Vitamina D: lo que realmente dice l a ciencia sobre su papel en salud y longevidad

La vitamina D ha estado en el punto de mira durante años, inicialmente por su papel esencial en la salud ósea y posteriormente por su impacto en el sistema inmunitario, su potencial para ayudar a prevenir enfermedades crónicas e incluso su vínculo con la longevidad.

Sus principales fuentes son bien conocidas: la exposición solar diaria, el consumo de lácteos y ciertos pescados grasos.

Sin embargo, en los últimos años, la vitamina D ha cobrado relevancia por otra razón: su posible papel en la reducción del riesgo de enfermedades crónicas y la disminución de la mortalidad general.

Un metaanálisis reciente, que combinó datos de 80 ensayos clínicos con más de 160 000 participantes, halló una ligera reducción de la mortalidad por cualquier causa entre quienes tomaban suplementos, especialmente en estudios de alta calidad con seguimiento a largo plazo.

Ni panacea ni placebo: donde actúa realmente 

En adultos mayores y en personas con bajo consumo de calcio, la vitamina D puede ayudar a reducir el riesgo de fracturas y caídas.

Estos beneficios se observan principalmente en quienes previamente presentaban deficiencia de esta vitamina.

¿Quién debe suplementarse de verdad?

No todas las personas se benefician igual. Estos son los grupos donde la suplementación está más avalada por la evidencia científica:

  • Mayores de 65 años o personas institucionalizadas
  • Aquellos con deficiencia comprobada (<20 ng/mL de 25(OH)D)
  • Individuos con enfermedad intestinal que impide una buena absorción
  • Embarazadas y lactantes, siempre bajo supervisión profesional

Para más información:

https://www.elconfidencial.com/salud/2025-08-19/vitamina-d-evidencia-cientifica_4189474