ultraprocesados veganos —hamburguesas vegetales, nuggets, quesos sin leche, dulces “plant-based”— proliferan como símbolos de una alimentación consciente. Sin embargo, su parecido con los alimentos de origen animal no responde a un compromiso ético, sino a una estrategia de mercado: reproducir lo familiar, aunque se renuncie al fondo del mensaje.

Mientras las nuevas generaciones exploran una alimentación más responsable, la industria responde con propuestas rápidas, empaquetadas y muy alejadas del recetario vegetal tradicional. En lugar de promover el consumo de legumbres, verduras frescas o semillas antiguas, se impone la lógica del supermercado: más envase, más marketing, más producto.

El problema no es el veganismo en sí, sino la forma en que se está mercantilizando. Las marcas que impulsan esta oferta “verde” muchas veces operan dentro de sistemas que contradicen los valores que dicen defender. Venden compasión, pero producen beneficio. Y el resultado es un ecosistema alimentario donde las hamburguesas veganas conviven con las de carne en la misma cadena de comida rápida, como si fueran equivalentes éticas.

En lugar de fortalecer una cultura alimentaria coherente y sostenible, estamos asistiendo a una versión light del activismo, diluida por las reglas del mercado. Una oportunidad para repensar lo que comemos se convierte, una vez más, en una etiqueta más en el carrito de la compra.

La obesidad supera al bajo peso como forma de malnutrición entre niños y adolescentes, según Unicef. Los comedores escolares pueden ser una solución.

Un nuevo informe alerta del rápido aumento de la prevalencia de sobrepeso entre los niños y adolescentes de 5 a 19 años de países de ingresos bajos. Los ingresos bajos y medios provocan la compra de dietas ricas en ultra procesados, siendo estos la punta de lanza de este incremento. Hace un año, un estudio de The Lancet había advertido de que este ya era el principal problema de malnutrición entre adultos y niños a nivel global. Los comedores escolares, que han aumentado su cobertura, son una herramienta clave de prevención.

El problema:

Ejecutiva de Unicef, Catherine Russell, que alertó de que la obesidad es un problema “cada vez más alarmante” que puede acarrear consecuencias para la salud y al desarrollo de la infancia.

“Los alimentos ultraprocesados están desplazando cada vez más el consumo de fruta, verdura y proteínas, en un periodo de la vida en el que la nutrición es esencial para el crecimiento, el desarrollo cognitivo y la salud mental”, incidió.

La investigación Alimentando el negocio: cómo los entornos alimentarios ponen en peligro el bienestar de la infancia se basa en datos de más de 190 países y desvela que, desde el inicio de siglo, la prevalencia del bajo peso en niños de 5 a 19 años ha disminuido del 13% al 9,2%. Una buena noticia que contrasta con el aumento del índice de obesidad, que ha pasado del 3% al 9,4%. Hoy, 188 millones de niños en el mundo, uno de cada 10, tiene obesidad. Esta supera al bajo peso en todas las regiones, excepto en África Subsahariana y Asia Meridional.

Varios países insulares del Pacífico son los que muestran el mayor índice de obesidad a nivel mundial entre niños de 5 a 19 años, con un 38% en Niue, un 37% en Islas Cook y un 33% en Nauru. Estos niveles tan altos se deben principalmente al abandono de las dietas tradicionales por otras con alimentos de alta densidad energética, baratos e importados.

En total, uno de cada cinco niños y adolescentes de entre 5 y 19 años padecen sobrepeso. Por regiones, América Latina y el Caribe, Oriente Medio y África del Norte y América del Norte se encuentran entre las tres con mayor prevalencia entre niños y adolescentes de 0 a 19 años. Según los datos más recientes, en el mundo hay 391 millones de niños y adolescentes con sobrepeso y, una amplia proporción de estos presenta obesidad, la fase crónica del sobrepeso que ya supone riesgos para la salud.

El sobrepeso y la obesidad crecen más rápido en los países de ingresos medios y bajos. Hoy en día, el 81% de los niños con sobrepeso de 5 a 19 años viven en estos territorios. Solo entre el 2000 y 2022, el número de niños con sobrepeso se cuadruplicó en los países de ingresos bajos. Afganistán, Bután, la República Democrática del Congo, Indonesia, Liberia, Sri Lanka, Maldivas, Pakistán y Vietnam son los países que han experimentado un aumento más pronunciado del sobrepeso.

