Un estudio demuestra que aumentar la variedad de alimentos en la dieta puede alargar la vida

¿Puede la variedad en la dieta alargar la vida? La ciencia dice que sí

Un estudio español publicado en Science of the Total Environment revela que aumentar la biodiversidad alimentaria —es decir, consumir más especies distintas de alimentos— puede reducir significativamente el riesgo de mortalidad y mejorar la salud general.

El estudio PREDIMED: biodiversidad y longevidad

Instituciones: Universitat Rovira i Virgili (URV) y el Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV).

Participantes: 7.200 adultos mayores (60–80 años) con alto riesgo cardiovascular.

Duración: Seguimiento promedio de 6 años.

Herramienta clave: Índice de Riqueza de Especies Dietéticas (DSR), que mide cuántas especies animales y vegetales distintas se consumen regularmente.

Los resultados obtenidos fueron sorprendentes, ya que cada especie adicional en la dieta reduce:

9 % el riesgo de muerte por cualquier causa.

7 % el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares.

8 % el riesgo de muerte por cáncer.

Estos beneficios son independientes de la calidad nutricional o del tipo de dieta (como la mediterránea).

Un ejemplo práctico puede ser el siguiente:

Persona A: comió alimentos de 4 especies distintas (pan, queso parmesano, tomate, leche, ternera, manzanas).

Persona B: comió alimentos de 9 especies distintas (pan, queso, arroz, pollo, tomate, berenjena, cebolla, naranja, plátano).

Aunque ambas ingirieron calorías similares, la dieta de la persona B fue más diversa y potencialmente más saludable.

¿Por qué importa la biodiversidad alimentaria?

Para la salud humana:

Más especies = más variedad de nutrientes y compuestos beneficiosos. Y además mejora el potencial de la microbiota intestinal.

Para el planeta:

Hay menor presión sobre los ecosistemas y una mayor reducción de la pérdida de biodiversidad agrícola.

En conclusión, aunque comamos la cantidad adecuada de calorías y los grupos recomendados, aumentar la variedad de especies en nuestra dieta aporta beneficios adicionales. Una alimentación biodiversa no solo ayuda al planeta, también podría regalarnos más años de vida.

Y lo mejor: hace que comer sea más entretenido y menos monótono. Como dice el refrán: “La variedad es la sal de la vida”… y, según la ciencia, también podría ser el secreto de la longevidad

Un estudio demuestra que aumentar la variedad de alimentos en la dieta puede alargar la vida

https://www.abc.es/salud/enfermedades/estudio-demuestra-aumentar-variedad-alimentos-dieta-puede-20250926095408-nt.html

Un nuevo estudio sobre restos de alimentos de hace 780 mil años cambió lo que se sabía sobre la dieta prehistórica.

Un reciente estudio arqueológico desafió la creencia popular de que la dieta de los primeros homínidos se basaba únicamente en el consumo de carne.

Los hallazgos revelaron que estos antiguos cazadores-recolectores dependían en gran medida de alimentos vegetales ricos en almidón, como bellotas, cereales, legumbres y plantas acuáticas.

Este descubrimiento ofreció una nueva perspectiva sobre los hábitos alimentarios de nuestros antepasados y redefine el papel de las plantas en la evolución humana.

El Dr. Hadar Ahituv, de la Universidad de Bar-Ilan y autor principal de la investigación, explicó según el medio científico Phys Org: “Los primeros homínidos recolectaban una amplia variedad de plantas durante todo el año, que procesaban utilizando herramientas hechas de basalto”.

Según Ahituv, esto muestra que los alimentos vegetales eran esenciales en su dieta, lo que desafía la narrativa predominante de que se basaba exclusivamente en proteínas animales.

Los investigadores identificaron alimentos vegetales ricos en carbohidratos que habrían sido una fuente clave de energía para los primeros humanos. Estos incluyen:

  • Bellotas
  • Cereales
  • Legumbres
  • Plantas acuáticas: como el nenúfar amarillo y la extinta castaña de agua

Este descubrimiento resalta el consumo de alimentos almidonados. Según Daily Mail, medio inglés que reportó el estudio, los investigadores aclararon: “Los tubérculos, nueces y raíces ricas en almidón son vitales para las demandas energéticas del cerebro humano”.

Durante mucho tiempo, las dietas prehistóricas se asociaron con el consumo de carne, algo popularizado por la moderna “dieta paleo”.

Sin embargo, este estudio demuestra que los primeros humanos no eran principalmente carnívoros, sino que su dieta estaba diversificada y centrada en plantas.

“Este descubrimiento subraya la importancia de los alimentos vegetales en la evolución de nuestros antepasados”, afirmó Ahituv, según el Daily Mail.

Los investigadores esperan que estos hallazgos contribuyan a desmitificar la idea de que el hombre de las cavernas era un amante de la dieta carnívora.

El consumo y procesamiento de plantas no solo cumplía una función nutricional. Según los investigadores, también reflejaba un alto nivel de cooperación social y un conocimiento profundo del entorno.

La capacidad para recolectar y procesar plantas de diferentes hábitats muestra que estos homínidos tenían comportamientos complejos similares a los de los humanos modernos.

Este estudio marcó un hito en el entendimiento de la evolución humana al proporcionar evidencia de que los alimentos vegetales jugaron un rol central en el desarrollo de sociedades complejas.

La investigación desafió creencias anteriores y resaltó la sofisticación de los primeros humanos al aprovechar los recursos de su entorno.

Para más información sobre este artículo accede al siguiente enlace: https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2025/01/14/un-nuevo-estudio-sobre-restos-de-alimentos-de-hace-780-mil-anos-cambio-lo-que-se-sabia-sobre-la-dieta-prehistorica/