El informe resalta que la responsabilidad a la hora de adoptar una dieta rica en ultraprocesados no es individual. “No son los niños y las niñas los que están fallando, ni son las familias, sino que hay unos entornos donde este tipo de productos están disponibles”, menciona Brero. Explica que estos ultraprocesados se encuentran en los espacios donde los niños juegan, viven y aprenden, son más baratos y la industria invierte en grandes campañas de marketing y de publicidad.

Solucion, Prevenir la obesidad en los comedores escolares:

Para mejorar los entornos alimentarios y reducir las tasas de obesidad y sobrepeso, Unicef recomienda establecer políticas que abarquen el etiquetado de alimentos, restricciones a la comercialización e impuestos y subvenciones a alimentos. Además, es necesario prohibir la venta de alimentos ultraprocesados y su publicidad en las escuelas, hacer frente a las injerencias de la industria de los procesados, desarrollar iniciativas con las familias y comunidades para que reclamen entornos alimentarios más saludables y mejorar el acceso de las familias vulnerables a una alimentación nutritiva.

«Si los niños que antes obtenían la mayoría de sus calorías de cereales no procesados, verdura, fruta, huevos o carne, ahora lo hacen de estos alimentos, eso contribuye a carencias de micronutrientes y desnutrición» Mauro Brero, asesor senior de nutrición en Unicef.

En estas tareas de prevención, los comedores escolares juegan un rol clave. Carmen Burbano, directora de Alimentación Escolar y Protección Social del Programa Mundial de Alimentos (PMA) explica que en América Latina, Asia y África se ha comenzado a trabajar para que estos programas sociales ―que han aumentado su cobertura en un 20% en los últimos cuatro años, según un informe también publicado este miércoles― promuevan mejores hábitos alimenticios y una relación sana con la comida. “Países como México, Chile, Argentina, Perú, Colombia y Brasil han reformado sus programas para atacar este problema”, asegura Burbano en una entrevista telefónica. Esto se consigue no solo al brindar menús saludables, sino al enseñar sobre nutrición en las clases. “Con huertas escolares, por ejemplo, se les habla a los niños de alimentos sanos y cómo prepararlos. Esto hace parte de una visión holística de lo que puede hacer el sistema educativo para enfrentar esta forma de malnutrición”.

El estudio Estado de la alimentación escolar en el mundo 2024, del PMA, ve una oportunidad para atacar este y otros problemas de malnutrición con el aumento de cobertura de comidas escolares, que ha crecido hasta en un 60% entre los niños de países de bajos ingresos. África, que sufre tanto la desnutrición como la obesidad y otros problemas de la vida sedentaria, ahora brinda alimentos en las escuelas a 20 millones de niños más que en 2022.

El aumento de la cobertura, hasta un total de 466 millones niños beneficiarios en todo el mundo, se ha conseguido gracias a la coordinación de la Coalición Global para la Alimentación Escolar, que asocia a 108 países, y a la financiación de los gobiernos, destaca el informe. “Una hipótesis”, dice Burbano, es que la pandemia fue un shock para las comunidades. Las escuelas cerraron, se suspendió el acceso a alimentos y, entonces, los gobiernos se dieron cuenta de lo valiosos que eran estos programas». La financiación global de comidas escolares se ha duplicado, pasando de 43.000 millones de dólares en 2020 a 84.000 millones en 2024 (de unos 36.600 millones de euros a 71.500 millones de euros).

No obstante, reconoce Burbano, aún hay una brecha por resolver: “Un 30% de los niños de países de bajos ingresos recibe comidas escolares; en comparación con el 80% de los niños de países de altos ingresos. Ahí es cuando necesitamos la ayuda internacional”. De momento, solo el 1% de los fondos para comedores escolares vienen de Ayuda Oficial al Desarrollo, según el documento del PMA. Aumentar esa participación en países de bajos ingresos permitiría impulsar la cobertura y, luego, entregar el relevo a los gobiernos, para que financien los proyectos con presupuestos nacionales y los hagan sostenibles.


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